Antonio Maestre ha escrito un libro para hombres de verdad
Me crie como un fascista es el ensayo más lúcido, honesto y necesario para entender el auge de la extrema derecha. Antonio Maestre se ha rajado el pecho para contestar esta pregunta: ¿qué os pasa, hombres?
Antonio Maestre
Editorial: Seix Barral
Año de publicación original: 2026
Por César G. Antón
En febrero de 2026, Helena Resano abrió el informativo de La Sexta con una pregunta que no iba dirigida a la audiencia, iba dirigida a nosotros: "¿Qué os pasa?". Lo dijo mirando a cámara, con las fotos de varios agresores a su espalda y la voz de quien ya no pregunta por curiosidad sino por hartazgo.
Lo que vino después ya lo conocéis: un foco de odio descomunal contra ella. La reacción más elocuente fue el silencio de los que deberían haber contestado y no lo hicieron. Antonio Maestre ha necesitado doscientas cuarenta páginas para responder. Y su respuesta es la más valiente, la más incómoda y la más necesaria que he leído en mucho tiempo.
La semilla del fascismo no germina en los parlamentos ni en las tertulias; germina en los patios de colegio
Me crie como un fascista no es un libro sobre los otros. Es un libro sobre nosotros. Sobre ti y sobre mí. Sobre el que fue al colegio con una mochila llena de privilegios invisibles, aprendió a no llorar, celebró puñetazos ajenos como victorias propias y creció convencido de que todo aquello era lo normal.
Maestre se mira al espejo y nos obliga a mirarnos con él. Y lo que ve no es cómodo: la semilla del fascismo no germina en los parlamentos ni en las tertulias; germina en los patios de colegio, en las cenas familiares, en ese "eso son cosas de hombres" que escuchamos tantas veces que dejó de sonarnos a barbaridad para convertirse en paisaje.
Un ensayo sobre mí
He leído este libro con una sensación que pocas veces me provoca un ensayo: la de estar leyendo sobre mí. No porque yo sea Maestre, sino porque su infancia y su adolescencia podrían ser las mías, las tuyas, las de cualquier hombre criado en este país durante las últimas décadas.
El verdadero motor del fascismo es el machismo, la incapacidad para aceptar que las mujeres exijan un trato igualitario
Esa socialización masculina que él desnuda con bisturí es la misma que nos enseñó que la ternura era debilidad, que pedir ayuda era rendirse y que la violencia —física, verbal, simbólica— era el idioma en el que se hablaba entre machos. Leerle me ha hecho recordar cosas que tenía archivadas en ese cajón donde guardamos lo que no queremos mirar. Y duele. Pero el dolor que provoca este libro es de los que curan, de los que te dejan mejor de lo que te encontraron.
La tesis central de Maestre es tan simple como demoledora: el tronco del que nace la extrema derecha no es la crisis económica ni la incertidumbre ante el futuro. Eso es la explicación fácil, la que queda bien en un titular. El verdadero motor es el machismo, la incapacidad de una cantidad ingente de hombres para aceptar que las mujeres exijan un trato igualitario. Punto. Así de crudo.
Y antes de que alguien salte con el «no todos», Maestre se adelanta: todos. Todos hemos sido socializados en ese caldo. Lo extraordinario no es caer, es salir. Y salir duele, porque implica renunciar a privilegios que ni siquiera sabías que tenías.
De Forocoches a Lea Ypi
Pero este libro no es solo un ejercicio de introspección, que ya sería bastante. Es, además, el análisis más completo y riguroso que he leído sobre la fascistización contemporánea. Maestre despliega una erudición que abruma: de Marx a Rita Segato, de Mark Fisher a Lea Ypi, de las sectas apocalípticas de los años cincuenta al petromasculinismo de Cara Daggett.
Cada argumento tiene un andamiaje bibliográfico sólido, cada reflexión está sostenida por lecturas que no se exhiben como adorno académico sino que trabajan como cimientos. Y todo ese aparato intelectual convive con el análisis del Jincho fumándose un porro, con Forocoches como incubadora ultra y con Iker Jiménez abrazando el misticismo facha.
Esa capacidad para mezclar a Karl Marx con los criptobros de los lambos, para saltar de Bourdieu a la filosofía de Hacendado sin perder un gramo de seriedad, es lo que convierte a Maestre en un ensayista de una inteligencia incómoda. Porque no te deja escapar: ni por arriba, al refugio de la teoría abstracta, ni por abajo, al cinismo del «bah, eso son payasadas de internet».
Honestidad y fragilidad
El capítulo sobre los linchamientos digitales te hiela la sangre. Maestre traza una línea directa entre el acosador anónimo de X y los delatores de vecinos del ICE de Trump, entre el que destruye a Valeria Castro desde su sofá y el que algún día, si la civilización sigue cediendo, usará algo más que un teclado. Y lo hace desde la autoridad del que ha vivido esa destrucción en su propia piel.
Maestre nos cuenta su depresión, el Lexatin, la terapia para poder llorar sin ser juzgado
Porque la coda final del libro es una de las cosas más valientes que he leído en un ensayo español. Maestre nos cuenta su depresión, su tratamiento farmacológico, las noches mirando al infinito, la sertralina, el Lexatin, la terapia para poder llorar sin ser juzgado. Se desnuda con una honestidad que en la socialización masculina equivale a un acto de heroísmo silencioso.
Y eso, precisamente eso, es lo que hace que este sea un libro para hombres de verdad. No para los que confunden la hombría con los caballos de potencia de un motor, sino para los que entienden que la mayor demostración de fuerza es admitir la fragilidad.
La pluma de Antonio Maestre
Ya habíamos leído al buen Maestre en Los rotos, donde su pluma cortaba limpia sobre las costuras de la clase obrera. Pero aquí ha dado un salto cualitativo. Porque una cosa es escribir bien y otra es escribir con las tripas. Maestre se ha rajado el pecho, ha manchado de sangre su pluma y nos ha escrito desde el corazón. Y cuando algo tiene verdad, cuando un texto sangra de verdad, es hermoso incluso cuando duele. Sobre todo cuando duele.
Si eres hombre y crees que este libro no va contigo, va especialmente contigo. Si eres mujer y quieres entender qué nos pasa, aquí tienes la respuesta más honesta que hemos sido capaces de articular. Si quieres entender por qué la extrema derecha avanza en Europa, en América, en tu pueblo y en tu cuñado, deja de buscar en los manuales de ciencia política y abre este ensayo.
Si eres hombre y crees que este libro no va contigo, va especialmente contigo
Porque Maestre ha entendido algo que la mayoría de los analistas sigue sin ver: que el fascismo no entra por la cabeza, entra por las emociones. Y solo se combate por el mismo camino.
Helena preguntó qué nos pasa. Antonio ha contestado. Ahora nos toca a los demás decidir si queremos seguir leyendo o preferimos cerrar el libro y hacer como que no va con nosotros. Pero ya os aviso: después de leerlo, esa opción deja de existir.
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