Elegir sabor de helado o dejarlo con tu pareja: el cómic que dibuja todas nuestras dudas y cómo nos afectan
En Todo abruma, Dash Shaw mezcla las vidas de varios desconocidos que buscan un sentido. Un cómic que brilla por la profundidad de sus personajes y que llega de la mano de uno de los autores más relevantes del género.
Dash Shaw
Traducción: Txuso Fernández Abella
Editorial Blackie Books
Fecha de publicación original: 2024
Somos todas nuestras dudas. Desde que nos convertimos en seres bípedos, nuestra historia como seres humanos ha estado marcada por las eses en la trayectoria de nuestra propia indecisión. Eso mismo es lo que les ocurre a los 10 personajes que componen Todo abruma de Dash Shaw. Un cómic sobre los interrogantes a los que nos enfrentamos y que no nos permiten avanzar.
Shaw es uno de los principales autores de cómic independiente de la última década en Estados Unidos. Con varios títulos editados en España como La boca de mamá, Ombligo sin fondo o Bodyworld, a las que se sumaron dos películas animadas, 'My entire highschool is Sinking into the sea', con Jason Schwartzman y Lena Dunham, o 'Cryptozoo' premiada en Sundance, Berlinale y el Festival de Sitges. Un palmarés al que se le suma ahora esta nueva historia editada por Blackie Books en nuestro país.
Una matrioshka de dudas
Merece la pena comentar el estilo escogido por Shaw para este cómic. Grupos de cuatro viñetas por página, en una estructura rígida que no se permite ocupar páginas enteras y que sirve para centrar el foco sobre cada una de las historias que lo componen. Igual que las muñecas rusas, las matrioshkas, descubrimos dentro de cada vida un vínculo con alguien más. Una red que se teje con la materia de la indecisión y la duda y que la va expandiendo, al tiempo que adivinamos su hilo conductor.
Las decisiones de los protagonistas de 'Todo abruma' van de lo más simple a lo más trascendental
Las decisiones a las que se enfrentan los protagonistas de Todo abruma van de lo más simple —elegir un sabor de helado—, hasta lo más trascendental —cambios de carrera, de vida, pareja o de perspectivas vitales—. Un viaje que terminará por transformarles de alguna u otra forma.
Abrumados
Kay no consigue trabajo y continúa haciendo de modelo de dibujo en la facultad donde estudió. Lo hace en las clases del profesor Karetzky, quien desde hace años le es infiel a su mujer con otra compañera de claustro, Maala, también casada. Ninguno de los tres está satisfecho con su vida o sus aspiraciones, todos parten de puntos distintos aunque tratarán de paliar sus dudas de formas distintas, y eso será lo que realmente les determine.
Esta no es una historia de autoayuda y Shaw no pretende hacernos sentir mejor
Es solo la punta del iceberg de las diez vidas que se desplazan por las páginas de Todo abruma y que nos recuerdan que nosotros somos los únicos guardianes de nuestros sinsabores, y a veces la llave para cambiarlo está frente a nosotros, esperando a que demos el paso. Pero esta no es una historia de autoayuda y Shaw no pretende hacernos sentir mejor.
Todos y cada uno de los eslabones de esta cadena representan un punto distinto en la vida de cualquier ser humano sujeto a los cambios:. A veces los que lo motivan son el aburrimiento, la culpa o simplemente la incapacidad de decidir qué es lo que uno quiere o necesita. Porque seamos sinceros: a veces no sabemos ni lo que deseamos realmente y ahí empiezan los problemas.
'Todo abruma'
Los dibujos de Shaw son simples, monocromáticos, huyendo de expandirlo más allá de unas viñetas rígidas, cuatro por página, que bien podrían cristalizar la angustia de sus protagonistas. La historia se nutre de elipsis,parones y digresiones que nos permiten fijar la vista en otros aspectos y dilemas antes de que empecemos a acompañar al siguiente personaje.
Si en algo brilla su dibujo es en las mil muecas de disgusto, insatisfacción y pena que Shaw maneja en sus personajes
Si destaca en algo su guion es en la profundidad que todos ellos tienen y si en algo brilla su dibujo es en las mil muecas de disgusto, insatisfacción y pena con las que Shaw dota a sus bocas (ninguna repetida, les animamos a que lo comprueben). Todo ello termina por componer un cómic profundo que, pese a sus casi 500 páginas, recorremos con la misma celeridad con la que se pierde una vida esperando a que todo cambie por sí solo.
Por momentos parece que nosotros tampoco somos capaces de elegir a uno solo de sus personajes. Todos llevan el peso de una narración que crece hasta convertirse en coral. Solo hacia el final, y no queremos hacer spoiler alguno, observamos cómo las viñetas se vuelven más anchas, un cinemascope que, ahora sí, nos permite ver las cosas con el espacio suficiente, un poco menos abrumados por nuestras propias decisiones.
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