Cuando no tienes claro qué se vende, el producto eres tú: así funciona la fama en internet de los influencers
En Más famosos que Jesucristo Edu Galán radiografía la fama a través de la frase que le costó todo a los Beatles. Un ameno ensayo que explora cómo influencers y celebrities han ocupado nuestras ambiciones y sueños.
Edu Galán
Editorial: Debate
Año de publicación original: 2026
Hay gente que haría cualquier cosa por cinco minutos de fama. Y gente que lleva años sin poder escapar de ella. Entre unos y otros se encuentran millones de personas que deslizan el dedo por una pantalla para enterarse de qué desayuna un influencer, con quién ha roto un cantante o qué nueva barbaridad ha publicado Donald Trump. La fama se ha convertido en un espectáculo permanente. Y nosotros en sus espectadores, consumidores y a veces sus protagonistas.
La fama se ha convertido en un espectáculo permanente. Y nosotros en sus espectadores, consumidores y a veces sus protagonistas
Edu Galán reflexiona sobre este fenómeno en Más famosos que Jesucristo, un ensayo desde el que se pregunta qué tiene la notoriedad para que no podamos dejar de mirarla o qué dice de nosotros esta obsesión por las vidas ajenas. Bienvenidos al negocio de la fama donde la gloria dura lo que tarda alguien en deslizar el dedo por la pantalla.
El imperio del 'like'
La conocida frase de John Lennon, "ahora somos más populares que Jesús", desató el caos y provocó protestas, quemas de discos y la indignación religiosa entre sus fans en 1966. Aquella anécdota demostró hasta qué punto la fama podía mover masas o volverlas en tu contra. Hoy leemos las palabras del músico como una profecía. Ya no hace falta formar parte de la banda más famosa del planeta para convertirse en un fenómeno mundial. Basta con publicar el vídeo adecuado, con la dosis exacta de polémica.
Ya no hace falta formar parte de la banda más famosa del planeta para convertirse en un fenómeno mundial
En Más famosos que Jesucristo Galán estudia cómo hemos construido una sociedad en la que la celebridad ocupa el centro. Profundiza en los mecanismos históricos, psicológicos, económicos y tecnológicos que permiten fabricar ídolos, mantener su fama y también sustituirlos cuando dejan de interesarnos.
Porque la fama ya no es solo una consecuencia del talento. También es una industria y una competición por nuestra atención. En esa carrera participan desde estrellas del cine hasta políticos, deportistas o creadores de contenido.
El negocio de la fama
Uno de los asuntos que aborda Galán es la paradoja de la autenticidad. Queremos famosos que parezcan personas normales, que nos enseñen su casa, sus problemas y sus inseguridades a la vez que queremos que sean extraordinarios. Sentirlos cerca sin que dejen de parecernos especiales. Y eso lo han conseguido las redes sociales.
Lo espontáneo se vuelve rentable pero debemos recordar que detrás de una pantalla siempre puede haber un guion
Un mundo que no existe que ha llevado esa contradicción al extremo. Un influencer puede convertir una mañana de compras, una discusión sentimental o la preparación del desayuno en contenido. Cosas cotidianas e íntimas que dejan de ser exclusivamente privadas y generan dinero. Lo espontáneo se vuelve rentable pero debemos recordar que detrás de una pantalla siempre puede haber un guion.
Por ejemplo, esas familias como las Pombo donde su vida es la trama. Sus seguidores siguen una historia, reconocen a los personajes, conocen sus problemas y esperan el siguiente capítulo. La vida real adopta la estructura de una serie, lo único que cambia es que los protagonistas también pueden vendernos el producto que aparece en pantalla con un enlace en el que pinchar.
Todo por los fans
Otro de los aspectos interesantes del ensayo es su mirada hacia los seguidores. Es decir, nosotros. Aunque muchas veces se nos describe como masas irracionales, Galán cuestiona ese concepto y plantea por qué llegamos a cegarnos con nuestros ídolos. Desde los fandoms musicales hasta las comunidades que siguen a los creadores de contenido, la admiración puede girar en torno a cualquiera. El problema viene cuando se transforma en una obsesión.
Galán cuestiona ese concepto y plantea por qué llegamos a cegarnos con nuestros ídolos
Pero Más famosos que Jesucristo va más allá de poner en tela de juicio a los famosos. Su autor nos hace ver por qué los necesitamos y cómo encaja esa necesidad en una sociedad hiperconsumista. John Lennon escandalizó al mundo cuando comparó a los Beatles con Jesucristo, pero hoy millones de personas sueñan con alcanzar una popularidad semejante desde su minúscula habitación. El escenario se ha transformado en muchas pantallas, pero seguimos buscando nuestro lugar en ellas.
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