ESTUDIO BUSCA DETENER LA CEGUERA POR GLAUCOMA

Hallan células inmunes que actúan como equipo de limpieza para regular la presión del ojo y prevenir el glaucoma

Hallan células inmunes que actúan como equipo de limpieza para regular la presión del ojo y prevenir el glaucoma | Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 11/03/2026

El glaucoma es conocido como el "enemigo silencioso" de la visión: la presión intraocular aumenta de forma indolora hasta que los daños en el nervio óptico son irreversibles. Hasta ahora, la ciencia se centraba en reducir esa presión una vez elevada, pero una investigación de la Universidad de Duke (EE. UU.) ha logrado abrir la "caja negra" del sistema de drenaje del ojo.

El estudio, publicado en la revista Immunity, revela que existen unas células inmunitarias especializadas, llamadas macrófagos residentes, que funcionan como un equipo de limpieza encargado de mantener las "tuberías" oculares libres de obstrucciones.

Este descubrimiento cambia la comprensión de cómo el ojo regula su propia presión. Los investigadores descubrieron que estas células viven permanentemente en los tejidos de drenaje y se encargan de eliminar los residuos que podrían bloquear la salida del líquido ocular. Si este equipo de limpieza falla o desaparece, el sistema se colapsa, el líquido se acumula y la presión se dispara, dando lugar al desarrollo del glaucoma y a la consiguiente pérdida de visión.

Un descubrimiento probado en laboratorio

Para demostrar la importancia de estas células, los científicos utilizaron ratones con macrófagos marcados con fluorescencia, lo que permitió rastrear su actividad en tiempo real. Al eliminar selectivamente estas células inmunes, comprobaron que el drenaje del ojo se obstruía de inmediato, provocando un aumento drástico de la presión ocular. "Nuestros hallazgos demuestran que los macrófagos residentes son esenciales para mantener una presión saludable", afirma la doctora Katy Liu, autora principal del estudio.

Este enfoque supone un giro radical respecto a los tratamientos actuales. Hoy en día, los fármacos se limitan a bajar la presión mediante gotas o cirugía, pero no actúan sobre la causa raíz de por qué el ojo deja de drenar correctamente. Al identificar a los macrófagos como los responsables directos del mantenimiento del sistema, la medicina tiene por primera vez un objetivo biológico claro para intentar reparar el "desagüe" antes de que el daño sea permanente.

Hacia nuevas terapias regenerativas

El siguiente paso de los investigadores de Duke es identificar y analizar estos mismos macrófagos en tejido ocular humano. El objetivo final es desarrollar terapias que puedan potenciar la actividad de estas células de limpieza o restaurarlas cuando dejen de funcionar. Esto permitiría normalizar la presión desde el origen de la enfermedad, ofreciendo una esperanza real a los pacientes que, a pesar de los tratamientos convencionales, siguen perdiendo visión.

"Ahora tenemos un objetivo específico para desarrollar nuevas terapias que ataquen la fuente de la enfermedad", explica el profesor W. Daniel Stamer. Entender el papel del sistema inmunológico en la salud ocular abre la puerta a una nueva generación de fármacos que no solo gestionen los síntomas, sino que ayuden al propio cuerpo a mantener sus canales de drenaje limpios y funcionales. La meta es clara: detener la ceguera por glaucoma antes de que el silencio se convierta en oscuridad definitiva.