Juanito Valderrama interpretó a Espartaco, Hitchcock tenía una mano robótica y otras mentiras de Hollywood que te encantará saber
El ilustrador Óscar Cerdán publica La historia del cine jamás contada, una divertida 'macarrada' en la que juega a inventarse anécdotas sobre Hollywood que él mismo ilustra con boli BIC.
Óscar Cerdán
Editorial: Autoeditado
Año de publicación original: 2025
Después de ganar su primer Oscar con apenas treinta años, colofón a una meteórica carrera llena de éxitos, Marlon Brando estaba más perdido que el barco del arroz. Los grandes papeles no paraban de llegar a la oficina de su agente, pero el actor, en un giro de guion que ni Shyamalan y hasta el cheto de lo que le ofrecían, se decantó por un papel en una pequeña producción en la que ocultaría su indudable atractivo físico (indudable en los primeros años, antes de comerse, como Elvis, todos los saladitos del cáterin).
Se trataba de la película de 1954 La mujer y el monstruo, cuyo título original es Creature from the Black Lagoon. Y aunque el talento de Brando le hubiera permitido interpretar a la mujer del título, acabó decantándose por el otro papel, el del bicho. Solo puso una condición: que su participación permaneciese en secreto para que público y crítica se cayeran de culo con su interpretación. Cuando la cinta se estrenó y las críticas fueron una mierda, pagó de su bolsillo a dos actores para que fingieran haber sido ellos los intérpretes del monstruo. Cosas de estrellas.
Y tú dirás "¿y esto por qué no lo he sabido antes?" y yo te digo "porque esto es rigurosamente mentira". Es solo una de las hilarantes historias que el ilustrador Óscar Cerdán se ha inventado para La historia del cine jamás contada, un anecdotario con mucha guasa que te hará disfrutar muchísimo. Decía Lola Flores "cuando yo digo mentiras, las convierto en verdad". Chica, ojalá la magia de la Faraona hiciera verdad todo lo que se cuenta aquí. Las risas que nos íbamos a echar.
Por la gloria de Juanito Valderrama
Si buscas por internet, te toparás enseguida con el trabajo de Óscar Cerdán. Este vallecano nacido en 1977 está especializado en retratos a boli BIC, una marca que no patrocina este espacio, pero es que si es un BIC, no lo vamos llamar de otra forma. Conocido en redes sociales como Hiperbólico (por lo de boli; guiño guiño, codazo codazo) ya ha montado alguna que otra exposición.
Siendo una buena parte de los protagonistas de sus retratos personalidades del mundo del cine, se entiende que esta nueva andadura haya tenido a Hollywood como epicentro. Y parecerá una ida de olla del que esto escribe, pero existe una coherencia absoluta entre lo que dibuja y lo que escribe.
Las historias que inventa son como sus retratos: extrañamente verosímiles
Las historias que inventa son como sus retratos: extrañamente verosímiles. Todas los episodios parten de una película o una anécdota real que luego va distorsionando, como la que se refiere al duro rodaje de Cantando bajo la lluvia, en la que el protagonista y codirector de la cinta, Gene Kelly se dedicó a torturar a sus compañeros de trabajo.
Sufriendo bajo la lluvia
Efectivamente, es conocido que el guapo de Gene era tan perfeccionista que obligó a Debbie Reynolds a repetir algunas escenas hasta que le sangraban los pies y que ese perfeccionismo enfermizo se lo aplicó a sí mismo en la famosa escena que da título a la cinta. El día que tocó rodar tenía una gripe que a cualquiera nos hubiera dejado en cama, pero él no se dejó vencer por el virus y aun con la fiebre se marcó no solo la mejor escena de su carrera, sino una de las más memorables de la historia del cine.
Entonces es cuando Cerdán va más allá y se inventa que el actor y bailarín se fue "esguinzando" y destrozando los ligamentos y los huesos a medida que robaba para quedar convertido en poco más que un guiñapo. Y lo hace con una seriedad y una convicción que resulta bastante graciosa.
Lo hace con una seriedad y una convicción que resulta bastante graciosa
Como la anécdota en torno al rodaje de aquel Espartaco que iba a protagonizar nuestro Juanito Valderrama hasta que Kirk Douglas se enfadó con él. O aquella de la mano postiza que le implantaron a Alfred Hitchcock después de que las perdiera rodando una escena en una batalla real de la II Guerra Mundial y que hubo de mantenerse en secreto.
Y cada anécdota con su correspondiente ilustración a boli (de esa marca), lo que hace de este pequeñito libro autoeditado una rareza que cualquier amante del cine debería leer, regalar quizá y tener en su estantería porque, oye, tal y como están las cosas, no todo en la vida va a ser nuestra adorada Han Kang, también habrá que dejarse llevar por el absurdo de vez en cuando.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.