Todo está en Bourdieu
La campaña amoral en defensa de Aldama
"Quién paga manda, decía el coronel Balas sobre Aldama. Pues el que manda, el que pagaba, pero además cobraba, se ha salvado de entrar en prisión y se le permite quedarse con el dinero robado a los españoles a cambio de vender a otro corrupto del PSOE. El mensaje a los empresarios es diáfano, puedes robar con impunidad que si te pillamos basta con vender a un político para irte a tu mansión con el dinero robado a todos los españoles".
La preocupación por la corrupción de la derecha es solo un trampantojo usado para ocultar que lo único que les interesa es la llegada al poder. Nadie que esté verdaderamente concernido por la corrupción puede estar contento y celebrar una sentencia que exonera al corrupto líder de la organización criminal de entrar en prisión y le permite quedarse con el dinero robado a los españoles. Quién paga manda, decía el coronel Balas sobre Aldama. Pues el que manda, el que pagaba, pero además cobraba, se ha salvado de entrar en prisión y se le permite quedarse con el dinero robado a los españoles a cambio de vender a otro corrupto del PSOE. El mensaje a los empresarios es diáfano, puedes robar con impunidad que si te pillamos basta con vender a un político para irte a tu mansión con el dinero robado a todos los españoles.
Hay argumentos que son para echarse a llorar por la degradación moral y de valores que suponen. Sobre todo los que dicen que no es verdad que se pueda quedar con el dinero robado porque el Tribunal Supremo ha exonerado a Aldama del delito que implicaría devolver ese dinero, como si la decisión del Tribunal Supremo no estuviera encaminada precisamente a salvar a Aldama de los delitos que implican devolver el dinero robado, de hecho, la estructura jurídica está encaminada a salvarle. Eso es lo vergonzoso, no cómo ha estructurado el máximo tribunal jurídicamente la forma de salvarle. La sentencia legaliza el robo porque asume que aunque se soborne al funcionario para lograr el contrato el contrato puede ser lícito. Es impresionante pero es lo que ha dicho.
Otro de los argumentos que provocan más vergüenza ajena es la de comparar a José Luis Peña con Víctor de Aldama, sobre todo porque Peñas estuvo durante meses grabando a la trama y acudió a la Audiencia Nacional con el material que permitió destapar el caso de corrupción, por el contrario Víctor de Aldama solo empezó a "colaborar" cuando ya había pasado por la cárcel y la UCO ya tenía toda la información disponible y la investigación ya llevaba nueve meses iniciada. Ni siquiera se le puede comparar con David Marjaliza, porque el empresario de la Púnica estuvo 14 meses en la cárcel y se subastaron todos sus bienes para cumplir con la responsabilidad civil. Le dejaron sin coches, joyas y obras de arte para cumplir con la multa. Subastaron hasta las estilográficas del empresario y obviamente no pudo quedarse con nada del dinero robado.
Aldama es un mentiroso compulsivo, un fascista corrupto, un indigente moral que ha mentido en sede judicial en repetidas ocasiones. No tendría nada particular si no fuera porque para tener la condición de colaborador se exige decir verdad. Pero se le ha premiado de manera desaforada a pesar de que dijo en sede judicial que Pedro Sánchez era el número uno de la trama cuando la fiscalía y la propia sentencia le desmienten. Aldama ha sido premiado incluso después de haber mentido al decir que el jefe de gabinete del ministerio de Hacienda había cobrado 25.000 euros por quitarle una sanción, que había entregado 2.000.000 de euros a Ábalos o que Begoña Gómez tiene cuentas bancarias en República Dominicana. A Aldama se le ha premiado no por colaborar, sino por ser un elemento que permite a la reacción utilizarle en el proceso de desgaste de un gobierno que está siendo penalizado por haber confrontado con el Tribunal Supremo al aprobar la amnistía contra los independentistas. No olviden, ni pierdan de vista, que la judicatura nunca va a olvidar semejante afrenta y se lo va a devolver.
Una de las situaciones más bochornosas e hirientes es el hecho de que a Víctor de Aldama se le llamen arrepentido y se le compare con los pentitos de la Mafia. Lo primero por lo indecente de equiparar a quienes se juegan la vida para colaborar con la justicia y a quien el día después de ser liberado de la cárcel se hace una tournée por programas de televisión empezando con los cazafantasmas. Un pentito tenía que cambiar su vida, huir y esconderse porque el resto de su vida pendía sobre él una condena de muerte por parte de aquellos a los que delataba. No fueron pocos los que sucumbieron ante la amenaza, Leonardo Vitale fue asesinado a la salida de una iglesia en Palermo después de haber testificado sin que el Estado le creyera y le protegiera y Salvatore Anselmo fue ejecutado estando en arresto domiciliario. No hacía falta encontrarlos porque si no llegaban a ellos lo hacían con sus familias, como fue el caso de Giuseppe Di Matteo, que era hijo de Santino, y que fue secuestrado a la edad de 13 años para presionar a su padre para que se retractara y a los dos años acabó disuelto en acido. Igual que Aldama todo, ¿verdad?
Pero es que además, los pentitos tenían que cumplir unas condiciones muy estrictas para que se les diera esa condición. Atiendan un poco y comparen con Aldama. Se les exigía que lo aportado fuera novedoso, completo y de vital importancia, no bastaba con reconocer hechos ni relatos genéricos sin detalle y sobre todo tenía que aportar toda la información para recuperar todo el dinero y confiscar todos los bienes de los encausados. Todos los bienes, no había posibilidad de quedarse absolutamente nada que viene de la actividad criminal. Hay otro elemento muy ilustrativo que tiene que cumplir el pentito, tiene 180 días para aportar toda la información. No puede quedarse con nada a plazos, no puede jugar con la información en su interés personal, no puede guardarle nada a los tribunales para un uso posterior. Tiene 180 días y si se demuestra que se guardó algo se le quita la condición de arrepentido. Pero sobre todo, por encima de todo, la condición de arrepentido solo puede ser concedida después de haber cumplido una parte de la condena impuesta. Arrepentido Aldama, oigo con estupor ¿De qué se ha arrepentido Víctor de Aldama? Un arrepentido pide perdón, devuelve lo robado, restaura el daño causado. Aldama no se arrepiente de nada y solo empezó a colaborar después de que le pillaran como el criminal que es. Es una afrenta moral compararle con un arrepentido.
Molesta profundamente escuchar el argumento de que no tiene que devolver el dinero robado porque el Tribunal Supremo ha absuelto a los encausados del delito que les ha hecho enriquecerse con las comisiones de las mascarillas. Es que ese es el problema, que el Tribunal Supremo ha legalizado el robo por la vía de las comisiones. Víctor de Aldama salía ufano en Telemadrid diciendo que se ha llevado seis millones de euros en todo este caso pero que ahora tiene que pagar impuestos y esa parte no se la puede quedar, se quejaba amargamente de eso porque estoy convencido de que él se cree que el robo es ese, los impuestos que tiene que pagar sobre la mordida. Lo verdaderamente vergonzoso es que el Tribunal Supremo haya legalizado la corrupción y el hecho de que sea lícito cobrar mordidas infames por vender insumos a la administración pública. Pero lo tremendamente escandaloso es que el Supremo considera probado que Víctor de Aldama sobornó para lograr esas mordidas y considera que esas mordidas son legales. Es un bochorno difícilmente calificable.
La degradación moral superior no es lo que el Tribunal Supremo ha dictado librando de la cárcel a un corrupto, sinvergüenza y amoral que nos ha robado más de cinco millones de euros de dinero público con comisiones y mordidas, son los argumentos mediáticos y políticos que defienden que está bien que Víctor de Aldama se salve y se quede con lo robado porque ha vendido a un ministro y es un aviso para incentivar la colaboración. Yo no hago distingo entre empresarios corruptos y políticos corruptos porque en mi ideal socialista habría un gulag compartido para ambos. A los que nos duele profundamente que el dinero público sea desviado para nutrir la cartera de golfos no nos importa que el que se lo lleva se llame Aldama, Ábalos o Alberto González Amador. Pedimos contundencia y salvajismo contra los ladrones y aquellos que se forran mientras la clase trabajadora sufre para sobrevivir. Por eso no entramos en enjuagues indecentes por cálculo político ni en el relativismo moral que opera en favor de la impunidad.