Todo está en Bourdieu
Izquierda de cenizas
"Los resultados de la izquierda poscomunista en Castilla y León recuerdan los versos de Antonio Machado donde describe los campos de Castilla como esas llanuras bélicas y páramos de asceta por donde cruza errante la sobra de Caín".
Cuando algo arde no trae nada bueno para nadie bienintencionado. De las cenizas no se construye nada. Los pueblos afectados por los incendios producen tal devastación en la población que los sufre que es incapaz de encontrar salida política a lo que sucede. Es muy voluntarista creer que cuando lo has perdido todo en los siguientes comicios vas a acudir a las urnas a votar a una opción contraria a la que gestionó el desastre, por muy mal que lo hiciera, creyendo que esa será la mejor opción a su dramática situación. Cuando solo quedan cenizas no se crea nada, solo crece desesperanza en terreno yermo.
Los resultados electorales en las poblaciones más afectadas por los incendios de 2025 en Castilla y León dejan una muestra de que no se puede pretender recoger frutos de la tragedia de las familias. En los municipios más devastados por los incendios en número de hectáreas afectadas el PP ha subido o el PSOE ha bajado, no sé interpretarlo más allá de que siempre he tenido la impresión de que no se conocen las competencias estatales y autonómicas. En Boca de Huérgano en León el PP ha subido 10 puntos, en Llamas de Cabrera ha subido 19 puntos y en Molezuela de la Carballeda ha subido 13 puntos, en Fasgar, en León, donde el PSOE ganó con el 56% ha vuelto a ganar pero bajando 17 puntos. No me atrevo a juzgarlo, no sé la razón, pero es lo que ha ocurrido.
Lo único que se puede hacer cuando una tragedia así sucede es acompañar, ayudar, e intentar mejorar la vida de quienes perdieron todo sin esperar nada a cambio, porque es posible que nunca tengas nada concreto electoralmente, pero siempre quedará la conciencia limpia y saber que haces lo mejor. Los partidos políticos que están en la oposición y acuden como la rapiña a recoger frutos en zonas de tragedia para después insultar cuando esas mismas poblaciones no los apoyan no están en política para ayudar, sino para ayudarse. No tienen como objetivo el bien común, sino su propio beneficio. Esa manera de proceder sirve para la política nacional. Enseña cómo está funcionando la izquierda institucional.
La nueva coyuntura política en la izquierda ha llevado a creer en una buena parte de los antiguos dirigentes de la nobleza que ocupó grandes puestos en el ejecutivo que la mejor manera de reconstruir un espacio liderado por ellos mismos es dejar que todo arda para poder reconstruir sobre las cenizas. Hay que entender que ya tienen la vida arreglada y solo buscan una salida personal, se valen de la política, porque esa visión del tiempo político solo tiene una salida individual. Es posible que les sirva para tener un liderazgo de nicho que les proporcione un capital político y económico suficiente para vivir muy bien, mucho mejor de lo que jamás hubieran soñado, pero no tendrá resultados colectivos porque lo único que conseguirá es remover las cenizas agua abajo contaminando a todo el que sí quiera construir algo por el bien común.
Los resultados de la izquierda poscomunista en Castilla y León recuerdan los versos de Antonio Machado donde describe los campos de Castilla como esas llanuras bélicas y páramos de asceta por donde cruza errante la sobra de Caín. Los hermanos que un día fueron andan a la gresca y han conseguido por separado un resultado peor que el que consiguieron juntos, no es culpa de uno de ellos que quiso llegar a un acuerdo, pero no pudo porque el más arisco solo quería para él todos los honores y triunfos. Podemos rompió desde Madrid los acuerdos para ir junto a IU porque quería excluir a Sumar y quedarse con el número uno por Valladolid, de poco habría servido con el resultado tan nefasto que han logrado. Ni así habrían conseguido un procurador.
IU y Sumar han conseguido un 2,2 % de los votos y Podemos un 0,7%. La realidad de la izquierda poscomunista es que con tres partidos no logran alcanzar un 3% de los votos. No es necesario expresar con adjetivos el desastre que eso supone porque las matemáticas son absolutas en la sentencia. Yolanda Díaz ya se ha ido porque no ha sabido construir un espacio amable que crezca, lo que no sabemos es a qué espera Ione Belarra para hacerse cargo de los resultados del partido del que es su máxima dirigente. Desde que accedió al cargo la debacle solo se ha acentuado hasta conseguir hacer de su partido una formación marginal que es doblada por el partido de Alvise y compite con Escaños en Blanco y Pacma. La tierra de ceniza no es aquella de la que huía Antonio Machado, sino la que está construyendo esta izquierda cainita y aciaga.
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