El inagotable arco lírico del Premio Nacional de Narrativa, Raúl Quinto: del poema juvenil a la poesía militante
Un idioma siempre al borde de la extinción es la antología poética, hasta el momento, de Raúl Quinto. Los versos del autor de Martinete del Rey Sombra son las huellas que marcan el camino que ha recorrido su literatura.
Raúl Quinto
Editorial: La Bella Varsovia
Año de publicación original: 2026
En Ahora Qué Leo conocemos bien al Raúl Quinto narrador. La canción de NOF4 (Jekyll&Jill, 2021) nos voló la cabeza —la historia real del hombre que escribió un libro en las paredes del centro psiquiátrico donde estaba internado con la hebilla de su cinturón— y desde entonces hemos seguido muy de cerca cada uno de sus pasos.
En Ahora Qué Leo fuimos de los primeros en alertar de que Martinete del Rey Sombra no era un libro más
Fuimos de los primeros en alertar de que Martinete del Rey Sombra (Jekyll&Jill, 2023) no era un libro más. La crónica de la gran redada contra el pueblo gitano que se vivió en España el 30 de junio de 1749 no era simplemente un episodio olvidado de nuestra historia, era uno de los sucesos más vergonzantes de los últimos 300 años de nuestro país.
Y Raúl Quinto supo encontrar el tono perfecto para contar aquel drama. Tanto es así que terminó siendo reconocido, merecidamente, con el Premio Nacional de Narrativa y Premio de la Crítica de 2024. Su última novela, La ballena azul(Jekyll&Jill, 2025), también nos pareció un acertado grito de alarma contra la parte más oscura de las redes.
Poemas reunidos
Ahora, la editorial La Bella Varsovia, ese oasis de versos pilotado por la reconocida Elena Medel y resguardado bajo el prestigioso paraguas de la editorial Anagrama, ha decidido reunir otra de las facetas de Quinto, la de poeta —porque este polifacético escritor también ha firmado ensayos, crítica literaria e incluso libros híbridos—, en un único volumen, Un idioma siempre al borde de la extinción.
La Bella Varsovia ha reunido todos los poemas de Raúl Quinto en un único volumen, 'Un idioma siempre al borde de la extinción'
370 páginas en las que comprobamos un proceso coherente y tenaz. Cientos de poemas como huellas, que marcan el camino que ha ido recorriendo a lo largo de más de dos décadas Raúl Quinto. Un sendero de constante innovación, en el que jamás vuelve sobre sus pasos y por el que trata de encontrar el modo de expresar lo que necesita.
Y es fascinante leer toda su obra poética del tirón, poniéndolo en contexto con las novelas y los ensayos que iba escribiendo. Descubriendo por tanto dónde estaba el interés de este cráneo privilegiado, de este portento de la emoción. Y ser testigos de cómo su poesía va moldeando el verso, contenido que forja continente y lo modifica.
De sus inicios
Su primer libro de poemas, Grietas (Dauro, 2002), son textos de dolor juvenil. Reflexiones intensas sobre la propia existencia en las que predominan las imágenes poderosas, impactantes. "Cuando caen las manos debajo de las camas, / todo tacto es desierto, semilla del vacío, / porque esa es la fuente de todos los cadalsos, / porque solo hay dolor en el final del sueño".
El propio autor asegura en la introducción que ha escrito para esta antología, que este libro, Grietas, "ha quedado también lejos, pero sería injusto que no apareciera aquí". Porque, a partir de ahí, se abre un nuevo poeta. Ya en su segundo libro, La piel del vigilante DVD, 2005), publicado tres años después, se ve lo que será Raúl Quinto como escritor. Alguien que quiere compartir sus reflexiones sobre todo lo que le rodea o lo que conoce, para ir siempre un paso más allá.
En 'La piel del vigilante' Quinto le dedica un poema a cada personaje que aparece en 'Watchmen'
En La piel del vigilante Quinto realiza un ejercicio de concienzudo frikismo, dedicándole un poema a cada personaje que aparece en Watchmen, la mítica serie de cómics de Alan Moore y Dave Gibbons, extrayéndole la parte lírica a toda la tinta, encontrándole la emoción hasta al último dibujo.
Con los Poemas del Cabo de Gata (La Garúa, 2007) Quinto terminaba esa aproximación a la poesía madura. Hay aquí versos que reflejan la incredulidad ante el mar, la pasión por el paisaje. Ese paisaje desolado de Almería —donde fue a vivir este cartagenero tras estudiar en Granada—, de un contraste fatal, que te destruye o te cautiva. Esa luz que, si la miras lo suficiente, pasas a formar parte de ella. "Tacto de hueso / para los ojos. / Crece la duna en tu interior / La marea. El cielo".
Una poesía comprometida
Con La flor de la tortura (Renacimiento, 2008) Raúl Quinto encuentra un camino diferente. Sus versos abren sendero por un espacio pocas veces transitado. Como él explica en la introducción, en este libro "cuajaron varios años de búsqueda y toma de conciencia (...) de las posibilidades estéticas y políticas del poema".
Ahí surge el escritor comprometido. El que hemos leído después denunciando las atrocidades contra los gitanos, por ejemplo. El que encuentra reflejos de belleza incluso en el dolor, en el sufrimiento, en la represión. El que es capaz de mirar el drama a los ojos y desnudarlo y mostrarlo crudo y frágil, peligroso, afilado.
Ahí surge el escritor comprometido, el que es capaz de mirar el drama a los ojos y desnudarlo y mostrarlo crudo y frágil
Ahí hay poemas a la guerra de Ruanda, a la represión Armenia, a la batalla de Stalingrado. Incluso un poema a las torturas de la dictadura argentina: "Cables que atan las muñecas / y los tobillos al acero, / que conectan la máquina del grito / mientras la luz desnuda su epilepsia / y los cuerpos a oscuras / rozan la inexistencia / por un instante".
Lo mismo ocurre en Ruido blanco (La Bella Varsovia, 2012), donde toma el devenir de los medios, la exposición extrema del drama y la incomunicación en la Era de la Comunicación como eje principal, pivotando, una vez más, sobre un caso real. El de la reportera Christine Chubbuck, que en 1974 se suicidó disparándose en la cabeza mientras presentaba las noticias.
La poesía militante
En La lengua rota (La Bella Varsovia, 2019) se vertieron todos los anhelos, frustraciones e ilusiones que se gestaron a lo largo de los años en los que el movimiento del 15-M tuvo poder. El compromiso político, la rabia y el enfrentamiento a las ideas de la extrema derecha se plantan aquí al servicio de la poesía. Porque la poesía es en ocasiones "la luz en las sombras de las amnesias inducidas".
Después vendría Sola (La Bella Varsovia, 2020), inspirado en el microcuento de Thomas Bailey Aldrich titulado Sola y su alma. Una historia contada en dos frases en la que una mujer está sentada en su casa sola, sabiendo que no hay nadie más en el mundo, que todos han muerto. Y entonces llaman a la puerta.
El compromiso político y la rabia y el rechazo a la extrema derecha se plantan en 'La lengua rota' al servicio de la poesía
Es por tanto un libro que confirma aquello que dijo la pintora cubana Carmen Herrera: "No se habla de arte, es un gran error. Hay que hacer arte sobre el arte. Sólo así se puede entender algo". Raúl Quinto baila alrededor de ese cuento, ofrece sus mejores pasos en forma de versos para lograr entender hasta el último silencio, el último significado. "de donde viene lo que no puede venir / desde qué cuándo".
Fue Sola un libro premonitorio porque, escrito antes del Covid, se publicó en plena pandemia. Y fue precisamente en esa ápoca en la que Raúl Quinto escribió el libro con el que se cierra este Un idioma siempre al borde de la extinción —más allá de algunos poemas dispersos—, el Cuaderno de la peste de 1348, que se publica aquí por primera vez. Un reflejo de aquella época oscura de cansancio y angustia.
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