INVESTIGACIÓN CON MÁS DE 8.600 PARTICIPANTES

Un nuevo estudio cuestiona que el ejercicio sea el mejor tratamiento de primera línea para la artrosis

Un nuevo estudio cuestiona que el ejercicio sea el mejor tratamiento de primera línea para la artrosis | Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 23/02/2026

Moverse más, esa ha sido durante años la respuesta casi automática de médicos y fisioterapeutas ante un diagnóstico de artrosis. El ejercicio se ha consolidado como el tratamiento de primera línea en las principales guías clínicas, por delante de fármacos, infiltraciones o cirugía.

Un nuevo estudio de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bochum y el Hospital Universitario de Copenhague acaba de poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿y si el común consejo de "moverse más" no está tan respaldado por la evidencia como se pensaba?

Lo que nos revela el estudio

La investigación, publicada en la revista RMD Open, es la más exhaustiva realizada hasta la fecha sobre el tema. Los investigadores analizaron cinco revisiones sistemáticas con más de 8.600 participantes y 28 ensayos clínicos con más de 4.300 pacientes con artrosis de rodilla, cadera, mano y tobillo.

La conclusión es llamativa, el ejercicio se asocia con efectos leves y de corta duración sobre el dolor en la artrosis de rodilla, comparado con placebo o ningún tratamiento. En la cadera, los efectos son insignificantes. En la mano, pequeños. Lo más relevante ha sido el hallazgo de que cuanto más amplios y prolongados son los ensayos, menores son los efectos observados.

Un tratamiento comparable a otros

El estudio revela además que los resultados del ejercicio son comparables a los obtenidos con educación del paciente, terapia manual, analgésicos o inyecciones de esteroides. En algunos casos, como la cirugía de remodelación ósea o el reemplazo articular, el ejercicio resulta menos efectivo a largo plazo.

Esto no significa que el ejercicio sea inútil, pero sí que su promoción universal como única solución de primera línea merece ser revisada, según concluyen los propios investigadores. Muchos pacientes se sienten a día de hoy apenados, dado que las recomendaciones de sus médicos de confianza resultan no estar respaldadas por una base de investigación sólida.

¿Hay que dejar de recomendar ejercicio?

La respuesta de los autores del estudio es matizada. El ejercicio tiene beneficios reales para la salud general, es seguro, tiene un coste bajo y algunos pacientes lo prefieren a otras opciones. Esto es una realidad que se sostiene sin lugar a dudas, lo que si se pone en cuestión es su efectividad en los pacientes que sufren artrosis.

El enfoque ha mutado radicalmente, no se puede seguir presentando el deporte como la solución universal para todos los pacientes con artrosis, sin tener en cuenta la gravedad de los síntomas, el tipo de articulación afectada ni las circunstancias individuales de cada persona.

A partir del hallazgo de esta investigación se tendrá en cuenta entre los equipos médicos los efectos reales de esta recomendación, siendo totalmente transparentes con el paciente y los resultados que puede llegar a esperar de esta actividad. El mensaje es claro; más personalización y menos automatismo en uno de los consejos médicos más repetidos de los últimos años.