La escena de las sirenas y Ulises en la Odisea por John William Waterhouse. | Wikimedia Commons

La 'Odisea', un poema en plena Edad Oscura sobre hospitalidad y refugiados que sigue vigente

La Odisea es posiblemente el texto más influyente de la historia de la literatura. Compuesto durante la Edad Oscura de Grecia, su origen podría dar las claves de por qué resuena tanto en nuestra era.

 |   | 03/08/2026
Homero

Traducción y edición: Carlos García Gual

Editorial: Alianza Editorial

Fecha de publicación original: 750-730 a.C.

No hay consenso en torno a muchos aspectos de la Odisea. Ni en su autoría, ni en la época o las circunstancias en que fue creada, ni en la motivación que llevó a su escritura ni tan siquiera el origen de lo que allí se cuenta. Aún así, su eco ha sido tan poderoso en la historia de la literatura que todavía hoy seguimos escuchando los cantos de sirena que nos empujan hacia sus rocas.

Hoy atenderemos a todo lo que, de forma invisible, sigue rodeando al poema más importante de la historia

Esas rocas hoy cuentan con una adaptación cinematográfica que recrea, libremente, su historia. Pero que sobre todo la adapta a los intereses y preocupaciones que hoy nos rodean. Un ejercicio de hermenéutica —esa rama de la filosofía centrada en la interpretación y que nos habla sobre convertir el pasado en material para el presente— que sigue demostrando la vigencia del poema.

Y como ya han corrido ríos de tinta sobre lo que allí pasa y Circe, Polifemo, Penélope, Odiseo o Telémaco ya forman parte, de una forma u otra, de nuestras vidas, hoy atenderemos a todo lo que, de forma invisible, sigue rodeando al poema más importante de la historia de la literatura occidental.

Refugiados de una Edad Oscura

Conocemos como Edad Oscura de Grecia a un periodo que abarca entre el 1.200 y 800 a.C., que coincide con el final de la civilización micénica y el colapso de la Edad del Bronce. Un fin que vino precedido por desastres naturales, sequías y una supuesta, y mal documentada, invasión de 'los pueblos del mar', cuyo origen y veracidad sigue siendo objeto de discusión.

Estos invasores solo aparecen representados en el templo tebano de Medinet Habu donde emergen de las aguas como una marabunta contra las tropas de Ramses III, de ahí el nombre que le dieron los historiadores. Aunque desconocemos su origen o qué les empujó a invadir y provocar la desaparición de la civilización Hitita, los pueblos del Levante y Siria; la isla de Chipre y la antes mencionada civilización micénica.

Los personajes de la 'Odisea' viven los acontecimientos posteriores a la 'Ilíada' y las consecuencias de una gran guerra que habría cambiado la faz del Mediterráneo

Por su desconocimiento, durante años, los historiadores arrojaron en este periodo cualquier artefacto, evento o personaje vinculado a la era previa a la creación del alfabeto fenicio. La aplicación de este último vino a sustituir otras formas de escritura arcaica —como el Lineal B— y a establecer el sedimento sobre el que se escribiría cuanto conocemos sobre la Antigua Grecia, la Odisea incluida.

El poema es posiblemente coetáneo a la implantación de dicho alfabeto. Originalmente, el texto habría sido interpretado por aedos, poetas y cantores que recitaban para una población mayoritariamente analfabeta. Sus textos aglutinaban noticias, mitología y épica en una amalgama, muchas veces bajo el mecenazgo de reyes y señores, quienes ajustaban el contenido a sus necesidades. Pero sobre eso volveremos más adelante.

Originalmente, el texto era interpretado por aedos que recitaban para una población mayoritariamente analfabeta

Los personajes de la Odisea viven los acontecimientos posteriores a la Ilíada y las consecuencias de una gran guerra que habría cambiado la faz del Mediterráneo. Podemos asociar esta experiencia a la de quienes vivieron los años posteriores al colapso de la Edad del Bronce, y a la invasión de estos supuestos 'pueblos del mar', en plena Edad Oscura. Un mundo extraño y cambiante que encaja con lo que Odiseo vio en su periplo hacia Ítaca.

Un argumento, el de aquel mundo en retroceso, que cobra fuerza cuando entendemos que, quizás, Homero no fue un único autor, que nunca existió realmente, que fue una mujer —como afirmaba Samuel Butler— o varias decenas de personas diseminadas en el tiempo y en el espacio; o alguna de las muchas teorías que los estudios literarios modernos han arrojado sobre el poema y que lo convierten en algo más coral que la obra de un único genio creador.

¿Quién fue Homero?

Popularmente, Homero ha sido representado como un un poeta ciego que vivió en torno al siglo VIII a.C. Aunque todos los datos historiográficos que manejamos sobre su vida son inciertos, con varios siglos de pugnas entre regiones por reclamarle como propio, elucubrando por su estilo que debía ser originario de Jonia, en la actual Turquía, cerca del Helesponto que separaba Europa de Asia y de la mítica ciudad de Troya.

Pero los estudios homéricos cambiaron para siempre a principios del siglo XX con la investigación de Milman Parry sobre su autoría. Tanto es así que el poeta estadounidense Adam Kirsch afirmó en un artículo sobre su obra: "Tan concienzudamente cambió Milman Parry nuestra concepción sobre los orígenes de la Ilíada y la Odisea que sus eruditos se refieren al "antes y después de Parry".

Parry reconoció patrones en el folklore balcánico para comprender cómo habrían sido interpretados en tiempos de Homero

En nuestra era d.P. (después de Parry), contamos con las voces de los músicos folclóricos yugoslavos —en la actual Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia— grabados por el propio autor en los años 30. Posibles herederos, geográfica y culturalmente, de la tradición de los aedos. En sus interpretaciones, Parry reconoció patrones rítmicos y silábicos que aportaban información fundamental para comprender cómo podrían haber sido interpretados dichos textos en los tiempos de Homero.

Una teoría que afianzaba aún más la idea de que no existió un único autor, y que aquellos detalles que atribuíamos a su pluma eran en realidad recursos mnemotécnicos que permitían a sus intérpretes recitar sus largos cantos. Un ejemplo sería el de los epítetos épicos que acompañan a sus personajes: "Aquiles el de los pies ligeros", "Atenea de los ojos glaucos", "Menelao el rubio"...

Aunque el verdadero descubrimiento de Parry iba mucho más allá. A través de sus conclusiones dejamos de enfrentarnos a la obra de un poeta único, con una visión fija y personal y pasamos a asomarnos a una producción coral, basada en cuanto acontecía en aquel mundo sumido en su Edad Oscura y tratando de regresar a casa.

Un poema sobre la hospitalidad

Quienes vagan por la Odisea dependen de la hospitalidad de los extraños en sus viajes. Entre 12 y 15 veces a lo largo del poema podemos identificar escenas en las que sus personajes se acogen unos a otros. Telémaco se presenta en casa de Néstor en su Canto III y, cuando pretende dormir al raso, le invita al interior de su palacio, negándose a que el hijo de Odiseo reciba un trato menor: "Mientras yo viva y queden en mi palacio mis hijos, para honrar a nuestros huéspedes, a quienquiera que se presente en mi palacio".

Quienes vagan por la 'Odisea' dependen de la hospitalidad de los extraños en sus viajes

A veces, la hospitalidad de los extraños se torna tramposa como en el caso de Circe, quien convierte al séquito de nuestro protagonista en cerdos; o de Calipso quien le ofrece la posibilidad de quedarse para siempre en su isla, a cambio de renunciar a su mortalidad y por ende a su destino.

Incluso esta última, cuando recibe la visita de Hermes en el Canto V para que deje ir a su huésped después de siete años de cautiverio, conoce perfectamente las reglas. Las malas noticias no hacen que la ninfa deje de ofrecerle al dios mensajero "presentes de hospitalidad", aunque sepa que sus intenciones no pueden ser inocentes puesto que "hasta ahora, al menos, no solías visitarme". El protocolo de la hospitalidad también funciona en el Olimpo.

Lucro y poesía

Anne Carson abordó también el oficio de lo homérico desde una perspectiva familiar en su obra: la del lucro. A través de sus personajes, el poema establece relaciones comerciales, deudas que deben ser saldadas a través de la magia, de la aceptación o la hospitalidad, pero que existen en su conjunto para hablarnos de unas relaciones sociales que, rotas o no por el cataclismo de la Edad del Bronce, existían.

La poeta y ensayista destaca una intrincada red de relaciones sociales, pero también de lucro. Sus personajes buscan riquezas, miden ganancias y ofrecen su ayuda en función de la capacidad de su hacienda. Odiseo se pierde al principio de su viaje a casa, en parte porque desea regresar con un botín digno de sus aventuras.

Anne Carson abordó también el oficio de lo homérico desde una perspectiva familiar en su obra: la del lucro

Al principio del poema, Atenea se oculta bajo la identidad de Mentes, hijo de Anquíalo, a quien Telémaco acomoda en su propia casa. La diosa le pregunta por la naturaleza del banquete al que asisten los pretendientes de su madre. Pregunta el por qué de la reunión, pero hace hincapié en indagar sobre quién asumirá la deuda de lo que allí se come y se bebe: "Que me parece que estos insolentes pretendientes banquetean en tu casa sin mesura".

Carson —quien dedicó al lucro en la poesía clásica un volumen editado por Vaso Roto, Economía de lo que se pierde— señala la condición de su autor como aedo con la de una profesión que florecía entre reyes y señores, aquellos que podían pagar sus versos. La canadiense destaca en ese intercambio la influencia que este mundo tenía a su vez en los textos, retroalimentados por el mismo poder que les daba cobijo.

Aquellos poetas no recibían como favor por sus versos dinero ni bienes materiales, sino una xenia, palabra que en griego hacía referencia a la ley divina de la hospitalidad, eternamente vigilada y protegida por Zeus. Eran por tanto pagados con la hospitalidad de los poderosos a cambio de su arte.

El poder en la poesía

La Eneida de Virgilio es el puente que une dos mundos, épocas y linajes. El texto arranca con el héroe Eneas de camino a la península Itálica tras los acontecimientos de la Ilíada, para unir para siempre la historia de los dos pueblos tras la guerra de Troya. La diferencia entre ambos poemas no solo está en el momento en que fueron concebidos, también en quién observaba por encima de sus autores.

Eneas sabe perfectamente a lo que se atiene antes del final porque de ese linaje se descolgaría el emperador Octavio Augusto

Virgilio era un gran poeta, pero también decían de él sus coetáneos que era un súbdito excelente del emperador Octavio Augusto. Su principal obra construye una identidad política y cultural a partir de la obra de Homero. Aunque su autor obvia la razón principal por la que existe el viaje en la Odisea, la diáspora y la pérdida. Construye así otra en la que a Eneas se le anuncia la gloria antes de alcanzarla, profetizando su victoria.

Acompañado de la Sibila de Cumas, el héroe de la Eneida llega al inframundo y conoce su destino como rey de los latinos. Una escena similar a la del canto XI de la Odisea, con el descenso de Odiseo a los avernos —visita que inspiró a su vez a Dante para convertir a Virgilio en su guía infernal—. Homero, en cambio, evoca a un hombre sujeto a los vaivenes y designios de los dioses, sin certezas, haciendo que cuando alcance su casa lo haga disfrazado de mendigo y no como un rey.

El propio Virgilio pidió que se destruyese su obra tras su muerte por considerarla imperfecta, y Octavio ordenó lo contrario

Eneas sabe perfectamente a lo que se atiene antes del final porque de ese linaje se descolgará el emperador que paga por sus versos, y este último vigila lo que Virgilio escribe por encima de su hombro. El propio poeta pidió que se destruyese su obra tras su muerte por considerarla imperfecta, y Octavio ordenó lo contrario, primando el poder imperial sobre la voluntad de su creador.

En 1556 se editó la primera traducción al castellano de la Odisea directamente del texto original en griego. La firmó el secretario de Felipe II, Gonzalo Pérez, quien dedicó al monarca su primera impresión: "El mejor de los poetas al mejor de los príncipes que ha nacido". De nuevo el poder encontraba, en la Odisea, algo que reclamar siglos más tarde.

Un poema microscópico

En la segunda parte de su Trilogía de Auschwitz, Primo Levi describe la Europa inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Un mundo que se sobreponía de la barbarie del campo de concentración en el que había sido prisionero su autor. La tregua no rivaliza en crudeza con su primera parte, pero se centra en la vuelta a casa, el mundo destrozado y sonámbulo de quienes no tenían a dónde regresar o la forma de encontrar un camino.

Algo de homérico hay en Levi a la hora de describir lo que vio, imaginamos que porque si no fuese por Homero solo quedaría el horror de la nada. Kavafis nos insta en Itaca que a nuestro regreso se dilate, acumulando vida: "Pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias".

La 'Odisea' destaca no solo por sus periplos, es un poema microscópico a veces, centrado en los aspectos más mundanos del regreso

La Odisea destaca no solo por sus periplos, es un poema microscópico a veces, centrado en los aspectos más mundanos del regreso. Quien tuviese que narrar años de viaje no se detendría en las noches de insomnio de Telémaco pensando en su padre, la comida que se sirve en los banquetes o cómo se prepara el lecho donde duermen sus personajes, pero Homero registra todo esto y más porque la verdadera dimensión de su viaje no es divina, sino humana.

Estamos ante el dolor de un pueblo desplazado por la guerra y la miseria, que vive sus peores años, pero que al mismo tiempo ya empieza a componer el elemento que impulsará el futuro de la humanidad: la capacidad de síntesis de la experiencia humana en torno a un canon, en el que la gloria y el dolor conviven a versos de distancia.

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