Todo está en Bourdieu
La masculinidad Topuria
"Existe un problema evidente con la masculinidad de una gran cantidad de hombres que son precisamente aquellos que no entenderán que la exaltación de violencia y la carencia de civismo son dos elementos perturbadores que hay que erradicar. La vinculación de este pensamiento con la extrema derecha es directa porque se ancla en el deseo de la humillación del diferente y la creencia firme en que lo único que importa es la voluntad de sus santos cojones".
Hay muchas cosas que no son casualidad y observando a los espectadores de Ilia Topuria se demuestra. No es casualidad que sean una inmensa mayoría la cantidad de hombres que disfrutaron viendo esa pelea de MMA en la Casa Blanca, un espectáculo despreciable, porque me niego a llamarlo deporte, que convierte la cara de un tipo en un pastiche de huesos y carne sanguinolenta. Hay mucho político en esa anomalía estadística de asistentes a la cacería. No concibo disfrutar con el dolor ajeno y me cuesta entender que una masacre de ese calibre sea motivo de jolgorio, se gane o se pierda. No entro a valorar a quien se presta a esa carnicería, pero pondría en cuarentena a cualquiera que va a un evento de ese tipo a gozar con el hecho de que alguien destroce y mande al hospital a otra persona. No me fiaría jamás de nadie que siente placer con esa sangría.
Es abrumadora la mayoría estadística que disfruta de espectáculos violentos o prácticas incívicas. Tirar petardos, berrear después de una celebración deportiva haciendo de las ciudades un lugar inhabitable, conducir de manera temeraria o sin poner los intermitentes, especialmente aquellos que llevan bemeuves o coches de los que antes se llamaban de gran cilindrada. Son innumerables las actitudes que podéis observar teniendo la mirada afilada. Poner un cacharro en el tubo de escape para hacer más ruido es uno de esos elementos de masculinidad acomplejada que más me perturba, no porque me moleste mucho cuando lo oiga o asusten a mi perrete cuando petardea dándole taquicardias, sino porque pienso en lo gilipollas que hay que ser para poner un aparato en tu coche que haga que estés todo el puto tiempo soportando ese ruido del averno. Joderte vivo el oído por perturbar el bienestar de los que escuchamos pasar el ruido con efecto Doppler diez segundos de nuestras vidas para que suspiremos asistiendo al retraso existente en el mundo con el que tenemos que convivir.
Otra de las cosas que más me ha desconcertado este tiempo es un grupo de americanos que tienen una cuenta en TikTok y que se llaman Prank Team USA y que tienen 29 millones de seguidores que consiste en convivir, si le podemos llamar así, en una casa y grabarse jodiendo la vida gastándose bromas que consisten en hacer el mayor daño de la forma más imaginativa posible como sa raquetazos por la espalda mientras desayunan, pegar una patada en las corvas hasta doblar a un amigo, dar un golpe en la cabeza con un remo, pellizcar los pezones a un colega mientras duerme. Me resulta difícil comprender que alguien pueda disfrutar con la visión de alguien haciendo sufrir a los demás pero viendo la sangría de la cara de Topuria comprendí que es una manera cotidiana de ver en el móvil cada día lo que el MMA te proporciona de manera excepcional. Necesitan su dopamina facha sangrienta para alimentar sus bajos instintos.
Rosario Villajos dijo en La Educación Física que los hombres nos relacionamos molestando. No se ha podido hacer nunca una definición más acertada de las dinámicas de socialización masculina. Documentándome para mi libro 'Me crie como un fascista' puede catalogar infinidad de esos comportamientos como los que he relatado y muchos más. Pero uno de los que más se repite y que está asociado al fútbol de manera indisoluble es el de escupir en la calle y que tan bien reflejó Sergio Fanjul en un articulo en 'El País'. Esa práctica incívica, propia de cerdos, porque sois unos cerdos los que escupís por la calle, que vemos a diario con nociva naturalidad y que en el fútbol es práctica habitual no se repite en otros deportes como el baloncesto o el tenis, lo que indica que no tiene nada que ver con el esfuerzo o el cansancio, sino con un tipo de masculinidad que el fútbol mejor representa al estar asociada a la falta de civismo y la creencia de que no hay nada por encima de un hombre jugando o celebrando el fútbol. Todo se suspende, el civismo y la higiene.
Uno de los elementos más identificativos de un comportamiento de sociópata es la violencia hacia los animales. Si ves a alguien que es capaz de hacer daño a un animal indefenso es muy probable que esa violencia la puedan ejercer hacia aquellas personas que le rodean con las que tenga una relación de poder o superioridad jerárquica. En ocasiones es sencillo identificar con estos tips a quien va a actuar como un agresor en potencia, estos días hemos visto al Jincho acudir al juzgado acusado de una agresión sexual a una menor con discapacidad. No era difícil prever con su incapacidad intelectual y su discurso ultra plagado de elementos propios de alguien con problemas para respirar y hablar a la vez que era alguien que se vería envuelto en situaciones de este tipo. Los clivajes de masculinidad Topuria son una alerta temprana infalible.
Existe un problema evidente con la masculinidad de una gran cantidad de hombres que son precisamente aquellos que no entenderán que la exaltación de violencia y la carencia de civismo son dos elementos perturbadores que hay que erradicar. La vinculación de este pensamiento con la extrema derecha es directa porque se ancla en el deseo de la humillación del diferente y la creencia firme en que lo único que importa es la voluntad de sus santos cojones sin pensar mínimamente en el bienestar de los que le rodean. Hacen lo que quieren y cuando quieren y creen que tienen derecho a que su voluntad prevalezca, por eso la masculinidad tóxica que recoge todos y cada uno de estos tips es propia de ultras y descerebrados como el Jincho, hombres a los que cuando los ves hablar ya sabes lo que votan y lo que hacen en la intimidad.
Lo normal es que esos hombres con ese complejo de superioridad respondan a un texto como este con esa violencia que los define. Que sí, que soy un sojas, ya lo sé, decidme algo que no sepa. No confirméis de manera tan evidente todo lo que acabo de decir.
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