El periodista deportivo y escritor Luis García-Rey | Planeta

En el nuevo thriller de Luis García-Rey los criminales más peligrosos tienen al juez en su agenda de contactos

El periodista deportivo consolida su saga policial en Chantaje. Axel y Loor vuelven para investigar un caso donde hay gente muy poderosa empeñada en que no se resuelva.

AhoraQuéLeo
 |   | 27/05/2026

Luis García-Rey

Editorial: Espasa

Año de publicación original: 2026

Madrid contiene muchas ciudades dentro de sí misma. Está la del turismo, las fotos y los post de Instagram. Está la de los atascos y la calidad de vida discutible. También está el Madrid de barrio. El de toda la vida. Esa que es cercana y cálida y con la que convivimos a diario los que vivimos en ella. Pero hay una ciudad que no está contenida en ninguna de estas que os acabo de citar y que tampoco sale en las fotos.

Hablo del Madrid de los despachos policiales donde se decide qué crímenes se investigan y cuáles, simplemente, desaparecen. Luis García-Rey lleva, con la que nos ocupa, tres novelas viviendo dentro de este Madrid cruel y hostil. Chantaje es la más oscura de las tres.

Tres novelas en seis años

García-Rey comenzó a imaginar su Madrid particular en Axel durante el confinamiento por la pandemia. Puede que disponer de tanto tiempo encerrado entre cuatro paredes ayudase, pero no se puso a escribir novela por eso. Lo hizo porque llevaba años con una historia dentro que no le cabía ni en un artículo ni en una crónica. Os recuerdo que Luis García-Rey es periodista deportivo.

Estamos ante una serie de novelas que se han hecho un huequecito dentro del thriller patrio

La novela funcionó. Mucho. Y Loor, la segunda parte de esta —ahora— trilogía, le valió el Premio Primavera de Novela 2024. Dos años después de aquella llega Chantaje. No rompe en ningún momento con lo ya publicado por García-Rey. Estamos ante una serie de novelas que tienen identidad propia y que, sin hacer mucho ruido, se han hecho un huequecito dentro del thriller patrio.

Axel Nash y Loor Galván son dos policías de Vigo que resuelven casos a su manera. Es la es la única que conocen. Y es de la que no suele gustar a ningún superior. Básicamente, se saltan la mitad del protocolo para conseguir lo que quieren.

Palabras a machetazos

Lo que define a García-Rey como escritor no es el argumento sino el tono. Las frases de sus novelas son cortas. Sus diálogos, raspan. Casi duelen. El humor negro aparece cuando menos lo esperas y, cuando lo hace, hace casi más daño que cualquier escena violenta.

Tiene una forma de construir personajes que recuerda a Don Winslow o a la primera temporada de True Detective. La que se nos quedó a todos en la memoria. Aquella protagonizada por Matthew McConaughey y Woody Harrelson. Olvidaos de cualquier thriller edificado a base de clichés y crímenes fáciles. El armazón de Chantaje es Madrid, una chica muerta y demasiados silencios sospechosos.

Lo que define a García-Rey como escritor no es el argumento sino el tono. Las frases de sus novelas son cortas. Sus diálogos, raspan

Esta novela arranca con la desaparición de una joven prostituta en el barrio de Lavapiés que nadie espera que escale hasta una red criminal internacional. Axel y Loor empiezan a investigar y se acaban encontrando lo que no se deberían encontrar. Un vacío que no debería existir porque las pistas no suelen desaparecer solas, los testigos no suelen mentir por casualidad y las órdenes de olvidarse del caso llegan de un lugar lo suficientemente alto como para que ignorarlas tenga consecuencias reales.

Pero García-Rey no se conforma con una sola trama. Mientras Axel y Loor tiran del hilo en Madrid, en las calles oscuras de Edimburgo el comisario Jorge Ortiz, desaparecido sin previo aviso, se enfrenta a un chantaje que pone en juego su vida, su pasado y su moral. Dos ciudades, dos historias que avanzan en paralelo y que García-Rey va tensando hasta que inevitablemente acaban chocando por culpa de los de siempre.

Los malos de Chantaje no tienen cara de malos. Tienen corbata, una apretadísima agenda y una facilidad pasmosa para mirar a los ojos de los demás mientras les mienten descaradamente. García-Rey los construye así, desde la normalidad más inquietante, porque sabe que el verdadero poder nunca se ensucia las manos. Aquí el crimen no es el problema. El crimen es el síntoma.

Condenados a entenderse

Hay algo en Axel y Loor que este autor ha ido trabajando en las dos novelas anteriores con una precisión que empieza a dar sus frutos aquí, en Chantaje. Ninguno de los dos se lleva bien en el sentido convencional del término. Se necesitan, que es algo muy distinto y, dónde va a parar, mucho más interesante.

Hay algo en Axel y Loor en las dos novelas anteriores que empieza a dar sus frutos aquí

Axel es el tipo que actúa sin pensar y que acierta por instinto más veces de las que debería. Loor, por contra, piensa demasiado y luego hace lo mismo que Axel: acertar. Juntos forman el tipo de dúo que uno no olvida fácilmente porque ninguno de los dos encaja del todo en ningún sitio que no sea al lado del otro.

Chantaje los pone en su situación más comprometida hasta ahora pero la sensación al cerrar el libro es que Luis García-Rey todavía se está guardando varios ases en la manga. Quedamos atentos a lo que esté por venir. Que seguro vendrá.

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