DESCUBRIMIENTO ONCOLÓGICO

Un estudio identifica un nuevo mecanismo que favorece la propagación del cáncer en los huesos

Un estudio identifica un nuevo mecanismo que favorece la propagación del cáncer en los huesos | Pexels
Agencias
 |  Madrid | 08/06/2026

Un equipo de investigadores del Baylor College of Medicine (Estados Unidos) y otras instituciones colaboradoras ha desarrollado una nueva técnica que permite analizar con detalle el entorno celular que favorece el crecimiento de las metástasis, responsables de la mayoría de las muertes asociadas a tumores sólidos.

Los resultados, publicados en la revista científica Cell, han permitido identificar características comunes en distintos nichos metastásicos y descubrir un mecanismo de inmunosupresión hasta ahora desconocido en las metástasis óseas, lo que podría abrir nuevas vías terapéuticas para combatir la propagación del cáncer.

Investigación científica

La metástasis se produce cuando las células cancerosas abandonan el tumor original y colonizan otros órganos del cuerpo, donde generan nuevos focos tumorales. Según explica el investigador Xiang Zhang, autor principal del trabajo y profesor de biología molecular y celular en Baylor College of Medicine, comprender las interacciones entre las células tumorales y las células normales que las rodean resulta fundamental para desarrollar tratamientos capaces de prevenir o ralentizar este proceso. Con ese objetivo, los científicos desarrollaron una nueva herramienta denominada SAMENT, diseñada para identificar las células normales que entran en contacto directo con las células cancerosas durante la metástasis. Gracias a este método, los investigadores pudieron estudiar con precisión la composición de los microambientes que favorecen la expansión tumoral en diferentes órganos.

El análisis reveló que los nichos metastásicos presentes en huesos, pulmones, hígado y cerebro comparten algunas características comunes. Entre ellas destaca una elevada presencia de macrófagos, un tipo de célula inmunitaria, y una escasez de células T, responsables habitualmente de reconocer y destruir las células tumorales. Sin embargo, los investigadores observaron una particularidad en las metástasis localizadas en el hueso. En estos casos detectaron que los macrófagos que rodeaban a las células cancerosas presentaban una activación del receptor de estrógeno alfa (ERα), una proteína ampliamente conocida por su papel en determinados cánceres de mama, pero mucho menos estudiada en células del sistema inmunitario. Los científicos comprobaron que estos macrófagos no estaban presentes en el tejido óseo sano ni en tumores primarios de otros órganos. Además, también fueron identificados en muestras de metástasis óseas procedentes de pacientes con cáncer de mama, pulmón y riñón, incluidos hombres, lo que sugiere que este fenómeno no está limitado a un único tipo de tumor ni a un solo sexo.

Lesiones óseas

La investigación también permitió conocer cómo las células cancerosas modifican el comportamiento de los macrófagos. Según los autores, los tumores transfieren ácidos grasos a estas células inmunitarias, posiblemente mediante vesículas extracelulares. Estas moléculas activan una vía metabólica que desencadena la señalización del receptor de estrógeno alfa. Como consecuencia, los macrófagos dejan de desempeñar su función defensiva y pasan a actuar como aliados del cáncer. En lugar de favorecer la respuesta inmunitaria, crean una barrera que impide que las células T alcancen y destruyan las células tumorales, protegiendo así las metástasis óseas. Para comprobar la relevancia de este mecanismo, los investigadores eliminaron genéticamente el gen responsable del receptor de estrógeno alfa en los macrófagos de ratones. Los resultados mostraron una reducción significativa de la capacidad de las células cancerosas para establecerse en el hueso.

Además, los tumores crecieron más lentamente y disminuyeron las metástasis secundarias que suelen originarse a partir de lesiones óseas. Los investigadores también observaron que esta modificación genética no alteraba la estructura ni el funcionamiento normal del tejido óseo. Los científicos obtuvieron resultados similares al utilizar fulvestrant, un medicamento aprobado para el tratamiento del cáncer que degrada los receptores de estrógeno. Tras el tratamiento, las células T pudieron penetrar en las lesiones metastásicas óseas y atacar las células tumorales. A la vista de estos hallazgos, los autores consideran que las terapias dirigidas a bloquear la señalización del receptor de estrógeno podrían convertirse en una estrategia prometedora para el tratamiento de las metástasis óseas en distintos tipos de cáncer. Por ello, defienden la necesidad de impulsar futuros ensayos clínicos que evalúen la eficacia de combinar este tipo de tratamientos con otras terapias oncológicas, tanto en hombres como en mujeres.