Nerea Llanes | Planeta de Libros

Nerea Llanes lleva seis años siendo referente del romantasy y en 'Flor de sangre' ha encontrado su 'Crepúsculo'

La escritora onubense estrena el primer volumen de su bilogía más oscura: Flores malditas. Un romance paranormal sobre una chica que llega a un pueblo hermético y conoce a un chico peligrosamente perfecto que esconde algo terrible.

AhoraQuéLeo
 |   | 12/06/2026

Nerea Llanes

Editorial: Crossbooks

Año de publicación original: 2026

Hay autoras que llegan al mundo editorial con timidez, con una prosa que tantea el terreno antes de atreverse a pisar fuerte. Nerea Llanes no es una de ellas. Ya lo demostró con su primera incursión en la literatura, Magia de nieve y hielo, con la trilogía de La Academia y lo hace de nuevo con esta nueva novela.

'Flor de Sangre' es la historia de un romance paranormal y la primera entrega de la bilogía 'Flores malditas'

A sus 30 años, Llanes escribe como alguien que lleva años habitando el mundo que ha creado sobre el papel, y se nota en cada línea. Flor de Sangrees la historia de un romance paranormal y la primera entrega de su nueva bilogía, Flores malditas.

Estamos ante una novela de iniciación, sí, pero también de mucho más: la historia de una chica, Ethel, que durante toda su vida ha sentido que algo en ella no encaja, que sus propias emociones le son ajenas, que el mundo —y ella misma— son incomprensibles. Ethel no sabe quién es. Y eso, en manos de Llanes, no es un cliché: es el motor de todo.

Un pueblo que guarda secretos

Tras un incidente en su instituto, los padres de Ethel toman la decisión de enviarla a Ebonwick, el pueblo natal de su madre, Isadora, a empezar un nuevo curso. Lo que parece un simple cambio de aires —compañeros nuevos, su abuela Morgana y sus tías mellizas Seraphine y Daphne— resulta ser solo el umbral hacia algo que Ethel no puede ni imaginar.

La familia de Ethel carga con una reputación que los precede: son señalados durante generaciones como brujas

Ebonwick no es un pueblo cualquiera. Y los Ashbourne tampoco son una familia cualquiera.

La familia materna de Ethel carga con una reputación que los precede: dueños de una misteriosa farmacéutica, señalados durante generaciones como brujas, instalados en una gran mansión que el pueblo mira de reojo. Llanes construye esa atmósfera con una precisión que recuerda a las mejores tradiciones del gótico anglosajón: la niebla moral de un lugar pequeño, los prejuicios que se heredan con los apellidos, la sospecha convertida en folklore local.

Y en este nuevo escenario Ethel conoce a Nox.

Amor con fecha de caducidad

El romance entre Ethel y Nox es el corazón palpitante del libro. Si Crepúsculo construyó su magia sobre la idea de que lo más peligroso puede ser también lo más irresistible, Llanes lleva esa premisa un paso más allá: aquí no hay solo peligro, hay condena. Nox no puede enamorarse de lo que no puede conservar. Y esa diferencia, aparentemente pequeña, lo cambia todo. El romance no es una elección: es una herida que los dos se están haciendo a cámara lenta.

Hay una sensorialidad palpitante en cada página: las palabras llegan al lector como llegan las cosas a Ethel

Llanes no escribe sobre un romance adolescente, escribe sobre la imposibilidad de amar sin hacerse daño. Las páginas que les dedica tienen una tensión química notable. Hay una sensorialidad palpitante en cada página: las palabras llegan al lector como llegan las cosas a Ethel, con el exceso de percepción de quien siente demasiado sin saber por qué.

Un olor que traspasa el papel y se mete en la nariz hasta nublar el pensamiento. Una mano en el brazo, soltada casi con sorpresa, como si el propio gesto hubiera traicionado a quien lo hizo.

La tensión entre lo que oculta Nox y lo que siente es uno de los principales conflictos de la novela. Y Llanes lo maneja sin atajos: sin resoluciones fáciles, sin gestos gratuitos. Cuando duele, duele.

La prosa como identidad

Una de las marcas más reconocibles de Flor de Sangre es su estilo. Llanes escribe con descripciones largas y detalladas que no ralentizan la historia, sino que la completan. Hay una arquitectura emocional en cada escena: los diálogos respiran, los silencios pesan, y los momentos físicos —la náusea, el vértigo, el sudor frío— actúan como espejo de los estados interiores de los personajes.

Su prosa no decora: construye.

Un personaje fácil de reconocer

Flor de Sangre tiene la coherencia emocional de alguien que sabe exactamente qué historia quiere contar y para quién. Ethel es un personaje que muchos lectores van a reconocer: esa sensación de ser rara sin saber por qué, de no encajar en el propio cuerpo, de que quizás el problema es tuyo. Llanes toma esa sensación y le da forma, apellido y misterio.

'Flor de sangre' es una novela para quienes alguna vez sintieron que no encajaban

El resultado es la primera novela de lo que parece un universo por descubrir.

Es una novela para quienes alguna vez sintieron que no encajaban. Para quienes el gótico les pone los pelos de punta. Para quienes sienten pena cuando se acaba una serie a la que estaban enganchados, sobre todo porque cuando Ethel finalmente empiece a entender quién es, no vas a querer que el libro se acabe.

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