300 MILLONES DE AFECTADOS

Una nueva vía inmunológica demuestra que potenciar la acción de las células T reguladoras frente a alérgenos específicos reduce la inflamación en modelos preclínicos

Una nueva vía inmunológica demuestra que potenciar la acción de las células T reguladoras frente a alérgenos específicos reduce la inflamación en modelos preclínicos | Pixabay
Europa Press
 |  Madrid | 12/08/2026

Investigadores del Hospital Universitario de Lausana y de la Universidad de Lausana (Suiza) han adaptado la tecnología de las células CAR-T, utilizada contra distintos tipos de cáncer, para modificar células del sistema inmunitario capaces de reconocer de forma específica un componente del polen de abedul.

En experimentos con ratones, esta técnica ha permitido reducir la respuesta inmunitaria frente al alérgeno y disminuir o incluso prevenir los síntomas del asma alérgica. El estudio, publicado en la revista 'Journal of Experimental Medicine' (JEM), utiliza células T reguladoras (Tregs) modificadas genéticamente para reconocer un componente del polen de abedul. Los resultados ofrecen una prueba de concepto de un posible tratamiento dirigido contra el asma alérgica y plantean que la misma estrategia podría adaptarse en el futuro a otros alérgenos.

Células inmunitarias modificadas contra el polen

El asma afecta a más de 300 millones de personas en todo el mundo y aproximadamente el 60% de los casos corresponde a asma alérgica. En estos pacientes, sustancias como el polen pueden desencadenar una respuesta inmunitaria en las vías respiratorias que provoca inflamación, una producción excesiva de mucosidad y dificultades para respirar. Actualmente, la inmunoterapia con alérgenos, basada en la administración de dosis crecientes del alérgeno, es el único tratamiento que actúa sobre la causa subyacente del asma. Sin embargo, no está recomendada para las personas con asma grave, precisamente uno de los grupos con mayor vulnerabilidad y riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la enfermedad. Las células T reguladoras son células inmunitarias capaces de reducir las respuestas defensivas del organismo y evitar una inflamación excesiva. Por este motivo, actualmente se investigan como posibles tratamientos para diferentes enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Sin embargo, una de sus principales limitaciones es la falta de especificidad.

A partir de esta característica, el equipo de Muller planteó la posibilidad de modificar genéticamente estas células para que pudieran reconocer alérgenos concretos. La estrategia se inspira en la tecnología CAR-T, en la que determinadas células T se modifican para expresar receptores capaces de identificar proteínas específicas de las células tumorales y dirigir contra ellas la respuesta inmunitaria. Los investigadores desarrollaron unos receptores de alérgenos quiméricos, denominados CAlleR, diseñados para reconocer específicamente un componente del polen de abedul. Este polen constituye una de las principales causas de asma alérgica y afecta a entre el 8% y el 16% de la población europea. Los CAlleR se desarrollaron a partir de anticuerpos aislados de un paciente alérgico al abedul y se unieron a dominios de señalización capaces de activar las células T reguladoras. Los experimentos mostraron que la exposición al alérgeno, estabilizada mediante anticuerpos no competitivos, potenciaba la actividad supresora de las células T reguladoras que expresaban estos receptores.

Menos inflamación y mejor función pulmonar

Los investigadores observaron que la unión simultánea del receptor CAlleR y de un anticuerpo no competitivo favorecía la interacción entre el receptor y el alérgeno. Este proceso constituye un nuevo mecanismo para activar las células T mediante antígenos solubles. Para comprobar el efecto de la estrategia, el equipo inyectó células T reguladoras con receptores CAlleR en ratones que ya habían desarrollado alergia al polen de abedul. Cuando los animales volvieron a exponerse al alérgeno, presentaron menos signos de inflamación alérgica, una menor producción de mucosidad y una mejor función pulmonar.

Además del polen de abedul, los investigadores consideran que esta tecnología podría adaptarse para actuar específicamente frente a otros alérgenos comunes. Entre las posibilidades se encuentran los ácaros del polvo doméstico y determinados alérgenos alimentarios. El objetivo sería utilizar células T reguladoras modificadas para dirigir la respuesta inmunitaria hacia un alérgeno concreto y favorecer así una mayor tolerancia frente a él. Por el momento, los resultados corresponden a experimentos realizados en ratones y constituyen una prueba de concepto preclínica. Los próximos estudios deberán analizar la persistencia y estabilidad de las células T reguladoras CAlleR y determinar cómo podría aplicarse esta estrategia terapéutica.