30.000 AFECTADOS

La terapia CAR‑T abre una nueva puerta para la artritis reumatoide

La terapia CAR‑T abre una nueva puerta para la artritis reumatoide | Pixabay
Constantes y Vitales
  Madrid | 22/04/2026

En los últimos años, la artritis reumatoide ha contado con múltiples tratamientos capaces de frenar la inflamación, pero alrededor de un 10 % de los pacientes no responde a estas terapias. Para este grupo, que sigue conviviendo con dolor y progresión de la enfermedad, se abre ahora una vía inédita, evaluar si la terapia CAR‑T, una estrategia que modifica células del propio sistema inmune, puede convertirse en una alternativa eficaz

El Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid) ha dado un paso decisivo al incorporar a los primeros participantes del mundo en un ensayo clínico internacional que prueba CAR‑T en estas enfermedades. Según explica a EFE Salud Javier Bachiller, jefe de Sección de Reumatología del centro, este tipo de terapias ya ha mostrado resultados muy prometedores en otras patologías autoinmunes como el lupus o la espondilitis, lo que ha impulsado su exploración en nuevos escenarios clínicos.

Afecta a gran parte de la población

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune relativamente común que afecta al 0,5 % de la población, lo que en una comunidad como Madrid se traduce en unas 30.000 personas. Suele aparecer entre los 30 y los 50 años y, una vez diagnosticada, acompaña al paciente durante toda la vida. Aunque su manifestación más visible es la inflamación y destrucción progresiva de las articulaciones, su alcance va mucho más allá. Se trata de una enfermedad sistémica capaz de comprometer órganos como el corazón o los pulmones, lo que incrementa su impacto en la calidad de vida y en la salud general de quienes la padecen.

Uno de los primeros avisos de la artritis reumatoide suele ser la inflamación de las articulaciones de las manos, acompañada de una rigidez intensa al despertar. El dolor aparece sobre todo en reposo, especialmente a primera hora de la mañana, y tiende a aliviarse cuando la persona empieza a moverse. Aun así, existe un grupo reducido (entre el 5 % y el 10 %) que no responde a ninguna de las líneas de tratamiento disponibles. Tras fallar sucesivamente a varias terapias avanzadas, estos pacientes se quedan sin opciones eficaces. Precisamente para ellos está diseñado el nuevo ensayo clínico, que evaluará si la terapia CAR‑T puede ofrecer una alternativa real cuando todo lo demás ha fallado.

Cómo funciona la terapia

Según Bachiller, la aplicación de CAR‑T en enfermedades autoinmunes es relativamente reciente, pero los resultados preliminares en patologías como el lupus han sido lo suficientemente prometedores como para explorar su uso en artritis reumatoide. Cuando los tratamientos disponibles dejan de funcionar, algunos pacientes con enfermedades autoinmunes reciben lo que se conoce como terapias compasivas, opciones más potentes, fuera de ficha técnica, que permiten mantener la enfermedad bajo control cuando ya no quedan alternativas.

En este contexto, las terapias CAR‑T han irrumpido como una revolución. Alejandro Luna, hematólogo del Hospital Ramón y Cajal, recuerda en conversación con EFE Salud que estas estrategias nacieron para combatir tumores hematológicos como leucemias y linfomas, aprovechando el propio sistema inmunitario del paciente para atacar las células malignas. Con el tiempo, los investigadores han comprobado que este mismo principio puede aplicarse a enfermedades autoinmunes. Una vez extraídas, estas células se someten a un proceso de ingeniería que incorpora en su membrana un receptor diseñado para reconocer una diana concreta. En cáncer, ese receptor identifica moléculas presentes en los tumores, en enfermedades como la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren, se dirige a las células inflamatorias responsables del daño.

Resultados a largo plazo

El proceso que convierte unos simples linfocitos en una terapia CAR‑T lista para actuar no es inmediato. Requiere varios días de manipulación en laboratorio, un trabajo complejo que explica por qué estas terapias solo han empezado a consolidarse en los últimos años, señala el hematólogo Alejandro Luna. Cuando las células modificadas están preparadas, se administran al paciente mediante una infusión muy similar a la de un suero convencional. El procedimiento en sí es sencillo, pero el paciente debe permanecer ingresado alrededor de dos semanas para monitorizar la respuesta. Durante ese tiempo, las células programadas comienzan a identificar a su objetivo y lo van eliminando de forma progresiva.

Pero su papel no termina ahí. Estas células también pueden permanecer en el organismo a largo plazo. Gracias a esta capacidad de vigilancia prolongada, los estudios realizados hasta ahora apuntan a que una única dosis podría ser suficiente para mantener la enfermedad bajo control. Como explica el hematólogo Alejandro Luna, muchos pacientes con enfermedades autoinmunes dependen de tratamientos continuos y acumulativos, con efectos secundarios que se arrastran durante años. En cambio, una única infusión de células CAR‑T podría ofrecer protección prolongada, estas células modificadas permanecen en el organismo y actúan como un sistema de vigilancia que evita que la enfermedad vuelva a activarse.