ENFERMEDADES CRÓNICAS
Disminuye la mortalidad por enfermedades crónicas, pero su progreso se frena en gran parte del mundo
La mortalidad por enfermedades crónicas ha disminuido en cuatro de cada cinco países en la última década, pero el ritmo de mejora se ha ralentizado, según un amplio estudio internacional liderado por el Imperial College de Londres y publicado en The Lancet.
El análisis, con datos de 185 países, muestra que entre 2010 y 2019 el riesgo de morir por enfermedades no transmisibles, como cáncer, cardiopatías o accidentes cerebrovasculares, entre el nacimiento y los 80 años descendió en la mayoría de Estados. Sin embargo, en casi dos tercios de ellos el avance fue más lento que en la década anterior, lo que amenaza el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de reducir en un tercio la mortalidad prematura por estas patologías para 2030.
Diferencias entre regiones
Los resultados reflejan contrastes marcados según regiones. En Europa y América del Norte, todos los países de ingresos altos lograron descensos, aunque con una clara desaceleración. Estados Unidos figura entre los que menos progresaron, con la menor reducción de mortalidad de todos los países industrializados, mientras que Alemania obtuvo resultados modestos. En el extremo opuesto, Corea del Sur se consolidó como referente en Asia oriental y los países nórdicos registraron algunas de las mayores caídas del mundo occidental.
En América Latina y el Caribe, el panorama es mixto: mientras Chile y Colombia aceleraron la reducción de muertes, otros países como Honduras y Jamaica experimentaron retrocesos, especialmente en el caso de los hombres. A nivel global, Catar, Azerbaiyán y Uzbekistán encabezaron las mayores mejoras, frente a incrementos detectados en Sudán del Sur, Cabo Verde o Antigua y Barbuda.
Factores que explican la tendencia
La reducción de muertes cardiovasculares fue el factor que más contribuyó al descenso general, junto con los avances en cánceres como los de mama, colorrectal, pulmón o próstata. No obstante, los fallecimientos por demencia, trastornos ligados al alcohol y tumores como el de hígado o páncreas crecieron, compensando en parte esos logros.
Los investigadores subrayan que, aunque la disminución global de la mortalidad es un éxito, la ralentización evidencia la necesidad urgente de reforzar políticas de salud pública. El acceso a medicamentos preventivos, la detección precoz y el tratamiento adecuado de enfermedades como la diabetes o los infartos se presentan como medidas clave para evitar un estancamiento que comprometa las metas internacionales.
El mundo ha avanzado, pero no lo suficiente. Mantener el impulso en la lucha contra las enfermedades crónicas es esencial para que la próxima década no sea la del retroceso, sino la de la consolidación de una vida más larga y saludable en todos los países.