Todo está en Bourdieu

Feijóo y el "paxariño novo"

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante un actoAgencia EFE
  Madrid | 30/06/2026

"No, esta no vez no voy a hablarles del narco Marcial Dorado, sino de otra fotografía. La del líder del PP subiéndose en Buenos Aires al avión privado de un empresario llamado José Benito López Carballedo. El avión se llamaba el paxariño novo, y le sirvió a Feijóo para viajar de Buenos Aires a Montevideo a seguir con su campaña de acarreo de votos de emigrantes para la campaña de 2012".

Alberto Núñez Feijóo es un cínico que tiene un caso para cosa de la que habla. El nuevo escándalo impostado es la acusación de alterar el censo por parte del Gobierno al otorgar la nacionalidad a los descendientes de exiliados por motivos políticos. Asumen, que alguien que desciende de un represaliado no les va a votar a ellos. Algo que lamentablemente no es cierto. Pero la realidad es que cuando creen que les votarán a ellos no tienen ningún problema. El PP de Galicia ha sido el partido que durante más tiempo ha cultivado el voto en el exterior por la cantidad de gallegos que hay en Argentina y Uruguay. Sin complejos y con actitudes, cuanto menos, ética y moralmente cuestionables.

Alberto Núñez Feijóo llegó a declarar sobre Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta, que el Gobierno "no se puede fotografiar con malas compañías". No, esta no vez no voy a hablarles del narco Marcial Dorado, sino de otra fotografía. La del líder del PP subiéndose en Buenos Aires al avión privado de un empresario llamado José Benito López Carballedo. El avión se llamaba el paxariño novo, y le sirvió a Feijóo para viajar de Buenos Aires a Montevideo a seguir con su campaña de acarreo de votos de emigrantes para la campaña de 2012. En Falcon todavía no ha viajado, pero en aviones privados de empresarios para cuestiones de partido sí lo ha hecho.

José Benito López Carballedo era un cacique gallego en tierras argentinas y fiel colaborador del PP para lograr que esos votos de expatriados fueran a la casa popular. El empresario tenía un emporio de hostelería, ganadero y de productos de limpieza que ponía al servicio del PP cuando acudían a su tierra para lograr el favor de la comunidad gallega en Argentina y Uruguay. El precursor en las campañas del carretaxe fue el patriarca, Manuel Fraga, que se iba a Buenos Aires para reunirse con las asociaciones de emigrados repartiendo 400 kilos de pulpo. Pero no es solo eso, es que compraban votos a cincuenta euros. Eso es lo que denunció el músico Juan Carlos Cambas en una entrevista en Radio Galega en la que narraba cómo cuando ibas a correos a recoger el voto se les regalaba un bono de cincuenta euros.

El líder actual del PP nunca ha tenido problemas para defender comportamientos electorales antidemocráticos, como cuando defendía a José Luis Iravedra, presidente del PP de Lugo, por haber llevado a ancianos con Alzheimer y demencia a votar. La justificación del actual máximo mandatario popular fue una frase de exaltación del cinismo que desprende: "Se chegamos á conclusión de que unha persoa que non pode andar non pode ir votar, alá vostedes e o seu comportamento ético".

La derecha ni siquiera tiene problemas con la concesión de la nacionalidad a grupos de descendientes de españoles que tuvieron que huir de España por diversas razones. De hecho fue el Partido Popular, a través de Alberto Ruiz Gallardón, el que promovió la nacionalidad para los sefarditas descendientes de los judíos que fueron expulsados en la época de los reyes católicos. Es curioso ver cómo el PP se acuerda de restituir el daño causado por la época imperial cuando cree que favorece a sus intereses, y en este caso tenía como principal objetivo conseguir el favor del lobby de Israel, y para esos menesteres cualquier cosa la vale. El lobby manda.

La realidad es que al Partido Popular le molesta que la ley de nietos sea una reparación de los exiliados que tuvieron que huir del franquismo porque ellos son los beneficiarios de aquel expolio cultural, material y personal que llevó a cabo la dictadura. Ellos y sus familias, como muestra el caso de la familia política de Feijóo, que aumentó su patrimonio con el expolio de una farmacia en Pontedeume de donde son oriundos Santiago Botas Blanco, eminente miembro de Falange, y Cristina Prego García, abuelos de Eva Cárdenas y que tras el asesinato del boticario Antonio Díaz Zamorano se quedaron con la farmacia por decisión del consistorio fascista. El cinismo de Feijóo es una de las normas de la política española. No descansa.

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