Tea Tulić | By Yerpo - Own work, CC BY-SA 4.0 - Wikimedia Commons

La escritora croata que ha demostrado que la vida (como la literatura) puede ser fantástica y dramática a la vez

Carroñeros del viejo mundo, de la escritora croata Tea Tulić, es una novela melancólica y divertida al tiempo, en la que una hija cuenta los últimos meses de un padre deprimido y decepcionado con la vida

 |   | 17/04/2026

Tea Tulić

Traducción: Marc Casals

Editorial: La tortuga búlgara

Año de publicación original: 2023

Hay un padre deprimido, una casa diminuta y opresiva y unahija resignada y fantasiosa. Hay también dos mujeres muertas que sobrevuelan esta familia disfuncional y les guían por la vida. Hay una barca de pesca y animales —gaviotas, buitres, percas, calamares— que se cruzan en su camino.

Y todo el rato, en cada página, hay un contrapeso de melancolía y ridículo

Y todo el rato, en cada página, hay un contrapeso de melancolía y ridículo. Un recuerdo de años mejores, de cuando el padre era feliz y carismático, la madre vivía y fumaba y la vida era difícil pero divertida. Y no como ahora, cuando la situación se vuelve absurda y la vida deja de tener sentido.

Y como fondo Rijeka, una ciudad costera del norte de Croacia, con su puerto y sus barcas de pesca y sus bares y sus calles repletas de comercios y de gentes que se conocen. Un óleo impresionista, mediterráneo, construido a pinceladas y cubierto de bruma.

Piezas del mosaico de una vida

Porque Carroñeros del viejo mundo no es una novela típica, una historia lineal y sencilla. Es más bien un mosaico de imágenes, recuerdos y reflexiones que hay que ir componiendo. Un rompecabezas sobre la tercera edad, sobre el cuidado y la ternura, sobre el recuerdo y cómo se superpone con el presente.

Escuchamos aquí la voz, entrecortada, de una hija que trata de recrear la vida de su padre, aquel tipo que se llevaba a la gente de calle, que tuvo que combatir en la guerra serbo-croata y que acaba sus días apagado, triste, desilusionado y decepcionado con una vida que se lo dio casi todo y luego le traicionó.

Escuchamos aquí la voz, entrecortada, de una hija que trata de recrear la vida de su padre

Así los recuerdos de cómo aquel hombre le hacía reír cuando se asustaba de niña, cantándole la canción típica rusa de 'Kalinka', se combinan con los paseos en la barca de pesca bautizada exactamente igual que aquella tonada. Un refugio, la barca, en el que escapar del mundo real, de los humanos.

O la diminuta morada, poco más que un cuarto, en el que vivieron los tres como una familia pobre pero casi feliz, se superponen a la fantástica idea de la hija de construir una casa infinita dentro de esa casa. Una casa inalcanzable y capaz de soportarlo todo, pues está construida con los materiales infinitos de la ilusión.

Muerte y ternura

Y frente a ellos, frente al padre y la hija, Volga y Buga, dos mujeres muertas que conviven con ellos, que se les aparecen constantemente, sentadas en la cocina o flotando sobre la barca, que dialogan con ellos, que les orientan y les torturan a su manera, que les sacan del poco confort que pueden encontrar.

Así, vida y muerte, realidad y fantasía, lo onírico, lo simbólico e incluso lo cómico se va combinando para tejer una novela corta inclasificable, un paseo por los últimos años de un padre en el que su hija, mezcla de adoración y hartazgo, va soltándole poco a poco la mano.

"Dios duerme en lo profundo de mi cabeza. Ha cerrado sus ojos en los míos", dice esta hija cansada de no tener suerte

Y es ahí, en la belleza del gesto, en la delicadeza del detalle, donde la escritora croata, Tea Tulić, demuestra su enorme talento. "Mi padre tiene las piernas hinchadas y azules, como si se estuviese bebiendo el mar a sorbos". Una prosa lírica, llena de matices, que te lleva siempre un paso más allá de las palabras.

"Dios duerme en lo profundo de mi cabeza. Ha cerrado sus ojos en los míos", dice esta hija cansada de no tener suerte. Y uno, al leerla, sonríe por no ponerse a llorar.

La literatura que viene del este

Hay una literatura diferente, sensible, dura, curtida en mil desgracias y profundamente tierna al otro lado de Europa. Solo algunos destellos muy potentes, como Gueorgui Gospodínov o Mircea rtărescu llegan ampliamente a nuestras librerías.

Pero toda esa segunda y tercera fila, todos esos nombres de autores que ni nos suenan, se quedarían ocultos si no fuera por el trabajo de editores tan talentosos como Marco Vidal González, responsable de la editorial La Tortuga Búlgara.

Hay una literatura diferente, sensible, dura, curtida en mil desgracias y profundamente tierna al otro lado de Europa

Desde este pequeño refugio está ofreciendo algunas de las mejores novelas, poemarios y relatos que hemos leído en los últimos años. Por poner solo un par de ejemplos, merecen mucho la pena el libro de relatos Los erizos salen de noche, de Yordanka Béleva o la novela inacabada Ojos que lloran, del atormentado Aleksándar Vutinski.

Estaríamos haciéndonos un flaco favor si apartamos la mirada de esta parte del mundo que ofrece tanto talento a la literatura mundial.

Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.