SALUD MATERNO-FETAL

El asma durante el embarazo, un riesgo silencioso que exige un control riguroso para evitar complicaciones

El asma durante el embarazo, un riesgo silencioso que exige un control riguroso para evitar complicaciones | Pixabay
Europa Press
 |  Madrid | 30/07/2026

El asma puede evolucionar de forma muy distinta durante la gestación, y un empeoramiento no controlado incrementa el riesgo de complicaciones tanto para la madre como para el bebé. Luis Manuel Entrenas, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, insiste en la importancia de un seguimiento estrecho y personalizado a lo largo de todo el embarazo.

El jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Luis Manuel Entrenas, ha advertido de que el asma durante el embarazo exige una vigilancia constante, ya que se trata de un riesgo que puede pasar desapercibido pero que puede tener implicaciones relevantes para la salud tanto de la madre como del feto.

Una evolución muy variable

Según informa el centro hospitalario, Entrenas señala que el comportamiento del asma durante la gestación es variable: entre un 22% y un 40% de las pacientes experimentan un empeoramiento de los síntomas, mientras que en otros casos la enfermedad se mantiene estable o incluso mejora. Estos cambios responden a las modificaciones fisiológicas propias del embarazo, así como a factores individuales como la presencia de otras enfermedades o hábitos como el tabaquismo.

El especialista subraya la importancia de un seguimiento adecuado del asma durante la gestación para reducir los riesgos, tanto para la madre como para el bebé, ya que una evolución desfavorable de la enfermedad puede aumentar la probabilidad de complicaciones. En la madre, este empeoramiento se asocia a patologías como la preeclampsia, la diabetes gestacional, las hemorragias, el parto prematuro o una mayor probabilidad de cesárea. En el recién nacido, puede derivar en bajo peso al nacer, retraso del crecimiento intrauterino o complicaciones neonatales como el distrés respiratorio.

Por ello, un seguimiento estrecho y una detección precoz de los cambios resultan determinantes para mejorar el pronóstico. En cuanto al tratamiento, la evidencia científica respalda la seguridad de la mayoría de los fármacos empleados habitualmente para tratar el asma durante el embarazo.

La adherencia terapéutica, un punto crítico

Uno de los aspectos que más destaca el doctor Entrenas es la adherencia terapéutica, que con frecuencia resulta insuficiente y puede comprometer la estabilidad de la enfermedad durante la gestación. A esto se suma la necesidad de revisar de forma periódica la técnica de inhalación de las pacientes y de ajustar el tratamiento en función de cómo evoluciona el asma.

El especialista defiende que el abordaje de esta enfermedad durante el embarazo debe ser personalizado, con revisiones periódicas tanto durante la gestación como tras el parto. Controlar el peso, evitar el tabaco y mantener un seguimiento clínico continuado son, según remarca, factores que ayudan a reducir el riesgo de complicaciones y a favorecer un desarrollo gestacional seguro.

Entrenas concluye que garantizar una evolución estable del asma durante el embarazo no solo mejora la calidad de vida de la madre, sino que resulta esencial para reducir el riesgo de parto prematuro y de complicaciones en el recién nacido.