Los clásicos son para el verano desde la 'Odisea', a 'Mujercitas' o 'Cumbres Borrascosas'
Da igual cuál sea nuestro destino este verano siempre que llevemos bajo el brazo un buen clásico para leer. Austral reedita algunos de ellos en unas preciosas ediciones especiales.
Con la llegada del verano y las horas muertas frente al ventilador —o en la toalla para el que tenga más suerte—, hay quienes rescatan de su mesilla de noche ese libro que siempre cuesta un poco más. Cuando hablamos de clásicos, lo normal es que nos venga a la cabeza el Quijote o ese primer ejemplar de Orgullo y Prejuicio que nos regaló alguien especial cuando éramos adolescentes.
Los clásicos, libros atemporales con una interpretación diferente
Solo el nombre de 'clásicos' o 'grandes de la literatura' puede resultar soporífero. Las últimas ediciones de estos libros, como la de la editorial Austral, decoran sus portadas y cantos como invitándonos a no soltarlos, haciendo que muchos se animen a comprar las colecciones enteras. Ya sea para adornar el salón o para sumergirse en los valles de la campiña inglesa en la época victoriana, siempre es buena noticia que se compren libros.
Visitamos una librería para conocer a quienes rebuscan entre estas nuevas reediciones, para descubrir qué buscan exactamente: "Los que son de la misma editorial y demás sí suelo adquirirlos con las nuevas ediciones que además están saliendo muy chulas".
De la estantería a la gran pantalla
Muchos escogen el verano para adentrarse donde antes no lo habían hecho: "Estás más calmado, tienes menos estrés, te vas de vacaciones...". Este año, además, varios clásicos escalan hasta la cartelera. Más allá de las habituales polémicas por la semejanza con el libro, hemos de reconocer que gracias a la gran pantalla muchos se animan con un libro que de otro modo no habrían reconocido ni su título.
Hemos pasado ya por varias adaptaciones que además de ser un éxito en taquilla, han conseguido ese efecto llamada en las librerías. Este año fue el turno de "Cumbres Borrascosas". Un título al que su directora añadió las comillas, precisamente, porque las basó en el recuerdo que guardaba del libro cuando lo leyó en su adolescencia.
Este verano es el turno de La Odisea, ocasión que algunos han aprovechado para enfrentarse a un texto escrito hace casi 3.000 años igual que otros en 2019 aprovecharon para revisitar Mujercitas. Solo queda la eterna pregunta de si es mejor ver antes la película o leer el libro.
La magia de los clásicos: siempre vuelves al libro
En la calle hay diversidad de opiniones, pero los lectores más fieles no anteponen nada al papel. Lo confirma una lectora cuando le preguntamos sobre las últimas adaptaciones de las obras: "Si he leído el libro y me ha encantado no quiero ver la película porque se pierden muchos detalles".
Quizá sea esa parte de la magia de los clásicos. Se han hecho muchas versiones de Mujercitas desde su publicación. En concreto han sido siete, la primera en 1918 cuando el cine aún era mudo. Más de 150 años después de la publicación del libro original lo seguimos encontrando en las librerías. Los lectores lo siguen buscando para terminar de entender la película, para ver más allá de lo que cuenta el guion.
Los clásicos, de moda gracias a las reediciones
El gancho es la película, pero si la presa cae y con ello se acerca a estos grandes clásicos de la literatura, habrán merecido la pena las licencias de los directores de cine. Aprovechando que, con película o sin ella, estos libros están volviendo a la actualidad con nuevas reediciones, muchos han aprovechado para releer y descubrir una sensación extraña que solo permiten este tipo de obras.
Como una especie de metamorfosis personal, aquel Orgullo y Prejuicio que leí con trece años no tiene nada que ver con el que leo con veintiuno. Sé con certeza que Jane Austen no ha cambiado ni una letra del libro, no puedo decir lo mismo de mí. Los clásicos tienen eso que no se puede definir fácilmente, que te llevan a reencontrarte cada vez que pasas el dedo por encima de lo que leíste en otro momento de tu vida. Un viaje en el tiempo que dura 300 páginas.
Muchos han forjado su idea del amor inspirados en el señor Darcy y, años más tarde, al volver a la obra, se han dado cuenta de que el romanticismo no va del todo así. Otros han seguido empeñados en que la idea de amor de Cumbres Borrascosas es amor realmente. Pero todos siguen leyendo lo que escribieron mujeres que, bajo pseudónimos, cambiaron el rumbo de la literatura hace casi dos siglos. La recompensa de abrir un clásico es tan inmensa que se resiste al paso de los años.
Las tardes soporíferas de verano acaban donde empieza la suerte de poder transportarte a cualquier lugar desde el papel, y si es de la mano de una obra que marcó el rumbo de la literatura, mejor.
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