Vuelven los gatos salvavidas con una secuela centrada en aquello que nos falta para ser felices
Te receto otro gato es la segunda parte de una novela que fue todo un fenómeno en medio mundo. Exportó desde Asia el healing fiction, un género en el que leer nos sirve para sentirnos mejor y que ha vendido millones de ejemplares.
Syou Ishida
Traductor: Milo J. Krmpotić
Editorial: Planeta
Año de publicación original: 2023
Volver a la clínica Kokoro de Te receto otro gato no tiene tanto con reencontrarse con un lugar —ese callejón imposible de Kioto que aparece solo cuando lo necesitas— como comprobar si la fórmula sigue funcionando. La respuesta corta es "sí". Ahora. Hay matices.
Syou Ishida no cambia la receta. Pacientes perdidos emocionalmente, un diagnóstico y una prescripción inesperada: un gato —o varios— como vía de sanación. Lo que sí hace es ajustar la dosis. Esta segunda entrega no busca repetir el efecto sorpresa del primer libro, sino profundizar en él.
Cuatro historias
Aquí no hay otras cinco historias como en Te receto un gato. La estructura se compacta y se centra en menos casos, pero más desarrollados. Cuatro historias que funcionan como variaciones sobre un mismo tema. La dificultad de habitarse a uno mismo en un mundo que empuja constantemente hacia la desconexión.
No cambia la receta. Pacientes perdidos emocionalmente, un diagnóstico y una prescripción inesperada: un gato
Los nuevos pacientes llegan con problemas reconocibles: ansiedad, asilamiento, desgaste emocional. Pero lo interesante no es el punto de partida —muy en la línea de la healing fiction—, sino como Ishida introduce una capa más de introspección. Ahora los gatos ya no son solo catalizadores del cambio. Son espejos incómodos.
Cada historia obliga a enfrentarse a los personajes a algo a lo que no habían querido mirar. Y ahí la novela gana densidad.
Un poquito de profundidad
Uno de los riesgos de esta segunda parte era quedarse en la fórmula feel-good: historias agradables, emotivas, con una moraleja clara y un cierre reconfortante. Y aunque Te receto otro gato sigue siendo, en esencia, una novela agradable, introduce pequeñas fisuras.
Aquí hay más ambigüedad. Más silencios. Más incomodidad.
Ishida explora algo que en el primer libro estaba más diluido. La idea de que sanar no siempre es lineal
Ishida empieza a explorar algo que en el primer libro estaba más diluido. La idea de que sanar no siempre es lineal ni limpio. Que convivir con uno mismo puede ser un proceso lleno de retrocesos. Y esto es lo que precisamente hace que el libro funcione mejor.
También hay un pequeño desplazamiento interesante. El foco ya no está solo en los pacientes. La novela abre más el plano hacia la clínica, hacia el doctor Nike y la enfermera Chitose, y deja caer preguntas que antes ni nos planteamos. ¿Quién cuida a quienes cuidan? ¿De dónde sale la capacidad casi mágica de intervenir la vida de otros?
No hay respuestas cerradas, pero sí una sensación de que el universo Kokoro empieza a expandirse. Porque el éxito de estos dos libros no es casual. Parecen formar parte de algo mucho más amplio. La healing fiction lleva años creciendo en Japón y Corea del Sur, impulsada por una necesidad cada vez más visible: leer para sentirse mejor.
La "healing fiction"
Te receto un gato fue uno de los títulos que ayudó a consolidar ese movimiento fuera de Asia. Junto a Te receto otro gato ha vendido cientos de miles de ejemplares y se ha traducido a decenas de idiomas, convirtiéndose en un fenómeno internacional.
El libro tiene la capacidad para conectar con la emoción de sentirse un pelín perdido
En España, su llegada conectó con un momento muy concreto. Lectores saturados de ruido, de estímulos constantes y de tramas hipertrofiadas que encontraron en estas historias una especie de pausa. Y ocurre un poco lo mismo con esta segunda parte. El libro tiene la capacidad para conectar con una emoción muy de hoy. La de sentirse un pelín perdido. La de no saber exactamente qué te pasa, pero intuir que algo no está en su sitio.
Y ahí los gatos siguen funcionando. Son la excusa. Una forma de obligar a parar, a observar, a convivir con algo que no puedes controlar.
Sigue el canal de Ahora Qué Leo en WhatsApp para estar al tanto de todas nuestras reseñas, reportajes y entrevistas.