Los dos universitarios 'mayores' que debutan completando el último Episodio Nacional de Galdós
El último Premio Complutense de Literatura de la Universidad para Mayores reimagina al literato canario centrándose en la huelga de La Canadiense de 1919 y pone a las mujeres huelguistas en el centro.
Editorial: Ediciones Complutense
Fecha de publicación: 2025
Benito Pérez Galdós abandonó abruptamente España y su historia el 4 de enero de 1920. Lo hizo tras una larga enfermedad que, entre otras cosas, le arrebató la vista. Pablo Nougués se convirtió en las manos y ojos del escritor ya desde la redacción de Amadeo I, tercera novela de la serie final de los Episodios Nacionales que no llegaría a completar. En sus últimos años, Paco Martín tomó el testigo como asistente y auriga de los últimos esfuerzos del autor para continuar con su obra.
Quedaron fuera de dichas crónicas muchas cosas que todavía habrían de ocurrir y cambiar la faz de aquel país en el que unos y otros se repetían el mantra machadiano: "El hoy es malo pero el futuro es mío".
En La canadiense, Pilar Sierra y Antonio Rodríguez Jiménez investigan la obra inconclusa del escritor canario, imaginando un Episodio nacional en torno a la Huelga de La Canadiense que, en febrero de 1919, sacó a cientos de obreros a las calles de Barcelona y consiguió que se aprobase la jornada laboral de ocho horas.
Ganadora del Premio Complutense de Literatura y concebida en el marco de la Universidad para Mayores, este proyecto es la primera incursión en la ficción de sus dos autores. La inspiración galdosiana centra su mirada en la lucha de las mujeres que reclamaron su lugar como trabajadoras iguales a sus compañeros, aunque ignoradas por la posteridad.
Barcelona a oscuras
A finales de los años 20 del siglo pasado, la Revolución Industrial había llegado a trompicones desiguales, repartiendo porvenir en un puñado de provincias. Cataluña contaba con una industria fuerte, aunque dependiente de la empresa eléctrica Riegos y Fuerza del Ebro, parte de la Barcelona Traction, Light and Power Company, mejor conocida como La Canadiense.
Solo una década antes, la Semana Trágica había provocado enfrentamientos por toda la ciudad por las levas masivas que llevaban a los jóvenes proletarios a morir a África. Un destino que los más poderosos se podían permitir postergar a golpe de talonario y que encendió la mecha del descontento. Aquel acontecimiento se saldó con ochenta civiles muertos, un precedente sangriento que los sindicatos no pensaban repetir.
El 5 de febrero de 1919, se sumaron 100.000 personas a lo largo de 44 días a la huelga general. Un seguimiento histórico que convirtió al anarcosindicalismo en la principal fuerza obrera en Cataluña, y a la CNT en su estandarte. Ni los encarcelamientos, ni la respuesta de la policía pudo impedir que el 70% de la industria catalana se apagase, incluidos los hogares de la ciudad. El apagón en la Ciudad Condal vino a iluminar una decisión histórica: la de adoptar la jornada de ocho horas antes que muchas naciones europeas.
La Canadiense
Sus dos autores mezclan los códigos galdosianos. La novela realista al servicio de la historia y canalizada a través de personajes que casi se convierten casi en reales. Teresa Roca en este caso es la encargada de encarnar su propio zeitgeist, el espíritu de su tiempo. Su protagonista empieza a trabajar en La Canadiense después de que su padre fallezca en un accidente laboral y meses antes de que se organice la huelga.
Allí se encuentra con compañeras que viven de una forma muy distinta, poniendo en valor la solidaridad obrera y la conciencia de clase, pero también un feminismo embrionario que en los años siguientes habría de decir mucho a través de figuras como la de Federica Montseny. Pilar Sierra y Antonio Rodríguez reivindican también los Ateneos como lugares de reunión y aprendizaje para el proletariado de la época.
Es precisamente en uno de estos Ateneos donde escucha por primera vez al líder anarcosindicalista Ángel Pestaña. Le escucha hablar sobre Salvador Seguí, entre rejas en ese momento y liberado más tarde al término de la Huelga. Todo esto ocurre al mismo tiempo que Galdós, personaje principal en este libro, ocupa sus últimos días en la elaboración de este capítulo apócrifo de los Episodios.
El único héroe que existe
Decía Salvador Seguí que "el único héroe que existe es el colectivo" y así fue como se saldó la histórica huelga de La Canadiense: creando un puñado de cientos de miles de héroes. España todavía debía atravesar años muy difíciles, mudos en algunos casos de dicha heroicidad o de las voces que pudiesen reclamarlos sobre el papel.
El ejercicio que aquí realizan estos dos autores es doblemente complicado. En primer lugar porque intenta condensar en menos de cien páginas dicho espíritu, pero también por tratarse de la primera obra de ficción que rubrican sus autores, concebida como ejercicio de ficción para la Universidad para Mayores de la Universidad Complutense.
El resultado es un texto muy interesante, al que se asoma la historia y la ficción, con más de un guiño no solo a Galdós, también a Unamuno y a un tiempo que se clausuró con la rabia y el golpe sordo del fascismo. Un acto de memoria para recordarnos que el siglo XX fue de quienes lo trabajaron, de aquel siglo de manos que se levantaron del engranaje y la palanca para no volver a tocarla hasta que recuperasen la dignidad: herencia toda ella que hoy no debemos olvidar ni perder.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.