65% DE RIESGO

Europa pone el foco en la alimentación industrial con un panel de expertos que pide reconocer los ultraprocesados como un riesgo cardiovascular

Europa pone el foco en la alimentación industrial con un panel de expertos que exige reconocer los ultraprocesados como un riesgo cardiovascular real y creciente | Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 07/05/2026

Un grupo de expertos europeos ha lanzado un mensaje claro, ha llegado el momento de tratar los alimentos ultraprocesados como un factor de riesgo cardiovascular de primer orden. La advertencia aparece en una declaración de consenso publicada en European Heart Journal, donde cardiólogos y especialistas en prevención de varios países recopilan toda la evidencia disponible sobre el impacto de estos productos en la salud.

Los ultraprocesados, explican, son alimentos industriales listos para consumir, con numerosos ingredientes, aditivos y muy poca materia prima fresca. En esta categoría entran desde la bollería envasada hasta los refrescos, los snacks, los platos preparados o los embutidos industriales. Su consumo, cada vez más extendido en Europa, se asocia a obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y un aumento significativo del riesgo de enfermedad y muerte cardiovascular.

Factor de riesgo

El documento, elaborado por el Consejo de Práctica Cardiológica de la Sociedad Europea de Cardiología y la Asociación Europea de Cardiología Preventiva, subraya que las personas que consumen más ultraprocesados presentan "hasta un 65% más de riesgo de muerte cardiovascular". La profesora Luigina Guasti, una de las autoras, recuerda que "los alimentos ultraprocesados, elaborados con ingredientes y aditivos industriales, han reemplazado en gran medida las dietas tradicionales". Añade que las investigaciones ya han demostrado su relación con factores de riesgo como la obesidad, la diabetes o la hipertensión, así como con un mayor riesgo de desarrollar y morir por enfermedades cardíacas. Sin embargo, lamenta que "esta evidencia aún no se ha incorporado al asesoramiento que damos a los pacientes sobre alimentación saludable".

El consenso pide a los médicos que pregunten activamente a sus pacientes por la cantidad de ultraprocesados que consumen y que les orienten sobre cómo reducirlos. La recomendación llega en un momento en el que la literatura científica es cada vez más contundente. Estudios recientes muestran que estos productos no solo aportan azúcares libres, grasas saturadas y sal en exceso, sino que además desplazan alimentos frescos y reducen la ingesta de fibra, proteínas de calidad, vitaminas y minerales. Su matriz alimentaria alterada, su textura diseñada para masticar menos y su elevada densidad energética favorecen el aumento de peso y dificultan la saciedad, lo que contribuye a un círculo de riesgo metabólico.

Estrategia de salud

Los expertos recuerdan que el problema no se limita a las calorías. Los procesos industriales introducen sustancias que pueden alterar la microbiota intestinal, promover inflamación y afectar a mecanismos metabólicos clave. Por eso, incluso cuando un ultraprocesado tiene una composición nutricional similar a la de un alimento mínimamente procesado, su impacto en el organismo puede ser muy diferente. La evidencia acumulada en los últimos años apunta a que las dietas ricas en estos productos se asocian con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, renales, metabólicas e incluso con una mayor mortalidad por cáncer.

El mensaje del consenso europeo es inequívoco, reducir el consumo de ultraprocesados no es solo una recomendación nutricional, sino una estrategia de salud pública. La investigación es clara y los especialistas piden que esta información llegue ya a la consulta, al consejo médico y a la población general. La prevención cardiovascular, concluyen, empieza también en el carrito de la compra.