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Reseña de 'Protocolos', del Dr. Andrew Huberman

El Midas de la divulgación científica plantea protocolos para mejorar la calidad de tu sueño y de tu vida

Dr. Andrew Huberman

Traductoras: Ana Camallonga y Gemma Deza

Editorial: Planeta

Fecha de publicación original: 2026

Andrew Huberman y Jessica Wapner tienden puentes entre mente y cuerpo. Un todo desde el que Protocolos trata de proponernos nuevas formas de gestionar el estrés y mejorar el rendimiento físico y mental.

Un rápido vistazo a la página web de Andrew Huberman nos indica en qué terreno estamos entrando. Las carátulas de los episodios de sus podcasts anuncian "Cómo los olores afectan a tu biología" o "Mitocondria y salud metabólica", y tenemos la sensación estar ante charlas interminables, imposibles de comprender para quien no haya crecido entre batas y probetas.

Pero no es así, porque Huberman ha logrado en menos de una década que la divulgación científica sea un pingüe negocio. Estrategia que ha sido un éxito y que confirman sus millones de suscriptores y visualizaciones, a pesar de que cada uno de sus capítulos y entrevistas se extienden más allá de la marca de las tres horas.

Pero scrolleando un poco más abajo, encontramos otro tipo de contenido. Un episodio se llama "Cómo construir hábitos fuertes", el más reciente, "Acceder a lo sublime", y la impresión es que el epíteto de divulgación científica se ensancha cada vez más. Porque si por algo se ha caracterizado Huberman —además de crear un enorme tejido empresarial en torno a su marca—, es por ensanchar lo que el termino divulgación es capaz de devolvernos.

Ahora se edita en España, Protocolos, su último libro. Testimonio de la notoriedad que su contenido ya ha alcanzado en Estados Unidos y que se transfiere ahora a nuestro país. A lo largo de sus 600 páginas encontramos una mezcla de autoayuda, ciencia y la antes mencionada divulgación, para ofrecernos la posibilidad de crear hábitos fuertes con los que cambiar nuestras vidas, suponemos que a mejor.

Protocolos

Como su propio nombre indica, estos Protocolos elaborados en colaboración con Jessica Wapner, editora de la sección científica de estadounidense 'Newsweek', se centran en diferentes aspectos del bienestar humano. Dividido en siete partes, habla del sueño, el entrenamiento, el control del estrés, la nutrición, la exposición a la luz, concentración y crecimiento personal.

Huberman nos advierte de que este no es un libro de biohacking, como se conocen ahora a los consejos que pretenden obrar 'milagros' en nuestro cuerpo: "La verdadera optimización consiste en 'rescatar tiempo', y no solo aumentando los años de vida, sino también el número de horas efectivas".

El objetivo último de su autor, no es ofrecernos una estricta guía de comportamiento, sino garantizar que podamos aprovechar cuanto tenemos a nuestra disposición, independientemente de horarios, responsabilidades o situaciones vitales. Afirma que los comportamientos inciden a veces de una forma mucho más efectiva que cualquier complemento vitamínico que podamos tomar.

En cada uno de estados apartados encontramos protocolos o modus operandi para mejorar dichos aspectos. Huberman nos recomienda exponernos a la luz solar en momentos claves. Los primeros y los últimos rayos de sol le indican a nuestro cuerpo que está experimentando un ciclo que le ayuda a conectar con su descanso. Pero también reducir al 10% los alimentos procesados que consumimos o exponernos al frío para elevar nuestro umbral de estrés y habituar al cuerpo a condiciones desfavorables.

Otro de los aspectos clave de estos Protocolos, tiene que ver con la 'plasticidad' de nuestro cerebro, la capacidad que tenemos de adaptarnos y aprender en ciertas situaciones. Una característica que no es posible suplir mediante química alguna y que depende de otro tipo de consejos.

Aquí Huberman se acerca a la filosofía estoica para señalarnos que para tener un mejor control mental debemos aceptar nuestros errores o tratar de aferrarnos a los problemas del ahora, evitando "la divagación de la mente" para "anclarla al presente". Una línea ideológica que culmina con la recomendación de leer al psicoanalista jungiano James Hollis, de quien extrae la siguiente lección: "En lugar de quejarte, incorpora a tu rutina una práctica de gratitud diaria".

Divulgación y polémica

Huberman es un habitual del ecosistema de influencers y creadores de contenido en Estados Unidos. En plena pandemia, su podcast sobre divulgación irrumpió con la fuerza de un tiempo en que escuchar a los científicos era un síntoma de querer que las cosas fuesen a mejor. En plena oleada de desinformación, este profesor de neurobiología de la Universidad de Stanford se convirtió en una de las voces más escuchadas del país en dicha materia.

Sin embargo, hablar de Huberman conlleva mencionar las polémicas en las que se ha visto envuelto en los últimos años. Algunas de las cuales incluimos aquí porque negarlas sería como ignorar los resultados que Google nos arroja cuando buscamos su nombre: es una realidad patente.

En los últimos años, la comunidad científica ha señalado que muchos de los invitados e ideas expresadas en su programa daban pábulo a teorías y prácticas poco probadas, también espacio a voces que no contaban con el respaldo de la misma comunidad a la que decían pertenecer.

La doctora Andrea Love hizo un trabajo excelente en este respecto, recogido a su vez por la revista estadounidense Vox (no confundir con el partido fascista español), quien señaló inconsistencias en recomendaciones que hacía Huberman, como la de que las saunas aumentaban la función inmunológica según un estudio en el que solo 20 personas participaron para extraer sus conclusiones.

Love también denunció que muchos de los suplementos que avalaban sus teorías, eran los mismos que recomendaba en colaboración con la empresa AG1, compañía investigada en el año 2024 por las autoridades neozelandesas por provocar fallos hepáticos y no estar abaladas por peritaje médico alguno. Investigación que provocó a su vez la renuncia de su CEO, Chris Asenden, el mismo año.

Robert Lustig, otro de los invitados al podcast de Huberman, defendió que la fructosa proveniente de los azúcares, era una toxina. Citando para este propósito una investigación que afirmaba que inhibía las hormonas encargadas del crecimiento, aunque sin mencionar que aquel estudio se realizó sobre ratones y no en humanos.

Es por todo esto y algunas razones más por lo que cuando abrimos sus páginas lo primero con lo que nos encontramos es con un aviso legal que nos insta a "consultar con un médico, profesional de salud u otro profesional competente antes de adoptar cualesquiera de las sugerencias incluidas en estas páginas o de inferir conclusiones de su contenido". Y por ende, por lo que consideramos que es necesario incluir nosotros también este apéndice.

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