Todo está en Bourdieu

Fachoretardismo

Los jugadores de la selección española durante la celebraciónAgencia EFE
  Madrid | 21/07/2026

"Ferran Torres apareció en las celebraciones con una gorra de "Make Spain Great Again" (...) Habría que preguntarle a Ferran Torres si es consciente de lo que implicaría para familias como las de los Yamal y los Williams que las políticas de Donald Trump en materia de inmigración se implementaran en España".

Ferran Torres apareció en las celebraciones con una gorra de "Make Spain Great Again". No sería demasiado duro con el futbolista porque tengo serias dudas de que tenga formado un pensamiento político lo suficientemente firme como para saber las implicaciones de lo que significa ese lema.

La selección es una representación sesgada de la diversidad que tiene el pueblo español porque está conformada por una cohorte de hombres jóvenes heterosexuales con mucha pasta, y hasta cuando la conciencia de clase (más bien identidad de barrio) se tiene presente, como en el caso de Lamine Yamal, no podemos exigirles que sean una representación fiel de lo que todos somos porque acabará impenitentemente desequilibrado hacia un espectro menos plural y de manera irremisible más conservador.

A los futbolistas, como a cualquiera con tanta visibilidad, no les exijo compromiso político para disfrutar de lo que hacen, pero sí que lo valoro para considerarlos referentes. No me hace falta para disfrutar del talento de un jugador que piense como yo, que anteponga el bienestar de los demás antes que en su ego y beneficio económico, que se moje y tome partido por las causas manifiestamente injustas. No se lo pido para valorar su labor del mismo modo que no lo hago con un escritor y por eso leo con goce a Mario Vargas Llosa, pero sí que hace que aquellos que tienen el valor para posicionarse de lado del débil siempre los tenga en mucha más consideración y estima. Esto me ocurre porque soy de izquierdas, obviamente si eres un fascista, conservador o reaccionario, te pasará lo mismo en la otra dirección, y por eso cada publicación de Borja Iglesias está llena de insultos homófobos y se montó un escándalo con Lamine Yamal enarbolando la bandera de Palestina en los festejos por el triunfo liguero del Barcelona. No te hagas el ofendidito. Por eso ahora hablo de Ferran Torres y el fachoretardismo.

Hay gente que llega a lo facho por el retardismo y forma parte del atrasismo reaccionario de nuestro tiempo como consecuencia ineludible de su incapacidad para tener un procesamiento cognitivo correcto de la realidad. El fachoretardismo tiene en el mundo del fútbol un lugar propicio para prender porque son chavales jóvenes con escasa formación e ingentes cantidades de dinero que se han creído que todo lo que han logrado ha sido porque se han esforzado mucho más que el resto y su éxito nace de un individualismo lacerado, y una competitividad extrema. Ese es un caldo de cultivo perfecto para que piensen son superiores, que son especiales y que pueden prescindir de la ciencia porque ellos saben más que quien dedica su vida al conocimiento. En esa burbuja es muy normal que acabes pensando que la justicia social es un mal comunista. Prende con facilidad porque no es el ambiente más adecuado para la reflexión, la razón y el ejercicio del intelecto.

En este mundial ha sido mítica la rueda de prensa de Marcelo Bielsa, entrenador de Uruguay, analizando el fracaso de su selección aludiendo a la incapacidad de sus jugadores para entender razonamientos de primaria. Por eso asombra cuando un jugador es capaz de expresarse con un mínimo de coherencia. Porque es noticia. Los hay, pero son rareza.

En una entrevista previa al mundial el jugador de la selección Aymeric Laporte, explicaba muy serio y convencido mientras enseñaba una pequeña pirámide que la usaba para disminuir las ondas electromagnéticas dentro de casa y así mejorar su rendimiento y vitalidad. Lo cierto es que es fácil deducir los posicionamientos políticos de individuos como Álex Baena, Marcos Llorente, Marc Pubill y Ferran Torres abrazándose al antiintelectualismo como expresión vital. Se falla poco jugando a deducirlo. El fachoretardismo es una expresión cultural más que política, porque es difícil que alguien que se hace facho a través de no echarse crema para el sol, ponerse luz roja en toda la casa, denunciar los chemtrails o llevar gafas de filtro azul para evitar no sé qué rayos tenga un pensamiento político elaborado. Si crees que no hay que usar crema para ponerte al sol porque los dermatólogos no tienen ni idea de lo que hablan es muy probable que te hagas fotos con Vito Quiles haciendo alarde de amistad entre semejantes portentos de la intelectualidad.

La vinculación conspiranoide, individualista y contra la razón han tenido una derivada mediático política que se empasta con Iker Jiménez y acaba en Santiago Abascal en la que la más alta expresión intelectual se da citando las meditaciones de Marco Aurelio. Los futbolistas pueden elegir ser referentes pensando en todos aquellos que no han tenido su suerte y ponerse en el lugar de aquellos a quienes deben su fama y fortuna, porque nunca jamás podrían desarrollar su carrera entre tantos privilegios sin el apoyo y admiración de miles de personas que necesitarán los servicios públicos, el estado del bienestar y un estado protector para desarrollarse vitalmente. Podrían decidir ser así, tener empatía y mirar hacia abajo, pero deciden el camino del individualismo, el darwinismo social y el sálvese quién pueda. Es su libre decisión y como tal estará sometida a la crítica política.

Los futbolistas dicen tener un sentido profundo del compañerismo y de la fraternidad con los jugadores con los que comparten equipo. Habría que preguntarle a Ferran Torres si es consciente de lo que implicaría para familias como las de los Yamal y los Williams que las políticas de Donald Trump en materia de inmigración se implementaran en España y, si aparte de ponerse una gorra con el lema del fascista yanki, defiende que en España se instaure una policía migratoria que vaya deteniendo a la madre de Yamal, dejando en un centro de internamiento durante meses al hermano de Lamine y asesinando compatriotas por su color y origen. Eso sería pedir que fuese consecuente con sus ideas.

Lo cierto es que no sé si podemos pedirle algo tan elevado como hacerse cargo de las propias decisiones. El seleccionador dice que por encima de todo elige a buenas personas, no sé si es posible hacerlo compatible con quien desea tanto mal a las familias de sus propios compañeros.