Cientos de crónicas olvidadas de Manuel Chaves Nogales y una II Guerra Mundial distinta a la que conocíamos

Manuel Chaves Nogales dejó miles de crónicas en diarios de todo el mundo sobre la vida en París y Londres durante la II Guerra Mundial. Ahora algunos de esos textos se recogen en Diarios de la Segunda Guerra Mundial.

 |   | 14/01/2026

Bigotudos y difuminados por el tiempo, estamos acostumbrados a ver la II Guerra Mundial con el ruido del papel fotográfico, los discursos incendiarios y los avances de las columnas de hombres al frente. Lo que quedaba en las ciudades era todo lo demás, la vida detenida entre los bombardeos y la intermitencia del día a día, que trataba de pugnar sobre el fuego y la masacre en Europa.

Quien vio de cerca esa vida y se apostó entre sus habitantes fue Manuel Chaves Nogales. El periodista sevillano se exilió tras la Guerra Civil española en París, donde residió hasta su caída en junio de 1940. Los cuatro años siguientes los pasaría en Londres, ciudad que convirtió en base de operaciones de los cientos de crónicas que envió para las agencias de noticias Havas y Reuters en aquellos años.

La pluma de Nogales nos muestra otra guerra. Una de "nervios" —como señala el propio escritor— que se abría paso entre la calma chicha del invierno de 1939 en la capital francesa y que terminaría abruptamente unos meses más tarde. Pero también los derroteros de los animales que recorrían las ruinas de lo que fuera su hogar, las habladurías de los personajes de a pie que componían el paisaje urbano y las anécdotas que hicieron de sus piezas un archivo emocional e histórico de un valor indescriptible.

Nogales se centró en quienes más sufrieron las consecuencias del conflicto: la población civil

Nogales se centró en quienes más sufrieron las consecuencias del conflicto: la población civil. En estos Diarios de la Segunda Guerra Mundialencontramos una mirada que se cierra sobre el pueblo francés primero y sobre el británico más tarde. El periodista utilizó los detalles más ínfimos para construir crónicas llenas de humanidad.

La encargada de bucear entre las miles de crónicas de Nogales para la editorial El Paseo fue Yolanda Morató, filóloga, traductora, poeta y bibliófila española. Morató convirtió sus miles de textos en un corpus comprensible, obviando las repeticiones, habituales entre las agencias a la hora de republicar y distribuir sus textos entre las cabeceras de medio mundo.

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Su editora apunta a "una dimensión desconocida" del escritor, una en la que su mirada se centraba sobre "la vida de las ciudades", señala. "Las guerras se centran en listas de actores, muertes o pérdidas, pero él buscaba el otro la de la vida, el de los gatos, los perros, los edificios", explica a propósito del espíritu que atraviesa esta recopilación de teletipos.

Nogales murió en 1944, un año antes del armisticio y a menos de un mes de la liberación de París. A través de sus ojos recordamos una humanidad perdida en nuestros días. La de aquel hombre que prefirió poner en el foco en las víctimas antes que en sus verdugos.

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