ALERTA LA OMS
Ventilar los cuartos cerrados puede evitar numerosas enfermedades
Pasamos la mayor parte de nuestra vida en espacios cerrados, pero la contaminación del aire doméstico sigue siendo una amenaza silenciosa. La OMS alerta de millones de muertes prematuras asociadas a una mala calidad del aire, también dentro de hogares y lugares de trabajo.
La contaminación del aire no es solo un problema de grandes ciudades o de tráfico intenso. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021 la contaminación del aire doméstico causó 2,9 millones de muertes en todo el mundo, más de 300.000 de ellas en menores de cinco años. Cuando se combina con la contaminación del aire ambiente, el impacto es aún mayor: hasta 6,7 millones de muertes prematuras cada año.
La OMS advierte de que el uso ineficiente de combustibles sólidos y queroseno para cocinar sigue siendo una de las principales fuentes de polución en el interior de los hogares, especialmente en países con menos recursos. Las partículas en suspensión y otros contaminantes inflaman las vías respiratorias, dificultan la respuesta del sistema inmunitario y reducen la capacidad de oxigenación de la sangre.
Un fenómeno propio de los espacios interiores
Enders subraya que la contaminación del aire interior constituye un fenómeno en sí mismo. Las partículas proceden no solo del exterior, sino también de actividades cotidianas como cocinar, limpiar, encender velas, usar cosméticos o incluso del aire que exhalamos.
Los estudios muestran que entre el 66 % y el 78 % de las aulas europeas superan los niveles máximos recomendados de dióxido de carbono y partículas en suspensión. A partir de las mil partes por millón de CO₂, el riego sanguíneo cerebral se ve alterado, lo que provoca cansancio, dificultad para mantener la atención e incluso dolores de cabeza repentinos.
Para mejorar la calidad del aire, Enders recomienda planificar la ventilación de forma regular, especialmente en espacios donde se reúnen muchas personas. En algunos casos, puede ser útil instalar medidores de gases para controlar los niveles de CO₂.
La Oficina Federal de Medio Ambiente de Alemania establece pautas generales para la ventilación doméstica que se adaptan a la estación del año. En verano, es preferible ventilar durante más tiempo, aprovechando las primeras horas de la mañana y la noche. En invierno, bastan ventilaciones más breves pero frecuentes, gracias a la mayor diferencia térmica entre el interior y el exterior.
Cuando hay más fuentes de contaminación en casa
La ventilación debe intensificarse cuando se utilizan productos de limpieza que desprenden vapores, se cocinan alimentos que generan humo o se encienden velas de forma habitual. En estos casos, el aire interior se carga con rapidez y aumenta la exposición a sustancias nocivas.
Para personas con alergia al polen o que viven en zonas con mucho tráfico, la instalación de purificadores de aire puede ser una alternativa útil, especialmente si no desean abrir las ventanas por la noche debido al ruido. Dormir con las ventanas cerradas y sin renovar el aire puede reducir la calidad del sueño en torno a un 8 %, según advierte Enders.
Conocer el aire que respiramos
Hoy existen aplicaciones y páginas web que permiten consultar los niveles de contaminación del aire en tiempo real, una herramienta especialmente útil para personas con asma o vías respiratorias sensibles. En estos casos, una mala ventilación puede provocar estrechamiento de las vías respiratorias, tos o estornudos como señales de alerta. Ventilar no es solo una cuestión de confort, sino una medida básica de salud pública que empieza en casa y en los lugares donde pasamos la mayor parte de nuestra vida.