LA PREVENCIÓN, CLAVE

Detectar la enfermedad renal crónica a tiempo es imprescindible para un tratamiento eficaz

Tu función renal, el fallo silencioso que daña tu organismo | `Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 16/01/2026

La enfermedad renal crónica es uno de los grandes problemas de salud pública del siglo XXI y, sin embargo, continúa siendo una de las patologías más infradiagnosticadas. Su progresión lenta y la ausencia de síntomas en las primeras fases hacen que muchas personas convivan durante años con un deterioro renal sin ser conscientes de ello.

Los riñones cumplen funciones esenciales para el organismo, como la eliminación de toxinas, el equilibrio de líquidos y electrolitos o la regulación de la presión arterial. Cuando su funcionamiento empieza a fallar, el cuerpo puede compensar durante un tiempo, lo que explica por qué la enfermedad avanza de forma silenciosa hasta estadios avanzados.

Según datos internacionales, la enfermedad renal crónica afecta ya a entre el 10 y el 15 % de la población adulta mundial. Las previsiones son preocupantes; si no se refuerzan las estrategias de prevención y diagnóstico precoz, esta patología se convertirá en una de las cinco principales causas de años de vida perdidos para el año 2040.

Un diagnóstico que suele llegar demasiado tarde

Uno de los principales retos de la enfermedad renal crónica es que, en ausencia de programas de cribado eficaces, el diagnóstico suele realizarse cuando el daño es ya significativo. En muchos casos, los pacientes descubren la enfermedad cuando han perdido más del 50 % de su función renal. En estas fases avanzadas, el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, anemia, alteraciones óseas y progresión hacia la insuficiencia renal terminal aumenta de forma considerable. Esto no solo afecta a la calidad de vida, sino que incrementa la mortalidad asociada a la enfermedad.

Los expertos subrayan que detectar el daño renal a tiempo permite ralentizar su progresión, reducir complicaciones y evitar, o al menos retrasar, la necesidad de tratamientos sustitutivos como la diálisis o el trasplante renal.

Quiénes tienen más riesgo de daño renal

Existen determinados grupos de población con mayor probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la diabetes, la hipertensión arterial, la obesidad y el envejecimiento, así como los antecedentes familiares de patología renal. También influyen hábitos de vida poco saludables, como el consumo excesivo de sal, el sedentarismo o el uso prolongado e indiscriminado de determinados fármacos, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos, que pueden dañar el riñón a largo plazo.

Por este motivo, los profesionales sanitarios insisten en que las personas con factores de riesgo se sometan a controles periódicos, incluso aunque se encuentren bien y no presenten síntomas evidentes.

Pruebas sencillas que pueden salvar años de vida

La detección precoz de la enfermedad renal crónica no requiere pruebas complejas ni costosas. Un análisis de sangre para medir la creatinina y estimar el filtrado glomerular, junto con un análisis de orina para detectar la presencia de albúmina o proteínas, puede ofrecer información clave sobre el estado de los riñones.

Estas pruebas permiten identificar alteraciones en fases tempranas, cuando todavía es posible intervenir de forma eficaz mediante cambios en el estilo de vida y tratamientos farmacológicos específicos que protegen la función renal. Además, el seguimiento regular facilita ajustar el tratamiento de enfermedades asociadas, como la diabetes o la hipertensión, que son responsables de una gran parte de los casos de daño renal crónico.

La importancia de la prevención y la concienciación

Más allá del diagnóstico, la prevención juega un papel fundamental. Mantener una dieta equilibrada, controlar la presión arterial y el azúcar en sangre, realizar actividad física de forma regular y evitar el consumo innecesario de fármacos potencialmente dañinos para el riñón son medidas clave para preservar la salud renal. Los especialistas destacan que el cuidado del riñón debería integrarse de forma rutinaria en la atención primaria, al igual que ocurre con otras enfermedades crónicas de alta prevalencia.

Incrementar la concienciación social es esencial para combatir el desconocimiento que rodea a esta patología silenciosa. Reconocer que la función renal puede deteriorarse sin dar señales evidentes es el primer paso para actuar a tiempo. La detección precoz y la prevención no solo mejoran la calidad de vida de los pacientes, sino que también reducen de forma significativa el impacto sanitario y social de la enfermedad renal crónica.