Violaine Bérot publica una novela sobre maternidad no deseada que se puede leer 'normal o distinto'
La francesa Violaine Bérot plantea preguntas incómodas en torno a la maternidad en Caída de las nubes, una novela coral que se puede leer atravesando dos caminos diferentes.
Violaine Bérot
Traducción: Concha Sánchez Santos y Pablo Martín Sánchez
Editorial: Las afueras
Año de publicación original: 2018
¿Cuántas veces se puede leer un mismo libro? Los hay que según avanzas en la lectura sientes que merecerían una segunda, incluso inmediata. Es el efecto de la gula literaria: no quieres dejar atrás tan pronto esas páginas que te atrapan. Si además sucede como con Violaine Bérot, cuyos libros apenas superan el centenar, la tarea resulta hasta asequible.
Permite volver a ella por pura necesidad de saber: ¿llegaré a otra conclusión o sensación si lo releo?, ¿qué matiz me perdí de aquel personaje o aquella otra escena?, ¿habría otro ángulo desde el que observar una obra tan coral? En su caso existe como punto de partida.
'Caída de las nubes' arranca con una advertencia: el libro puede leerse de dos maneras, o normal o distinto
Caída de las nubes arranca con una advertencia a los lectores: el libro puede leerse de dos maneras, o normal o distinto. La primera opción no necesita explicación. La segunda conlleva indicaciones: "al final de cada párrafo, encontraréis entre paréntesis el número del párrafo siguiente".
Sin que el orden de los factores altere el producto o estemos ante un 'elige tu propia aventura'. Nada más lejos. El lector llegará al mismo punto, leyendo los hechos de forma cronológica o circunstancial. Yo seguí el camino convencional, pero ni uno ni otro deja indiferente en manos de Bérot.
Maternidad desconcertante
Parte del nacimiento de un bebé inesperado por la propia madre, al que asistimos desde la visión del invitado imprevisto en casa ajena que servirá de narrador omnisciente en una obra coral en la que saltamos de una voz a otra con especial habilidad literaria. Pese a un reto añadido: no hay puntos seguidos, solo comas y puntos aparte. Y aun así, todo. Incluso cuando juega con el misterio de no explicar lo inexplicable.
La autora busca incomodar, colocarnos en una posición desde donde poder ver y escucharlo todo
Bérot nos sitúa ante el mismo desconcierto de los personajes, a los que vemos (leemos) moverse como piezas de un tablero de ajedrez. En este, el rey al que toca proteger –de la misma reina (madre)– es una criatura recién nacida. Y ahí es donde avanza el conflicto. No hay forma de salir indemne.
La autora busca incomodar, colocarnos en una posición desde donde poder ver y escuchar como si tuvieras una cámara de 360 grados, pero no nos da el trabajo hecho sino que nos plantea, por boca y pensamiento de otros: ¿cómo protegerías tú a ese bebé?, ¿te ves capaz de juzgar a esa madre que se siente invadida por un ser que no buscó ni esperaba?, ¿qué potestad tienen los demás para hacer o deshacer con nuestras vidas?, ¿realmente quiénes somos para opinar y juzgar?
Audacia narrativa
Francisco Llorca, uno de los editores de Las afueras explica en un post no solo de dónde surgió la estructura de Caída de las nubes, sino también el vínculo crucial que tiene Bérot con su traductor Pablo Martín Sánchez. Es él quien le sugiere la posibilidad de construir la obra con doble vía de lectura.
En 'Como bestias' desarrolla un interrogatorio policial en el que accedemos a las respuestas sin leer ni una pregunta
Llorca aclara que la segunda opción —siguiendo los párrafos numerados— se divide por personajes, que los hay tan variados cómo corresponde a una obra coral; cercanos o en un tercer plano, actuando solos o en grupo. Igual que ocurre en su siguiente novela, Como bestias, galardonada en 2023 por el Gremio de Libreros de Madrid y que conocimos antes, por aquello del orden editorial en este caso.
En la primera, escrita después, desarrolla con idéntica audacia un interrogatorio policial en el que accedemos a las respuestas de los implicados sin leer en cambio ni una sola pregunta de los investigadores. Y no se echan en falta. Como los punto y seguido que tampoco usa.
Lo convencional frente a Violaine Bérot
La atmósfera es íntima, profunda, delicada, por momentos violenta y rabiosa ante las incomprensiones y los incomprendidos, llena de matices y poco conformista. No busca reconfortar. Bérot nos enfrenta a múltiples realidades: lo predecible frente a lo imprevisto, lo convencional frente a lo extraordinario, el individuo frente a la mesa, la ciudad frente a lo rural.
Ella es parte de esos choques. Su carta de presentación es la de una mujer que, en la treintena, dejó su trabajo en inteligencia artificial para volver a sus orígenes pirenaicos, en Francia. A sus 58 años, vive en una cabaña sin luz ni agua, encargada de su rebaño y de su afición convertida en oficio. Quienes la hemos descubierto con fervor tenemos la suerte de saberla escribiendo un nuevo libro.
Violaine Bérot logra mitigar la dureza como si fuera una maestra de esgrima. Hay estocada, sí, pero delicada
En alguna entrevista ha revelado que tratará sobre la milagrosa relación entre animales y niños hospitalizados en psiquiatría. Sin duda, no será una lectura apta para quienes prefieren lo llevadero. Como no lo son las anteriores. Su premiada Como bestias trata del estigma y el prejuicio social a los diferentes, envuelto en un aura de cultura y mitología popular.
Caída de las nubes nos golpea con el rechazo de una maternidad no deseada e incomprendida. En ambas, logra mitigar la dureza como si fuera una maestra de esgrima. Hay estocada, sí, pero la delicadeza es tal que no descartas volver a recibir (con gusto) ese impacto.
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