ESTUDIO
La forma en que el cáncer acumula proteínas podría marcar el éxito del tratamiento
Un estudio de la Universidad de Edimburgo apunta a que la forma en la que las proteínas que favorecen el cáncer se acumulan dentro de los tumores puede marcar la diferencia a la hora de responder a una nueva generación de fármacos diseñados para destruirlas.
Los investigadores descubrieron que los fármacos PROTAC (quimeras dirigidas a la proteólisis) eran más eficaces para eliminar las proteínas que se acumulan porque no se descomponen adecuadamente que las proteínas que las células cancerosas producen continuamente en grandes cantidades. De esta forma, los expertos afirman que estos hallazgos podrían ayudar a identificar qué tumores tienen más probabilidades de responder a estas terapias, lo que favorecería el desarrollo de tratamientos oncológicos más personalizados.
Los PROTAC son una nueva clase de medicamentos que destruyen las proteínas dañinas aprovechando el sistema natural de eliminación de desechos de la célula. A diferencia de los fármacos convencionales, que suelen bloquear la actividad de las proteínas causantes de enfermedades, los PROTAC están diseñados para eliminarlas por completo.
Muchos tipos de cáncer dependen de altos niveles de proteínas que impulsan el crecimiento celular descontrolado. Estas proteínas pueden acumularse bien porque no se degradan correctamente o porque las células cancerosas las producen en exceso, pero no estaba claro si esto afectaba la eficacia de los PROTAC.
Los investigadores de la Universidad de Edimburgo utilizaron la *-catenina, una proteína implicada en muchos tipos de cáncer, para investigar esta cuestión.
El equipo desarrolló métodos para dificultar la degradación de la *-catenina por parte de las células o para acelerar su producción. Posteriormente, probaron la eficacia con la que un PROTAC podía eliminarla.
Los resultados revelaron una clara diferencia entre ambos mecanismos. Cuando la *-catenina se acumulaba debido a una degradación inadecuada, el PROTAC era capaz de reducir los niveles de proteína a un nivel mínimo similar, independientemente de la cantidad acumulada.
Sin embargo, cuando las células producían *-catenina a un ritmo mayor, los niveles de proteína permanecieron elevados después del tratamiento porque se seguía produciendo nueva proteína.
Los investigadores aseguran que los hallazgos sugieren que el éxito de las terapias PROTAC puede depender no solo de la cantidad de proteína que impulsa el cáncer que esté presente, sino también de la razón por la que se ha acumulado en primer lugar.
Andrew Wood, investigador principal del Instituto de Genética y Cáncer de la Universidad de Edimburgo, recalca: "Al mejorar la comprensión de cómo la genética tumoral influye en las respuestas a la degradación proteica dirigida, este estudio podría ayudar a los investigadores a identificar qué pacientes tienen más probabilidades de beneficiarse de estas terapias y respaldar el desarrollo de enfoques más personalizados para el tratamiento del cáncer".