Todo está en Bourdieu

Cremas con vistas para Ayuso

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la rueda de prensa tras la reunión del Consejo de GobiernoAgencia EFE
  Madrid | 07/08/2026

"Ayuso es muy débil, pero aún no lo sabe. Tan débil como quedar a los pies de los caballos cuando Feijóo considere que hay que fichar a Miguel Ángel Rodríguez para algún caramelo el día que se llegue al gobierno de España. Ese día se sentenciará muerte de Isabel Díaz Ayuso, se esperará a que cumpla su último cometido para la causa revalidando la victoria en Madrid y cuando Feijóo pise la Moncloa se firmará la condena".

Ayuso nunca ha sido de las suyas. La han tolerado porque tiene el poder que les sirve para repartirse el pastel, pero los de la clase dominante madrileña nunca han aceptado su estilo populachero y arribista tan propio de los advenedizos. Las caídas en el PP de Madrid son estrepitosas y cuando alguien se gana tantos enemigos con su manera de proceder siempre le volverán el dolor y el rencor de aquellos a los que despedazó. Los que Ayuso tumbó cuando se cargó a Pablo Casado no han desaparecido, solo han quedado en silencio esperando. Las familias no perdonan y se cobrarán la afrenta.

El poder en Madrid, en el PP de Madrid más aún, es eminentemente corrupto. No sabe operar de otra manera, su característica principal es que solo aflora cuando se degenera y supura hasta que es imposible ocultarlo o hasta que hay otro dador de subvenciones y publicidad institucional con el cañón más poderoso. El círculo que rodea a Ayuso es tan servil y genuflexo que está dispuesto a jugarse un problema legal y cometer un delito solo para que la jefa pueda tener razón en una disputa tuitera, como hemos visto con la alcaldesa de Alcalá de Henares. Cuando quienes te rodean son así se te va erosionando el suelo bajo tus pies y acabas teniendo un poder con pies de barro.

Ayuso es muy débil, pero aún no lo sabe. Tan débil como quedar a los pies de los caballos cuando Feijóo considere que hay que fichar a Miguel Ángel Rodríguez para algún caramelo el día que se llegue al gobierno de España. Ese día se sentenciará muerte de Isabel Díaz Ayuso, se esperará a que cumpla su último cometido para la causa revalidando la victoria en Madrid y cuando Feijóo pise la Moncloa se firmará la condena. A Ayuso le ha mantenido a salvo el hecho de que gobierne la administración que más dinero reparte en medios y nóminas, pero esa exclusividad se acabará cuando accedan al botín que reparte los presupuestos generales del Estado. Ayuso tiene que trabajar para la victoria de Pedro Sánchez si quiere sobrevivir.

Existe el convencimiento de que el año que viene el poder lo ocupará el PP y ya no hará falta un personaje histriónico, cada vez más difícil de defender hasta para los más fanáticos, como el de Ayuso, jugando a antagonista ruda de Pedro Sánchez. Su papel quedará amortizado el día después de unas elecciones victoriosas para Génova. El ático son las cremas de Cifuentes pero con vistas a casa de mamá. El error de alguien sin formación a la que ha obnubilado el poder y las alabanzas no se dejará pasar sin más. Ya le han puesto la cabeza de caballo en las sábanas de seda antes siquiera de poder pisar la gloria del lujo de ese aticazo de la jet set madrileña. La alta burguesía no perdona a quien además de querer parecerse a ellos les quiere ocupar el sitio.

Ayuso está muerta, tardarán todavía un poco en enterrarla, pero hasta entonces camina zombi, demudada y balbuceante, visiblemente nerviosa intentando reprender a periodistas porque no le pregunten aquello que no está acostumbrada a responder. Todavía le queda un camino aciago antes de caer, con un novio al que le queda poco para dejar de ser presunto y sin el colchón de clase y formación que han tenido otras que la precedieron. Caerá con el regusto amargo de no haber podido tocar ese ascenso de clase al que aspiraba ocupar, temporalmente al menos, como una intrusa, en ese ático que en Madrid solo está reservado a gente de cuna rica como Astrid Gil-Casares y que en el modelo de sociedad que ideológicamente defiende jamás tendrá sitio para personas como ella, ganen lo que ganen, tengan el poder que tengan. Ayuso será fruto de aquello que defiende. Y se celebrará.

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