ESTUDIO CON MÁS DE 130.000 PERSONAS SOBRE LA CAFEÍNA

Unas tazas de café diarias activan el cuerpo y protegen el cerebro del deterioro cognitivo según un estudio

Unas tazas de café diarias activan el cuerpo y protegen el cerebro del deterioro cognitivo según uno de los mayores estudios longitudinales de la historia | Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 10/02/2026

Un nuevo estudio de cohorte prospectivo desarrollado por investigadores de algunas de las instituciones científicas más prestigiosas del mundo confirma que el consumo moderado de café y té con cafeína se asocia con una menor probabilidad de desarrollar demencia, un deterioro cognitivo más lento y una mejor preservación de la memoria a largo plazo.

La investigación, liderada por el Hospital General de Massachusetts, la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard y el Instituto Broad del MIT y Harvard, ha analizado durante décadas los hábitos de más de 130.000 personas, convirtiéndose en una de las bases de datos más sólidas para estudiar la relación entre alimentación y salud cerebral.

Los resultados, publicados en la revista científica JAMA, refuerzan la idea de que los pequeños hábitos diarios pueden tener un impacto profundo en la salud a largo plazo. Lejos de tratarse de una moda nutricional o de una tendencia puntual, el estudio se apoya en datos recogidos durante más de cuarenta años, lo que permite observar patrones reales de comportamiento y sus consecuencias en el envejecimiento cognitivo.

La prevención como clave frente a la demencia

Los investigadores parten de una premisa clara: la demencia sigue siendo una enfermedad con opciones terapéuticas limitadas una vez aparecen los síntomas. Por eso, la prevención se ha convertido en una de las grandes líneas de trabajo de la ciencia médica actual. Factores como la alimentación, el ejercicio, el descanso, el estrés o la estimulación cognitiva están cada vez más presentes en los estudios sobre salud cerebral.

En este contexto, el café aparece como una herramienta accesible, cotidiana y culturalmente integrada en la vida diaria de millones de personas. Según los autores del estudio, analizar una bebida tan común permite explorar estrategias de prevención realistas, aplicables y sostenibles en el tiempo, alejadas de tratamientos complejos o intervenciones difíciles de mantener.

Aunque los propios investigadores subrayan que el efecto protector no es milagroso ni absoluto, sí destacan que el consumo moderado de cafeína puede formar parte de un conjunto de hábitos que contribuyan a preservar la función cognitiva a medida que envejecemos.

Qué protege al cerebro: cafeína y compuestos bioactivos

El café y el té contienen múltiples sustancias bioactivas, entre ellas la cafeína y los polifenoles, compuestos que han demostrado efectos antiinflamatorios y antioxidantes. Estos mecanismos resultan especialmente relevantes en el cerebro, donde la inflamación crónica y el daño celular están directamente relacionados con el deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas.

Los investigadores explican que estos componentes podrían ayudar a proteger las neuronas, mejorar la circulación cerebral y reducir procesos inflamatorios asociados al envejecimiento neuronal. Aunque todavía se investiga el mecanismo exacto, los datos sugieren una relación consistente entre el consumo regular de cafeína y una mejor salud cerebral.

Un dato especialmente relevante del estudio es que el café descafeinado no mostró los mismos beneficios, lo que refuerza la hipótesis de que la cafeína desempeña un papel clave en estos efectos neuroprotectores.

Décadas de seguimiento y miles de casos analizados

El trabajo se basa en dos grandes estudios longitudinales; el Estudio de Salud de Enfermeras y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud, dos proyectos científicos que han permitido hacer un seguimiento detallado de la dieta, la salud y los hábitos de vida de miles de personas durante más de cuatro décadas.

Durante este periodo, más de 11.000 participantes desarrollaron demencia. Al analizar los datos, los investigadores observaron que quienes consumían café con cafeína de forma habitual presentaban un riesgo significativamente menor en comparación con quienes apenas lo consumían. Además, también mostraban menos deterioro cognitivo subjetivo y mejores resultados en pruebas objetivas de función mental. Los efectos protectores también se observaron en consumidores habituales de té, lo que refuerza la idea de que la cafeína actúa como factor común de protección cerebral.

La dosis importa: ni exceso ni abstinencia

Los beneficios fueron más claros en quienes consumían entre dos y tres tazas de café al día o entre una y dos de té. Esta franja se asocia con los mejores resultados en términos de memoria, función cognitiva y menor riesgo de demencia. A diferencia de otros estudios anteriores, no se detectaron efectos negativos asociados a un consumo algo mayor de cafeína, aunque los investigadores insisten en que la clave está en la moderación y en el equilibrio con otros hábitos saludables.

Más allá del café, el mensaje de fondo es claro; la salud cerebral no depende de una única sustancia, sino de un estilo de vida global. Dormir bien, alimentarse de forma equilibrada, moverse, reducir el estrés y mantener la mente activa siguen siendo pilares fundamentales para proteger la memoria a largo plazo.

En ese contexto, el café deja de ser solo una bebida estimulante para convertirse en un posible aliado cotidiano del cerebro, siempre que se consuma con equilibrio y dentro de un estilo de vida saludable. Porque, a veces, los hábitos más simples son los que construyen los efectos más profundos con el paso del tiempo.