Viajes temporales en Benidorm y un tierno retrato de la paternidad en la última novela de Juan Gómez Bárcena
Abril o nunca ahonda en la vida de un hombre divorciado que entra en la madurez con la única ilusión de sanar viejas heridas y fortalecer el vínculo con su verdadero amor: su hija
Autor: Juan Gómez Bárcena
Editorial: Seix Barral
Año de publicación: 2026
Teresa cumple años dos veces al año. Una en Madrid, junto a su madre Patricia y otra en Benidorm, con su padre Daniel, entre playas y turistas. En la capital todo resulta más familiar, más estable y en la costa, en cambio, todo parece más improvisado. Sin embargo, este año la celebración en Benidorm trae una promesa que lo cambia todo: Daniel ha organizado una jornada de buceo en la Cala de los Amarillos para sorprender a su hija.
Una historia sobre la necesidad de vivir el presente sin quedar atrapados en el espejismo del ojalá
En Abril o nunca, Juan Gómez Bárcena describe ese día en el que el agua se convierte en el epicentro de una historia que combina realismo y fantasía de manera asombrosa. Durante la inmersión, Daniel descubre un fenómeno inexplicable: una grieta en el tiempo que parece permitirle regresar al pasado. En principio podría interpretarse como un hallazgo prodigioso, pero pronto se transforma en una obsesión. Si es posible volver atrás, también lo sería corregir errores y evitar pérdidas.
La novela reflexiona sobre las segundas oportunidades y la tentación de reescribir nuestra propia biografía. Gómez Bárcena invita a preguntarse si el verdadero aprendizaje consiste en cambiar lo sucedido o, por el contrario, en aceptar que la vida solo avanza en una dirección. En el fondo, Abril o nunca es una historia sobre la necesidad de vivir el presente sin quedar atrapados en el espejismo del “y si”.
Una crisis anunciada
Tras el episodio en la Cala de los Amarillos, acompañamos a Daniel en una crisis de los cuarenta que se venía gestando desde mucho antes. Separado de Patricia, desorientado afectivamente y atrapado en trabajos que no lo satisfacen, su vida parece suspendida en una adolescencia tardía. Las noches horteras de Benidorm, con su neón y su música estridente, funcionan como metáfora de esa huida hacia adelante.
El camino de sanación de Daniel lo llevará a valorar lo que realmente importa
La culpa se convierte en el hilo conductor de su derrumbe. Se culpa por la separación, por la distancia con Teresa y por las palabras no dichas. Daniel se refugia en foros de internet donde proliferan teorías conspiratorias sobre viajes en el tiempo, universos paralelos y experimentos secretos. Allí encuentra una comunidad que alimenta su esperanza y, al mismo tiempo, su desesperación.
La posibilidad de un nuevo amor aparece como una tabla de salvación, pero también como recordatorio de que nada puede construirse sólidamente mientras las heridas del pasado sigan abiertas. El camino de sanación de Daniel lo llevará a valorar lo que realmente importa y a situar cada cosa en su lugar correcto.
El amor de una hija
Por encima de todo, el motor de la novela es el amor de Daniel por Teresa. Su relación no es mala: hay risas, confidencias y mensajes de voz enviados a deshoras. Pero desde la separación, la distancia geográfica y la emocional ha erosionado su complicidad. Daniel siente que solo dispone de fragmentos. Fines de semana, cumpleaños alternos y veranos repartidos. La paternidad, en su caso, se ejerce a plazos.
La comunicación entre padre e hija se convierte en su verdadero viaje en el tiempo
El buceo en la Cala de los Amarillos simboliza ese deseo de compartir algo único, de crear un recuerdo luminoso que compense las ausencias. Cuando Teresa sonríe bajo el agua, Daniel comprende que todo lo importante está concentrado en ese instante. Y es precisamente ese instante el que querrá recuperar una y otra vez, como si el amor pudiera fijarse en una fotografía eterna.
La novela realiza un retrato tierno y honesto de la paternidad de hoy en día. Los hombres que aman profundamente a sus hijos pero que carecen, a menudo, de herramientas emocionales para expresarlo. La comunicación entre padre e hija, con sus silencios y sus gestos mínimos, se convierte en el verdadero viaje en el tiempo. El único capaz de reconciliar pasado y presente.
Su compromiso con el lector
Con Abril o nunca, Juan Gómez Bárcena reafirma una trayectoria sólida dentro de la narrativa española contemporánea. Desde El cielo de Lima hasta la monumental Lo demás es aire, el autor ha demostrado una ambición formal y una curiosidad intelectual poco comunes. Licenciado en Teoría de la Literatura, Historia y Filosofía, su obra dialoga siempre con lo tradicional, pero sin renunciar a la experimentación.
En diversas entrevistas ha defendido la literatura como un espacio de riesgo. En una de ellas afirmaba que “la novela debe aspirar a incomodar un poco, a no repetir fórmulas”, una idea que en esta novela se traduce en un juego estructural donde el tiempo se entremezcla entre sí. En otra ocasión, señalaba que le interesa explorar “la fragilidad de nuestras certezas”, algo que en Abril o nunca se manifiesta en la tensión entre ciencia, superstición y añoranza.
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