Todo está en Bourdieu

El 23F y la paradoja Cercas

Javier CercasJavier Cercas
  Madrid | 23/02/2026

"Solo quien escucha a Javier Cercas sin haber leído el libro de Javier Cercas puede atender a lo que declara Javier Cercas. Es imposible hacer caso a sus declaraciones habiendo leído con atención lo que escribió porque es totalmente contradictorio con sus elocuciones públicas".

La desclasificación de los documentos del 23F ha motivado que volvamos a escuchar a Javier Cercas hablar de los bulos y las bolas. Lo hace aludiendo a su libro 'Anatomía de un instante' como depositario de la única verdad que desahucia a todos aquellos que se cuestionan el papel del rey en la asonada y seguir así manteniendo a salvo el botín de la modélica transición, de la que Cercas es uno de los grandes benefactores y beneficiarios. Los egos y las sombras.

Solo quien escucha a Javier Cercas sin haber leído el libro de Javier Cercas puede atender a lo que declara Javier Cercas. Es imposible hacer caso a sus declaraciones habiendo leído con atención lo que escribió porque es totalmente contradictorio con sus elocuciones públicas.

Personalmente creo que Javier Cercas sabe que en España puedes decir las cosas más inconvenientes en un libro sin que eso trascienda pudiendo contradecirte en tus entrevistas defendiendo lo políticamente correcto y lo antagónico a la tesis publicada. El Cercas escritor se avergonzaría de las conclusiones del Cercas entrevistado.

El relato público que Javier Cercas defiende trata de exonerar al monarca de cualquier responsabilidad en el 23F, algo que es escandaloso cuando sabes lo que escribió y es de conocimiento público. La trampa está en calificar como errores todo lo que hizo, solo errores, pecata minuta, pero que cuando pone negro sobre blanco los hechos traspasa esa categorización para convertirse no solo en responsable directo, no solo en dejar de ser el que paró el golpe, sino convertirse en actor necesario e imprescindible y posibilitador de que hubiera habido alguna posibilidad de que triunfara.

El que paró el golpe no fue el rey, fue Tejero. Si hubiera sido por el rey el golpe habría tenido éxito y Alfonso Armada hubiera sido presidente en contra de la voluntad soberana del pueblo español.

Lo que dice Javier Cercas en el libro no admite interpretaciones, sobre todo las que Cercas hace cuando habla. El rey lo sabía y su actuación dio la oportunidad a los militares de triunfar. Según lo escrito en 'Anatomía de un Instante' Jaime Milans del Bosch llamó a Alfonso Armada la noche del 23F al Palacio de Buenavista donde se encuentran también los oficiales del Estado Mayor que escucharon la conversación.

Alfonso Armada y Jaime Milans de Bosch acuerdan que haya un gobierno de concentración presidido por el propio Armada. Los oficiales del Estado Mayor presentes se muestran de acuerdo y expresan que Armada debe ir al Congreso con el permiso de Juan Carlos I.

Armada llama a la Casa Real y dialoga con el rey para presentarle la solución a la que han llegado con Milans del Bosch y los Capitanes Generales del Estado Mayor. Esa solución es la que Armada y el rey ya habían hablado cuando se reunieron en noviembre de 1980 en una casa en el Valle de Arán.

El rey antes de aprobar nada pasa el teléfono a Sabino Fernández Campo. En esa primera intentona la Casa Real no le da el permiso. Tras una segunda llamada el rey accede a que Alfonso Armada acuda al Congreso y presentar su propuesta. Se produce el movimiento de Juan Carlos I que propicia que el golpe de Estado pueda triunfar.

De forma paradójica el que hace que fracase el golpe es Tejero cuando Armada le expone el plan y le deja claro que ni Jaime Milans del Bosch ni el propio Tejero tendrán espacio en ese gobierno. ¿Qué hubiera pasado si Tejero hubiera dejado pasar a Armada al hemiciclo? El golpe habría triunfado con el beneplácito del rey.

Para decir eso no hace falta soltar bulos ni bolas como dice Javier Cercas, solo hace falta citar a Javier Cercas habiéndolo leído. Estoy convencido de que la desclasificación de los documentos del 23F no incluirán las conversaciones que Juan Carlos I y Sabino Fernández Campo tuvieron con Alfonso Armada esos días a pesar de que todos sabemos que fueron grabadas por los servicios de inteligencia.

Pero si esas conversaciones fueran de dominio público no habría bolas que pudieran tapar la responsabilidad directa del papel de Juan Carlos I en el 23F y la caída del mayor bulo de nuestra historia: el de la modélica transición y el monarca que paró el golpe.