'Bacon' o cómo escribir una novela negra con recetas pasteleras sin quitar el apetito
La escritora canaria Annika Brunke se ha hecho con el Premio Alexis Ravelo de novela negra 2025 con esta original historia que mezcla la trama criminal con las recetas de repostería.
Annika Brunke
Editorial: Alrevés
Año de publicación original: 2026
Hay estómagos delicados, de los que se encogen en cuanto sus ojos intuyen la palabra sangre. A los que un suceso pone las tripas del revés o a los que la novela negra les produce arcadas. Serían los candidatos ideales para someterse a la lectura de Bacon, a modo de experimento.
Porque entre estas páginas se intercala la investigación, ni más ni menos, de un descuartizamiento, con recetas de besos de merengue, mariposas de lima, cupcakes de fresa, hojaldre de manzana, nomeolvides de chocolate, gofres con salsa de cereza y, cómo no, bacon ahumado. Todo un festín literario.
Se intercala la investigación de un descuartizamiento con recetas de besos de merengue y cupcakes de fresa
Para no perdernos, los capítulos gourmet llevan en el encabezado el nombre de la receta que detalla después; el resto, solo el número. Hasta completar los 33 capítulos de una novela que tiene demasiados elementos variopintos como para no pasar desapercibida.
Como punto de partida, el escenario en el que transcurre, la isla de Gran Canaria. Allí aparece, en primer lugar, uno de sus personajes protagonistas: Mara Ramírez, una jueza contundente en todas sus formas; tanto en su tono como en sus curvas.
El maltrato que lleva a la maldad
La escritora canaria Annika Brunke no oculta sus intenciones desde la portada, en la que una mujer posa con un vestido abullonado y la espalda al aire, dejando a la vista sus carnes plegadas desde la cintura a los omóplatos. En su mano derecha, sostiene una bandeja con una tarta de bizcocho, nata y fresas. Ante sí, la pared. Y de este lado, la mirada del futuro lector al que enfrentará a todo tipo de reflexiones que extrapolan lo puramente criminal.
'Bacon' parte de un brazo amputado para tratar múltiples realidades: la gordofobia, la transfobia y hasta los abusos
Bacon parte del hallazgo de un brazo amputado para tratar múltiples realidades: la gordofobia, la transfobia y hasta los abusos en la infancia. El maltrato como parámetro social para medir los pilares sobre los que se yergue la maldad. "A ti, que te miraste al espejo con reproche", escribe la autora en la primera página.
Una dedicatoria que anticipa en una línea lo que vendrá en las 200 siguientes: "Cuando escucho a las mismas personas que martirizaron mi adolescencia elogiar mis pasteles, me entran ganas de arrastrarlas hasta la parte de atrás de la tienda y acabar con cada una de ellas una a una. Los maltratadores de entonces se excusan en la tontería de la edad, en sus ganas de querer encajar, en padres ausentes y madres perfeccionistas". Palabra de Beatriz Mantecas.
Desenfreno criminal
Apenas hay margen para el juego del ratón y el gato. Cada personaje asoma la patita con sus debilidades y virtudes desde que entra en acción. Desde quién mata a quién muere, y sus porqués. Como quiénes investigan. A la jueza Ramírez la acompaña de forma estrecha el inspector Ibarra. Ambos, con mucho que descubrir y desvelar. "No tenía ni idea de que aquel rechazo, aquella sensación ajena tenía un nombre científico, y que la disforia de género que padecía le resultaba tan obtusa y lejana como su dead name, el nombre que le pusieron al nacer: Aitana".
La evolución hasta ser quien es en la novela se destapa con la naturalidad con la que su creadora lo presenta ante el lector: donde creíste ver una cosa ahora verás otra, o no. Sin más. "Lo terrible de soñar no es ser incapaz de llevarlo a cabo, sino el saber que puedes hacerlo, aunque elijas el miedo". Palabra de asesina.
El impulso que le lleva a poner en marcha su negocio pastelero, por otro la llevará al desenfreno criminal
El salto al vacío, que tanto limita, aquí tiene dos ángulos desde una misma visión. En Bacon descubrimos que el impulso que por un lado lleva a una de sus protagonistas a cumplir sus sueños y lanzarse a la aventura de poner en marcha su negocio pastelero, por otro la llevará al desenfreno criminal. Ante el miedo a ver expuestos sus secretos elige matar a quien más quiere; o por ser más precisos, a quien más la quiere.
¿Puede un asesino sentir el peso de la soledad que implican sus actos? Puede: "Me doy de bruces con una gran realidad, una que duele pero que me infunde el ánimo necesario para decantarme hacia un lado o el otro: estoy completamente sola. No tengo a nadie que vele por mí, no de manera auténtica. Sola ante mi destino, sea el que sea".
Premio Alexis Ravelo 2025
Esa voz se intercala con la de unos investigadores que, por así decirlo, van por detrás del lector que es quien maneja todas las claves de la historia. No porque haya un narrador omnisciente, sino porque cada protagonista tiene de alguna manera ese tempo de voz en off que ocupa el primer plano acercando su bagaje y percepción de la realidad.
Fuera de ese arco están los personajes que cumplen clichés y los que, en cambio, se salen del estereotipo, donde parece moverse más cómoda la propia Brunke. Sin olvidar que se trata de una novela policial.
El Premio Alexis Ravelo 2025 ha destacado la originalidad de su propuesta y la capacidad para renovar el género
Y así tiene en cuenta las pautas de toda investigación de homicidios, con las esperas de laboratorio, las búsquedas de imágenes, la aparición de otros posibles sospechosos —en este caso vinculados al narcotráfico— o las premisas de un interrogatorio complicado, y hasta violento. Sin perder cierta sencillez de planteamiento.
Bacon funciona precisamente por ello. La motivación del crimen y la ejecución del mismo no implican tanto desarrollo como el trasfondo de los implicados y lo creíbles que resultan, más allá de lo variopinta que sea la trama.
En parte, es lo que también ha premiado el jurado del Premio Alexis Ravelo de novela negra 2025, al destacar la originalidad de su propuesta y la capacidad de la autora canaria para renovar el género negro con una voz distinta, ácida y profundamente entretenida. Bon appétit.
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