Benjamín Prado: "Con las reacciones a mi parkinson he tenido la sensación de asistir a mi propio entierro"
Fue amigo de Alberti y de Juan Marsé. Íntimo de Almudena Grandes y de Sabina. Benjamín Prado, poeta, novelista, tertuliano, actor ocasional y sobre todo cronista literario de nuestra época, publica sus memorias: Qué estoy haciendo aquí.
Como siendo amigo de Sabina y letrista de algunas de sus canciones hubiera sido demasiado típico ilustrar este tema con un tema suyo, imaginen que suena de fondo mientras lo leen ese Pasaba por aquí de Aute que tanto le pega a Benjamín Prado.
Ha sido tantas cosas que hasta a él le sorprende. Dice que es porque en cuanto se siente cómodo en una actividad necesita cambiar. Sus memorias, Qué estoy haciendo aquí, funcionan como un anecdotario de otros, de aquellos a los que Prado ha ido conociendo a lo largo de su vida por pura genética, cuenta.
Asegura que si ha tenido la suerte de conocer a la generación del 27 y a gente como Ángel González o Gabriel García Márquez ha sido, simplemente, porque nació en en la época correcta. Algo habrá puesto de su parte, digo yo.
Qué haces aquí, Benjamín
Ahora nos cuenta estas historias no desde el lugar de quien se quiere tirar el pisto, lo de esa gente canta a leguas, sino desde el lugar de quien sabe la suerte que ha tenido de vivirlas y quiere hacerte partícipe de ellas. Hay más generosidad que ego en esta autobiografía escrita con la urgencia que da un diagnóstico de párkinson.
"He tenido la sensación de asistir a mi propio entierro"
"No quería hablar de esto en su momento y desde que lo dije he tenido la sensación de asistir a mi propio entierro, con lo supersticioso que yo soy", cuenta, "me han llegado trescientos mensajes de la gente más inverosímil, todos de pésame, pero todos maravillosos".
Casi lleva peor la edad, dice, por tantos amigos de los que se ha tenido que despedir, como Almudena Grandes, Rafael Alberti o el poeta Ángel González. "Aparte de que tú ya tengas más pasado que futuro, seguramente, da mucha rabia no poder irme ahora cuando acabe esta entrevista a tomar una copa con Ángel González, que miraba el reloj y decía "coño, la hora Hemingway".
La palabra rimada
Su pasión por la poesía viene de joven, cuando un profesor le dijo que lo suyo era la poesía, así que tenía que leer a Lorca y a Alberti y después contarle qué le había ocurrido al leerlos. Da la casualidad que unos días después se cruzó con el autor de Marinero en tierra en un bar y de él se llevó una amistad y el consejo de escuchar a aquellos con los que no se está de acuerdo "porque lo tuyo ya te lo sabes".
"La gente está más dispuesta a decir lo que piensa que a pensar lo que quiere decir"
Con todo lo vivido, Benjamín Prado publica en estos tiempos en los que "la gente está más dispuesta a decir lo que piensa que a pensar lo que quiere decir" una biografía que nos recuerda que de nuestro paso por aquí solo quedará lo que otros atesoren de nosotros, "yo le dijo a mis hijos que sean buenas personas", y lo que nosotros nos hayamos atrevido a vivir.
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