Todo está en Bourdieu
Una batalla cultural a favor de violadores
"El comentario de Isabel Díaz Ayuso para opinar sobre la historia de terror que dos mujeres extranjeras, pobres y racializadas han contado sobre un hombre blanco, famoso y multimillonario (...) como Julio Iglesias es el último ejemplo de cuánto le importan al PP y a Ayuso las mujeres"
No sé en qué momento Isabel Díaz Ayuso traspasará todas las líneas tolerables que empiecen a generarle desgaste, pero eso ocurrirá tarde o temprano porque no se puede ir humillando y agrediendo sin piedad y con crueldad y esperar que no haya un momento en el que la vida te pase factura. Es una evidencia que todavía no estamos en esa situación y que por ahora puede atentar contra los derechos de media población y decir la mayor de las barrabasadas sin que le provoque nada más que apoyo cerrado de su tropa sectaria.
Isabel Díaz Ayuso comentó en sus redes sociales: "Las mujeres violadas y atacadas están en Irán, con el silencio cómplice de la ultraizquierda. La Comunidad de Madrid jamás contribuirá al desprestigio de los artistas y menos, al del cantante más universal de todos: Julio Iglesias". Estar curado de espanto no hace que me acabe sorprendiendo al asistir cómo la presidenta de la comunidad de Madrid inicia una batalla cultural en un caso en el que se está dirimiendo una presunta violación poniéndose al lado del agresor.
El comentario de Isabel Díaz Ayuso para opinar sobre la historia de terror que dos mujeres extranjeras, pobres y racializadas han contado sobre un hombre blanco, famoso y multimillonario - no pierdan de vista esta caracterización - como Julio Iglesias es el último ejemplo de cuánto le importan al PP y a Ayuso las mujeres a pesar de que durante un tiempo utilizaron las polémicas del PSOE con el caso Salazar para mostrar un interés y preocupación que nunca han tenido. A la derecha las mujeres y sus derechos solo le importan cuando puede atacar a la izquierda.
La historia de terror de las agresiones en casa de Julio Iglesias parece sacada de una novela. De hecho, hay una novela que cuenta una historia similar que narra un comportamiento extendido cuando se trata de los abusos sufridos a empleadas del hogar por parte de millonarios como el cantante.
Elena Garro contó en 'Inés' la historia de una trabajadora del hogar, basada en parte en hechos reales, que sufría todo tipo de maltratos, abusos y humillaciones por parte de un grupo de intelectuales entre los que se encontraba el literato Octavio Paz. Léanlo y entenderán lo verosímil que es la historia sobre Julio Iglesias.
Los comportamientos narrados en la investigación de 'elDiario.es' y Univisión no son exclusivamente los propias de un depravado sexual sino que son las que caracterizan un abuso continuado de poder, patriarcal y de clase, basado en la humillación y el control absoluto sobre mujeres pobres que no tienen ninguna capacidad de defensa y con la total certeza de que va a tener impunidad por su dinero y fama.
Si ese comportamiento es cierto es una evidencia que ese maltrato y abuso ha sido generalizado a lo largo de su vida y no puede circunscribirse a un periodo exiguo que ocupa los meses de enero a diciembre de 2021. La verosimilitud de la narración y la concordancia con otros episodios de historias de abuso en los que un poderoso trata a las empleadas mujeres como vestales hacen prever que la historia es cierta.
Bastaría con leer la narración de los hechos contados en la investigación para, sin eludir la presunción de inocencia, ser prudente con la defensa de un personaje sobre el que se narran semejantes barbaridades. Se entendería prudencia desde una institución como la Comunidad de Madrid para no tomar decisiones antes de que haya una sentencia judicial, se entendería esa posición, de hecho es lo que quizás se debería tomar como adecuado.
Pero llama la atención una defensa encendida de Julio Iglesias cuando se hace una denuncia tan extremadamente grave no solo poniéndose de lado del cantante, sino negando que pudiera darse una violencia sexual de este tipo porque las mujeres violadas solo están en Irán.
Hasta al más sectario de los seguidores de Ayuso le sería fácil comprender que el hecho de que haya mujeres violadas, abusadas y sin derechos en Irán no implica que no las haya en el resto del mundo, en su propio país, e incluso provacadas por parte de aquellos a los que defiendes y admiras.
Soy consciente de que valorar hechos que hasta un alumno de primaria entendería no supone que Ayuso y sus seguidores vayan a reconocer su vesania argumentativa. Pero de algún modo hay que soltar la rabia y la estupefacción que cada día nos asiste. La mía es escribiendo.
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