Todo está en Bourdieu
Jeta patrimonial
"La explicación que ha dado sobre las joyas que se le encontraron es lisérgica. El expresidente ha dicho que el ajuar no tenía intención de afán patrimonial ni uso ni destino, y que no tenía ninguna intención de defraudar. A pesar de todo eso las mantuvo en una caja fuerte durante 20 años".
La entrevista a José Luis Rodríguez Zapatero tiene el valor de añadirle una nueva caracterización al expresidente que no había explotado con suficiencia, aunque es cierto que la había dejado entrever cuando hacía sus intervenciones en los mítines de campaña. Se trata de una vis cómica indisimulada, porque solo desde la comedia se pueden comprender las explicaciones que ha dado sobre su colección de alhajas. Ahora tenemos que unir a su desconocida maestría humorística su afición también oculta a la gemología.
La explicación que ha dado sobre las joyas que se le encontraron es lisérgica. El expresidente ha dicho que el ajuar no tenía intención de afán patrimonial ni uso ni destino, y que no tenía ninguna intención de defraudar. A pesar de todo eso las mantuvo en una caja fuerte durante 20 años si la versión filtrada, la de que fue un regalo del jeque de Arabia Saudí en 2007, es cierta. Una explicación así solo es aceptable con unas tragaderas de dimensiones que también darían beneficio patrimonial o estando a sueldo del partido. Nadie con un espíritu crítico suficiente para acertar al elegir la papeleta deseada en unas elecciones puede aceptar una versión como la dada por Zapatero.
Guardar durante 20 años unas joyas en una caja fuerte es la definición práctica de afán patrimonial. Es lo que vendría en un diccionario para explicar lo que significa, de hecho es la definición precisa de inversión que es la de mantener durante mucho tiempo un valor patrimonial con la esperanza de que se revalorice para acumular más patrimonio aún. El patrimonio cuando es en forma de joyas o bienes reales tangibles se guarda en cajas fuertes. De hecho se tiene caja fuerte cuando se quiere proteger un bien real tangible o se cree que algo es de especial valor y necesita una protección añadida a la que representa tu propio hogar. Solo se hace eso precisamente cuando se quiere proteger un patrimonio.
La justificación de Zapatero podría tener algún sentido si se hubieran encontrado las joyas en una bolsa de Pryca en el altillo donde se guardan las fotos, la manta de lana por si viene el frío y el perro ha vomitado en el edredón (estas cosas pasan) y los papeles con los apuntes de la universidad. Solo así podría tener sentido que alguien pueda tragarse que no sabes el valor de esa colección de joyas, que solo al verlas se sabe que baratijas no son. Lo que también podría haber guardado en la caja fuerte el expresidente habría sido su jeta, que sin tener afán patrimonial, puede tener mucho valor y seguro que podría haber pasado el test de dureza de Mohs equiparándose con esos zafiros a los que no quiso dar uso ni destino.
Es bastante dramático que una figura que ha sido referente para una parte de la izquierda, la que nunca ha tenido en consideración al Sáhara y es capaz de mirar para otro lado con la complicidad con la dictadura alauí, haya considerado que dar una entrevista para insultar a la razón iba a ser una buena idea. Es aún más dramático que se pida una adhesión inquebrantable ante quien recibía regalos que equivalen al patrimonio que una familia de clase trabajadora jamás podría soñar. Nadie de izquierdas que tenga un mínimo respeto a sus propias ideas puede estar en otro lugar que enfrente de sus explicaciones.
La caída del prestigio de José Luis Rodríguez Zapatero entre la izquierda tiene valor para quienes nunca compraron esa imagen de respetabilidad progresista. Ser de izquierdas es mucho más que aprobar alguna ley de avances en derechos sociales. Nos queda mucho por saber de la labor de lobby del expresidente que siempre vendió como labor desinteresada y ahora sabemos que era un empresario geopolítico más que utilizó el capital social labrado por el apoyo de millones de españoles de izquierdas para venderlo al mejor postor. Nos queda por saber qué recibió a cambio de vender el Sáhara a Marruecos y los que sí tenemos en consideración nuestras ideas de izquierdas no dejaremos de preguntárselo.