TODO ESTÁ EN BOURDIEU
Un juez tomando el Congreso, un juez tomando Moncloa
"Estos tiempos de legislatura de gobierno de coalición hemos visto a un juez tomando la tribuna del Congreso por la fuerza, a un juez obligando al presidente a declarar en Moncloa, a varios jueces destruir al Fiscal General del Estado sin pruebas por la orden política de Isabel Díaz Ayuso"...
Benoit Mandelbrot definió en el año en el que murió Franco la teoría de los fractales, que estudia objetos geométricos cuya estructura se repite a diferentes escalas donde las partes replican el todo. Los fractales funcionan en la naturaleza, donde las partes más pequeñas de las hojas, las hojas mismas, la forma de las ramas y el árbol comparten estructura geométrica, pero también en la vida pública, la sociedad y la política, donde pequeños actos puntuales concretos replican la misma forma que opera en los procesos estructurales. Por eso, cuando el diputado de Vox tomó la tribuna de presidencia por la fuerza, encarándose con el vicepresidente del Congreso, no se está produciendo un suceso puntual sino una escenificación de un comportamiento estructural dentro de la derecha y la extrema derecha que niega la esencia misma de la democracia.
Un juez tomando la tribuna del Congreso por la fuerza negando la legitimidad de las urnas y considerando que su manera de ver el mundo está por encima de la soberanía popular es un fractal de un juez haciendo política con la toga puesta de esos que lo hacen desde el Tribunal Supremo o desde los juzgados de instrucción de Plaza de Castilla. No es extraño que haya sido un diputado de Vox, porque solo han llegado a las instituciones para violentar la soberanía popular y negar a la izquierda el derecho a existir. Su estrategia de tensión tiene como objetivo buscar una respuesta similar y en dirección contraria a su violencia para poder justificar una escalada que aplastar con el poder que la extrema derecha mantiene en todos los estratos del Estado profundo.
José María Sánchez es juez. Un juez reaccionario y ultra que ha dejado de hacer política con la toga para hacerla con los mismos métodos soberbios desde el Congreso. Hay otros que prefieren hacer política antes de jubilarse, en su último gran favor a la derecha, vistiendo la toga y acusando de varios delitos a la mujer del presidente para comparar a Pedro Sánchez con Fernando VII. Y todo ello sin explicarnos cómo es posible corromperse y enriquecerse sin haber encontrado por ningún lado, después de dos años de investigación prospectiva, el lucro. ¿Dónde está el dinero que Begoña Gómez ha logrado? Cualquier defensor de la infame labor del juez Peinado queda mudo cuando se le hace esta simple pregunta, porque ninguno sabe exactamente cuál es el delito ni cuál es el beneficio.
La denuncia que desde la izquierda se ha hecho de esta actuación antidemocrática se ha visto desde muchos puntos cardinales de la judicatura y puede costarnos cara a los que sufrimos la persecución constante de la extrema derecha también en los tribunales. Porque es cuestión de tiempo que, con tantas causas abiertas por el dinero de la extrema derecha, demos con uno de sus jueces que consideran su ideología la única que tiene que ser representada en el poder. Los fractales funcionan también en los tribunales y una simple querella contra un periodista puede replicar el comportamiento de ese juez tomando la tribuna del Congreso, porque todos somos objetivo por defender las ideas de progreso y justicia social. La izquierda somos enemigos, no ciudadanos ejerciendo derechos.
Estos tiempos de legislatura de gobierno de coalición hemos visto a un juez tomando la tribuna del Congreso por la fuerza, a un juez obligando al presidente a declarar en Moncloa, a varios jueces destruir al Fiscal General del Estado sin pruebas por la orden política de Isabel Díaz Ayuso y su jefe de gabinete y a muchos jueces manifestarse en las puertas de los juzgados contra el Gobierno. Este Gobierno ha tenido el poder de mostrar de manera evidente lo que los marxistas llevamos denunciando décadas sobre la justicia burguesa. Eso al menos se lo hemos de agradecer.