Todo está en Bourdieu

Despsoizarse

Pedro Sánchez en FerrazEuropa Press
  Madrid | 05/06/2026

"La izquierda tiene que despertar y salirse del encantamiento y la fortaleza de la figura de Pedro Sánchez como referente universal en política internacional y seguir su propia hoja de ruta, al margen del ruido de la agenda pública y de los intentos por chantajear sus valores y convicciones que la coyuntura no puede alterar".

El meme en el que Pedro Sánchez aparece con diferentes elementos de la cultura orgánica del PSOE llevando hacia sus postulados a sus adversarios se ha encarnado en la izquierda transformadora mediática, política y social hasta convertirla en defensora acrítica de los casos de corrupción socialistas, más por desconcierto ante la situación que por un convencimiento moral y estratégico. Las fuerzas de la izquierda que dan su apoyo a Pedro Sánchez, participen del Gobierno o no, han llegado a decir que todo es una causa de lawfare, que es una campaña de EEUU como demuestran las reuniones de Feijóo con el embajador de Trump, que el PSOE debe dar explicaciones y que los casos huelen muy mal. Todo a la vez.

Para colocar a la izquierda en ese espacio de desubicación existencial, el PSOE ha utilizado las denuncias que históricamente ha capitalizado la izquierda, desde los tiempos del entorno de ETA contra el papel de la judicatura frente a la resistencia socialista y su papel de defensor de las estructuras emanadas de la Transición. Lo que podría considerarse un éxito al ver al hermano poderoso del espectro político adquiriendo marcos propios se convierte en una condena, porque la debilidad del espacio de la izquierda transformadora hace imposible capitalizar ese movimiento hacia la izquierda del PSOE, provocando que incluso la denuncia de la corrupción en Ferraz sea vista como un ataque a toda la izquierda, convirtiendo en cómplice de la ofensiva antidemocrática judicial contra el Gobierno a quienes siempre han denunciado al Estado profundo contra ese mismo PSOE que ahora se escandaliza.

Un PSOE que siempre ha sido un dique para cambiar las estructuras profundas del Estado consigue, tan solo con un ministro como Óscar Puente en una red social, convertir en traidor a la causa a todo aquel marxista, socialista, anarquista o cualquier elemento de una izquierda transformadora por defender proclamas que hasta hace poco eran la base fundamental del ideario de contestación del PSOE desde la izquierda. Decir que el PSOE es un elemento clave de la cultura de la Transición, que sus estructuras son profundamente corruptas, que su visión del Estado es funcional a la derecha que opera desde esas cloacas que Felipe González consideraba imprescindibles convierte en sospechoso de actuar para la derecha a quien siempre ha estado en el mismo lado y jamás se ha movido.

La izquierda poscomunista, en un momento de debilidad histórica como el actual, necesita a un PSOE centrado y hacerle imposible por la izquierda aceptar sus postulados para que el electorado sienta que no son lo mismo. Algo realmente complicado cuando todos los partidos a su izquierda son o han sido en los últimos ocho años parte de este Gobierno y se han presentado ante la opinión pública como un ente indisoluble con matices que solo somos capaces de ver aquellos que seguimos muy de cerca la actualidad. Les propongo como idea revisar la ley de amnistía y la devolución de los bienes expoliados durante el franquismo. Estoy seguro de que así se vería el convencimiento del PSOE en el discurso que dice tener contra los poderes profundos del Estado.

La izquierda tiene que despertar y salirse del encantamiento y la fortaleza de la figura de Pedro Sánchez como referente universal en política internacional y seguir su propia hoja de ruta, al margen del ruido de la agenda pública y de los intentos por chantajear sus valores y convicciones que la coyuntura no puede alterar. Los problemas del PSOE afectan a toda la izquierda, pero la destruirán completamente si consiguen que la incapacidad de Ferraz para controlar a sus miembros para que no cometan actos de corrupción manche a quienes tienen como línea roja la buena gestión de los recursos públicos como guía de comportamiento.

La izquierda se intoxicará por empatía si no es capaz de trasladar a la ciudadanía un mensaje contundente y sin matices de desprecio profundo a los actos de corrupción del PSOE, siendo capaz de manejar un mensaje que combine con la necesidad de limpiar las estructuras profundas de la judicatura que usan su poder constitucional para ser un mazo contra la izquierda y un protector férreo de la impunidad de la derecha. Es imperativo despsoizarse.

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