Todo está en Bourdieu

Un bicho menos

Muere Maricarmen, la mujer de 87 años desahuciada en Madrid que avivó las protestasEuropa Press
  Madrid | 07/10/2026

"Maricarmen era para ellos un bicho. Ya la han matado. Ya pueden disponer del inmueble. Ya pueden ponerlo en un alquiler seis veces superior al que pagaba el bicho. Misión cumplida".

"Comprar con bicho". Así dicen en el argot de inversores inmobiliarios a comprar una vivienda por debajo de mercado cuando tiene alguna carga en forma de ser humano dentro, es decir, cuando adquieren en nuda propiedad una vivienda con un inquilino que tiene derechos adquiridos sobre la vivienda que no se pueden revertir hasta su muerte. Maricarmen era para ellos un bicho. Ya la han matado. Ya pueden disponer del inmueble. Ya pueden ponerlo en un alquiler seis veces superior al que pagaba el bicho. Misión cumplida.

Las compras con bicho son la especialidad de empresarios miserables que en la mejor de las circunstancias esperan que la biología cumpla su labor natural y así poder disponer del inmueble donde vivía para hacer negocio. Pero a veces los bichos son resistentes, no se mueren y hay que buscar la manera de acelerar el proceso generándoles una presión constante, un hostigamiento efectivo con el que ir afectando a la salud mental que en cuerpos mayores, enfermos y frágiles tiene la capacidad de metabolizar la angustia en condiciones funestas. Los que hemos convivido con alguien enfermo de gravedad somos conscientes de lo que una emoción negativa o un disgusto puede acelerar el final. La ansiedad mata, cuando estás frágil con mayor facilidad.

Responsables de la muerte de Maricarmen hay muchos. El fondo buitre en forma de micropyme que se iba haciendo la víctima por las teles amigas diciendo que les habían mandado cucarachas. Programas como 'Cuarto Milenio' que protegían la cara de los inversores indecentes mientras hablaban de Maricarmen como una canalla aprovechada por querer vivir en la casa de toda su vida sin haber dejado de pagar un solo mes de los últimos 70 años. Mención especial de miserabilidad para el 'ABC' y Chapu Apaolaza que han convertido su trabajo estas dos semanas en hacer "investigación" carroñera buscando entre vecinos, familiares, antiguos caseros y tenderos asquerosos si Maricarmen saludaba cuando compraba carne o si tenía aguante con los ruidos de los vecinos. También Lucía Etxebarría, buscando algo de esa atención enfermiza con la que alimentarse siquiera de migajas con la que salpicar con odio algún programa que crece con la carroña.

Responsables son quienes llamaron jeta a Maricarmen, como Iván Espinosa de los Monteros mientras estaba convaleciente en el hospital o quienes se burlaban haciéndole vídeos con inteligencia artificial. Responsables son líderes políticas como Isabel Díaz Ayuso haciendo chanza y preguntándose a qué edad tiene que dejar de pagar su alquiler. Son todos responsables porque ni siquiera sabiendo de las circunstancias de salud de la anciana dejaron de utilizarla para denigrarla e insultarla, para humillarla y despreciarla buscando destruir su figura y así, de paso, acabar con la causa justa que simbolizaba.

El plan que tenían todos los mencionados y quienes han participado de la cacería era el de buscar en el pasado de una anciana de 87 años para destruir su persona y con ella su reivindicación. Pero han medido mal. La causa está más viva más que nunca, aunque el bicho ya haya muerto. Su miseria e inhumanidad les ha hecho pasarse de frenada, han calculado mal cuál puede ser la reacción de rabia que puede generar la empatía por alguien débil con quien se defiende una causa justa. Maricarmen ya es un símbolo y eso sí que no lo pueden matar.