Deborah García Bello | Wikimedia Commons

Esta doctora en Química explica la ciencia detrás de un beso o un día de lluvia y por qué nos gusta tanto

Deborah García Bello lleva años explicando la ciencia. En Diario de laboratorio lo reúne todo. Un libro que mezcla ensayo, poesía y memoria para demostrar que entender cómo funciona el mundo no le quita belleza, sino que se la añade.

AhoraQuéLeo
 |   | 15/05/2026

Deborah García Bello

Editorial: Paidós

Año de publicación original: 2026

Hay libros que nos hablan sobre conceptos científicos tal cual. De forma aséptica. Sin querer ir más allá. Explicar lo que nos rodea y ya está. Pero otros los utilizan para adentrarnos en la experiencia humana. Diario de laboratorio pertenece a esta segunda categoría. Con escenas cotidianas y reflexiones breves, el texto convierte asuntos aparentemente simples como el olor de la lluvia, el envejecimiento o el aire que respiramos, en una invitación constante a analizar el mundo con más detenimiento.

En Diario de laboratorio, Deborah García Bello nos regala un relato que navega entre ensayo, memoria y divulgación científica. La autora combina explicaciones químicas con pensamientos íntimos y pequeñas observaciones personales que avanzan de forma pausada, pero siempre coherente. La química aparece integrada en la narración con naturalidad y, sobre todo, sin imponerse nunca al componente emocional.

Es una obra que despierta el interés científico, mientras reflexiona sobre la memoria o el tiempo

Uno de los grandes aciertos de este libro es su capacidad para unir rigor y sensibilidad. García Bello consigue explicar procesos complejos con claridad, pero también con una evidente intención literaria. El resultado es una obra que despierta el interés científico, mientras reflexiona sobre la memoria, el tiempo y la manera en que interpretamos aquello que nos rodea.

La IA, nuestra aliada

Entre los muchos temas que aborda el libro aparece también la Inteligencia Artificial. Deborah García Bello huye de discursos alarmistas y plantea la IA como una herramienta útil para optimizar recursos y mejorar procesos relacionados con la energía o la agricultura. La autora explica cómo estos sistemas permiten adelantarnos a necesidades energéticas, reducir pérdidas o gestionar excedentes de forma más eficiente.

García Bello huye de discursos alarmistas y plantea la IA como una herramienta útil

También destaca su utilidad para calcular con exactitud el agua necesaria en los cultivos, evitando el despilfarro y favoreciendo un uso más racional de los recursos naturales. Este enfoque se ajusta con la intención general del libro: una defensa del conocimiento científico como herramienta para comprender y mejorar la realidad.

La tecnología no aparece presentada como un enemigo inevitable, sino como un instrumento cuyo impacto depende de las decisiones humanas y de la responsabilidad con la que se utilice.

La belleza de la ciencia

Cada capítulo funciona como una pequeña reflexión independiente. A partir de cuestiones como el petricor, es decir, el aroma que desprende la lluvia al caer sobre suelo seco, la corrosión o los relojes atómicos, la autora conecta fenómenos científicos con emociones y experiencias reconocibles para cualquiera de nosotros.

Resulta especialmente interesante la manera en la que desmonta ideas reduccionistas sobre la ciencia

También resulta especialmente interesante la manera en la que desmonta ideas reduccionistas sobre la ciencia. Cuando habla de la oxidación, por ejemplo, recuerda que el mismo proceso químico que deteriora los cuerpos es también el que hace posible la vida. Esa mirada compleja y diversa atraviesa todo el libro y evita cualquier tono excesivamente didáctico.

Además, Diario de laboratorio destaca por una escritura precisa y muy visual. García Bello consigue trasladar conceptos científicos a imágenes cercanas y comprensibles, manteniendo siempre una notable sensibilidad literaria que convierte la lectura en algo más que un ejercicio divulgativo.

Una labor incansable

La trayectoria de Deborah García Bello ayuda a entender la personalidad del libro. Doctora en Química y una de las divulgadoras científicas más reconocidas de España, ha desarrollado una carrera centrada en aproximar la ciencia al gran público desde multitud de formatos. Ya nos trajo su particular visión de la ciencia en La química de lo bello.

Con este libro, la autora confirma además que la divulgación puede convivir con la literatura

Su trabajo en medios de comunicación, redes sociales y proyectos culturales demuestra una voluntad constante de conectar el conocimiento científico con la vida cotidiana. Esa capacidad para hacer accesibles cuestiones complejas se percibe claramente en esta obra.

Con Diario de laboratorio, García Bello confirma además que la divulgación puede convivir con la literatura. Su propuesta no busca únicamente explicar cómo funciona la materia, sino despertar una mirada más curiosa y consciente sobre todo aquello que forma parte de nosotros como seres humanos.

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