Las canciones favoritas de García Lorca: de la música popular que salvó del olvido a sus composiciones inéditas
Cancionero popular reúne las canciones compuestas e interpretadas por Federico García Lorca a lo largo de su vida. Tanto las coplas populares que tocó y grabó, como las canciones que compuso.
Federico García Lorca
Textos adicionales: Samuel Diz, Mauricio Sotelo y Carmen Linares
Editorial: Ya lo dijo Casimiro Parker
Año de publicación original: 2026
De todos es sabido el amor de Federico García Lorca por la música. Allá donde estuvo su hogar, allí había un piano. En su casa natal de Fuente Vaqueros, en la finca de la Huerta de San Vicente, en la Residencia de Estudiantes o en su piso de la calle Alcalá tenía un piano donde poder tocar y cantar para sus familiares y amigos.
La música le hacía tan feliz que le llegó a pedir a su padre que le enviara a París para seguir formándose
Algunos de esos instrumentos se conservan hoy en día como objetos de culto. Por esas teclas pasaron las manos que escribieron obras maestras como el Romancero Gitano o Bodas de sangre, por citar solo dos de los textos que le han abierto las puertas de la eternidad al poeta granadino.
Su amor por la música se despertó muy temprano. Ya de niño aprendió a tocar el piano y en su octavo cumpleaños le regalaron una guitarra. La música le hacía tan feliz que incluso le llegó a pedir a su padre que le enviara a París para seguir formándose y desarrollar una carrera profesional.
Composiciones
En su adolescencia llegó a componer pequeñas piezas inspiradas en la naturaleza. 'Canción de invierno', 'Madrigal de verano', fueron sus primeras aproximaciones para tratar de expresar sin palabras lo que la vida le sugería. Una inacabada 'Sonata amorosa' incorpora incluso indicaciones manuscritas —"melodía apasionata"— que señalaban qué quería transmitir en cada momento.
Todas estas partituras están impresas en Cancionero popular. Una edición completa que contiene las anotaciones manuscritas de García Lorca, sus composiciones e incluso las manchas de tinta roja —con la que le gustaba componer al poeta— manchando el papel pautado.
'Impresiones y cantares', su primer libro de poemas, se lo dedicó a su maestro de piano, Antonio Segura Mesa
La negativa de su padre de enviarle a París le cerró la puerta a una carrera en la música, pero la literatura se cruzó en su camino. Entonces entendió la sonoridad de las palabras, las canciones que se escondían en cada frase y empezó a componer poemas.
Sin embargo, su carrera literaria comenzó con una mirada a lo que habría querido ser: Impresiones y cantares, su primer libro de poemas publicado en 1918, se lo dedicó a la memoria de su maestro de piano, Antonio Segura Mesa, que había fallecido un par de años antes. Una pérdida que le llevó a olvidar sus aspiraciones musicales definitivamente.
Las canciones populares de Lorca
Pero en el libro hay mucho más. Criado entre canciones populares que cantaban los criados de su casa, los labradores de Fuente Vaqueros e incluso su abuelo y su bisabuelo, todo ese legado quedó protegido en su memoria. Tonadas que eran del pueblo y que inspiraron al poeta en sus versos.
En 1930, al volver de Nueva York, decide que ese legado popular que atesora en su memoria tiene que permanecer. Por eso, se embarca junto a su amiga, la cantante Encarnación López Júlvez, conocida artísticamente como 'La Argentinita', en la grabación de diez temas, en cinco discos de pizarra.
Lorca acompaña al piano la voz de La Argentinita, siendo estas grabaciones su única muestra sonora que pervive
Él mismo acompaña al piano la voz de La Argentinita, siendo estas canciones la única muestra sonora de Federico García Lorca que todavía pervive. No es su voz, sino algo mucho más profundo y que atravesó el alma del poeta desde el principio de sus días: la música del pueblo, de la gente, que fluía por sus venas y a la que tanto aportó.
Estas canciones, reunidas y armonizadas por él mismo, se recogen en este libro en las partituras originales, junto a las letras tal y como se cantaban. Y si son coplas conocidas por todos, como 'La Tarara', 'Los cuatro muleros' o 'Anda jaleo', es en parte gracias al éxito que tuvieron en los años 30, donde fueron emitidas una y otra vez por la radio y reeditadas posteriormente, tras la muerte de Lorca.
Canciones en el teatro
Termina este volumen con las letras de las canciones que Federico García Lorca escribió para sus obras de teatro. Poemas tan reconocidos como la 'Nana' de Bodas de sangre, 'Ovejita, niño mío...' de La casa de Bernarda Albao la 'Canción de las niñas', de Mariana Pineda. Composiciones que demuestran que el teatro de Lorca es, de manera estructural, musical.
La tradición popular que reflejan sus tramas y la musicalidad de su lenguaje no le permitían al fundador de La Barraca más salida que introducir canciones en sus obras. Nanas y coplas que van más allá del hecho costumbrista y se transforman, gracias al talento del autor, en verdaderas joyas expresivas, cargadas de contenido y atravesadas por la esencia del texto.
Todo Lorca
Como contrapunto a toda esta música, Cancionero popular reúne tres textos que contextualizan y orientan al lector en la faceta menos conocida de Federico García Lorca. La cantaora Carmen Linares pone en valor el trabajo de recopilación y grabación de las canciones populares del sur que realizó Lorca a lo largo de su vida.
Por su parte, Mauricio Sotelo, compositor y el concertista de guitarra clásica e investigador musical Samuel Diz, que ha estudiado el legado musical de la Generación del 27 y ha llegado incluso a tocar con la guitarra de Federico, abren y cierran el libro con sendos textos que dan referencias biográficas y temporales que nos permiten conocer las andaduras musicales del poeta.
Es un paso más de la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker de hacer accesible a todos la obra de Lorca
Este libro es un paso más en el proyecto de la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker de poner al alcance de todos la obra de Lorca. Después de publicar toda la poesía que escribió y las obras de teatro completas —incluso los textos inacabados que han aparecido— en sendas cajas, se vuelcan ahora con las aportaciones que hizo a la música.
Porque como él mismo dijo en alguna ocasión, cuando su carrera literaria ya le había dado fama mundial y todo lo que decía era escuchado y sin dejar de juagar con lo inesperado, lo original y la sorpresa, como hizo a lo largo de toda su vida: "yo, ante todo, soy músico".
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