Julian Barnes | Fotografía de Marzena Pogorzaly / Anagrama

Julian Barnes se despide de la literatura con una novela que se plantea a qué edad deberían retirarse los escritores

El escritor cumple 80 años y lo celebra con Despedidas, un último libro que gira en torno a la memoria, el pasado y las consecuencias a las que nos conducen nuestras propias decisiones en busca de la felicidad.

 |   | 02/02/2026
Julian Barnes

Traducción: Jaime Zulaika

Editorial: Anagrama

Fecha de publicación original: 2026

En el final de estas Despedidas, Julian Barnes se disculpa por no escuchar con claridad lo que decimos, ya que nos hemos sentado en su "lado sordo", que en el caso de los escritores es precisamente aquel en el que estamos los lectores. A sus (recién cumplidos) ochenta años se despide de quienes le han acompañado a lo largo de cuatro décadas reflexionando sobre la muerte, el duelo, la memoria y el lugar que la literatura trata de ocupar en todo esto.

Los lectores nos reunimos en torno a Julian Barnes, para leerle en el que ha prometido que es su último libro

Un paseo a través de las palabras que dejaron otros compañeros de profesión desde Marcel Proust o Virginia Woolf a Théophile Gautier o Rimbaud, pero también otros más cercanos como los de Granta, aquella generación literaria que renovó las letras británicas allá por la segunda mitad del siglo XX y que incluyó al propio Barnes, Salman Rushdie, Ian McEwan o Martin Amis.

El novelista no trata de provocarnos una lágrima fácil, la que termina por brotar está esculpida en torno a la vocación literaria de un escritor que siempre supo cómo dirigirse a quienes estaban al otro lado de la página. Nos reunimos en torno a él, para leerle en el que ha prometido que es su último libro, desde donde nos insta con ese "no dejes de mirar" que ha forjado su literatura.

La ceremonia del adiós

Hay dos promesas en estas Despedidas del británico que nos anuncia ya en la página 19. La primera es que hay una historia dentro de este libro, que no solo encontraremos reflexiones o aforismos sobre el tiempo y la unilateralidad con la que nos trata a todos, pero también que este, efectivamente, será el último en añadirse a su biblioteca.

La historia que asoma en 'Despedidas' es la de Jean y Stephen, compañeros de universidad de Barnes

La historia que asoma es la de Jean y Stephen, compañeros de universidad de Barnes y a quienes el autor prometió que jamás convertiría en material literario, la promesa que más veces deben romper los escritores. Ambos se conocieron en la universidad y no fue hasta muchas décadas más tarde que decidieron juntarse de nuevo. Sobre por qué Barnes utiliza las vidas de ambos para ilustrar este libro sobre el pasado y la memoria, es tarea de ustedes descubrirlo.

La magdalena de Barnes

Es precisamente la memoria el elemento que regresa recurrentemente a sus páginas, como paradójicamente también hacen nuestros recuerdos, transformándose en cada retorno. "El tiempo es un océano pero termina en la orilla", cantaba Bob Dylan en 'Oh sister', y en cada lengua de agua que moja la arena, lo vivido se modifica para adaptarse al tiempo al que va a varar.

Leemos que "la memoria es identidad" y nos interroga acerca de qué quedaría de nosotros si todo lo demás se borrase: confirmamos que nada o casi nada. Quedarían los recuerdos del resto, proyectados como luces sobre la vida de quien ya no puede generar otros nuevos.

Barnes se entrega la remembranza, evitando el camino de Swan proustiano, mordisqueando la magdalena solo un poco

Y como somos todos nuestros recuerdos, el olvido es el enemigo. La sombra de la demencia para un escritor es aún más acusada. Quien ya no es capaz de recordar lo escrito o termina por ignorar la torre que con tanto ahínco levantó en vida para dar techo a todas sus historias, está perdido. Barnes se entrega la remembranza, evitando el camino de Swan proustiano, mordisqueando la magdalena solo un poco para ver qué surge, a modo de juego.

El resultado es un híbrido, artefacto habitual en la obra de Barnes, que se despliega alrededor de los encuentros y desencuentros de sus dos amigos, las anécdotas de vida, las que se recuerdan de forma prístina y las que el tiempo ha ido modificando. Porque Barnes también se pregunta qué es él para todos nosotros y qué lugar ocupará en nuestra memoria cuando ya nos hayamos despedidos.

Despedidas

El escritor convive desde hace seis años con un tipo raro de cáncer de sangre, enfermedad a la que mantiene a raya gracias a la quimioterapia diaria. En Despedidas está la alargada sombra de la enfermedad, pero el británico se niega a que le concedamos el tratamiento de la condescendencia, la pena por el enfermo.

En 'Despedidas' está la alargada sombra de la enfermedad, pero el autor se niega a la condescendencia

Enumera a los compañeros de profesión que abandonaron prematuramente la escritura para entregarse al viaje, el real y el metafórico, porque morir se convierte en 'viaje' dentro de la literatura con la promesa de seguir generando memoria allá donde se vaya.

Rimbaud en Abisinia, convertido en vendedor de armas, Marcel Proust comprando un ticket de ida a Combray en cualquier boulangerie parisina de la remembranza, y añadimos nosotros a aquel otro, anónimo pero universal, del Romance del Conde Arnaldos y que respondía así a quien quería saber sin ver ni vivir también: "Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va", así que anoten y no se queden en tierra, Barnes leva anclas.

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