TCA
Una generación que no cena: el 12% de las mujeres con anorexia debutan pasados los 45
Los detalles Esta generación ha crecido siempre con la presión de verse bien, de no engordar, de entrar en una talla determinada.
Resumen IA supervisado
Una generación ha crecido bajo la presión constante de mantener un cuerpo perfecto, lo que empeora con la edad, focalizándose en el control del cuerpo. Esta presión ha llevado a muchas mujeres mayores de 45 años a desarrollar trastornos alimentarios, como la anorexia, sin que se identifique necesariamente con la delgadez extrema, sino con una mala relación con la alimentación. Según Víctor Expósito, este fenómeno está vinculado al aumento de la presión social y la industria antienvejecimiento. Fernando Fernández Aranda destaca que estos trastornos suelen preceder a pérdidas personales o laborales. Ana Plasencia, en tratamiento, refleja cómo estas presiones afectan la vida diaria, buscando volver a vivir plenamente.
* Resumen supervisado por periodistas.
Hay una generación que ha crecido siempre con la presión de verse bien, de no engordar, de entrar en una talla determinada. Una presión que empeora cuando se llega a una edad en la que se exige llegar a todo, ser perfectas en todo y focalizamos ese control en el cuerpo.
Se trata de la generación que no cena para no engordar, que no come pan para no engordar. Ahora bien, lejos de ser un hábito, esta tendencia acaba en trastornos, como la anorexia en edades adultas.
Hábitos para no engordar pasados los 45 años tan interiorizados que no se les da importancia. A partir de esta edad se ha triplicado el número de mujeres con un trastorno de conducta alimentaria (TCA), lo cual no se identifica con la delgadez extrema, sino con una mala relación con la alimentación.
Según explica el coordinador de Salud Mental de la SemFYC, Víctor Expósito, esto está "relacionado con un aumento de la presión social, de la industria antienvejecimiento, que se está cebando con el cuerpo de las mujeres".
El 12% de las mujeres con anorexia debutan pasados los 45. A ello, no obstante, suele preceder una pérdida como "de personas queridas o de situaciones laborales que le dan una seguridad", recuerda Fernando Fernández Aranda, director de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria en el Fundació Hospitalàries Martorell.
Ana Plasencia está ahora en tratamiento especializado en este centro hospitalario, después de recaer en una anorexia ya conocida a los 35. "Por el tema laboral tenía que comer más tarde y se vuelve un hábito", explica a laSexta. Una situación a la que se le sumaron problemas personales y la pérdida del trabajo.
En la búsqueda, lamenta que se encontró con que "ya piden edades": "Eso hace que uno intente castigar el cuerpo para formar parte de una edad que ya no le corresponde", asegura.
Y en tantos años de tratamiento, ha conocido a muchas mujeres como ella. "He tenido compañeras en edad como la mía (...) que se han habituado a una vida así, y lo único que tratan es de sobrevivir, y eso no es vivir". Ahora, Ana, con ayuda, ya ve el momento de volver a vivir.