Todo está en Bourdieu
La unidad a hostias nunca funciona
"Sé que insisto, pero la permanencia en el Gobierno está siendo una losa para la izquierda que participa de él, con un Pedro Sánchez hipervitaminado y liderando las banderas simbólicas de la izquierda en política internacional como antagonista de los monstruos de nuestro tiempo".
No puede servir una unidad en la que los máximos dirigentes de los partidos que la conforman no han hecho ni un mitin juntos porque no se soportan. La gente no es tonta, la gente lo ve, la gente lo sabe. Antonio Maíllo aceptó integrar a Podemos con la esperanza de mandar un mensaje de ilusión que era imposible trasladar cuando en el mismo mensaje en el que se anunciaba el acuerdo ya se lanzaban los primeros reproches. El frente amplio es la solución, pero un frente amplio construido desde abajo, con convencimiento y no por obligación. La izquierda atomizada siempre es más fácil de destruir, pero es aún más fácil lograrlo con una izquierda que se destruye desde dentro sin necesidad de que un enemigo externo les elimine.
Adelante Andalucía no ha dado ninguna sorpresa porque cualquiera que veía el trabajo que llevan haciendo desde abajo, con una candidatura fresca y natural, alegre y con conocimiento de la tierra sabe que va a funcionarle bien a la izquierda. Por Andalucía no ha dejado de ser un pastiche de candidaturas unido con premura y sin convencimiento en el que, el día después de unirse, se estaban lanzando piedras y dejando en evidencia que no creían en aquello que habían firmado. Si ellos no creen la gente tampoco, es fácil hacer esa deducción lógica.
El hándicap de ser vistos como un partido del Gobierno central les resta cualquier oportunidad de contraponer un programa aislado de las servidumbres asociadas a ochos años de Gobierno de coalición. Sé que insisto, pero la permanencia en el Gobierno está siendo una losa para la izquierda que participa de él, con un Pedro Sánchez hipervitaminado y liderando las banderas simbólicas de la izquierda en política internacional como antagonista de los monstruos de nuestro tiempo. La agenda del líder del PSOE como referente internacional no deja espacio para respirar. Ya es tarde para tomar decisiones en ese aspecto, pero llevamos tiempo diciendo que había que salir del Gobierno para tener una oportunidad de mostrar ante los electores un programa diferenciado y no asumir el coste de todo aquello que el PSOE no se atreve hacer en política económica.
Estar fuera del Gobierno, por sí solo, tampoco valdría como ha dejado clara la estrategia de Podemos que quedándose fuera y haciendo más oposición al gobierno que a la derecha tuvo que buscar acomodo en Por Andalucía para no volver a evidenciar que está por debajo del uno por ciento. La memoria no es tan corta y se penaliza a la izquierda que ha participado de los gobiernos sin posibilitar un cambio estructural. La enseñanza es clara, aunque hace falta mucho coraje para aplicar lo que las urnas cada vez que se abren nos están enseñando. Es necesario aplicar el lema partisano del paso corto, mirada larga, cara de bobo y diente de lobo.
La izquierda poscomunista tiene un problema asociado a un éxito coyuntural de su manera de hacer política desde dentro del gobierno. Podemos, Unidas Podemos y Sumar han conseguido mover al PSOE a la izquierda. Lo han logrado de tal manera que ese éxito puede ser su disolución como proyecto de transformación y la perdida de las elecciones generales de 2027. La victoria de las pasadas elecciones se dio por un momento virtuoso en el que los partidos de izquierdas movilizaban a su electorado sin confrontar con el electorado de centro del PSOE que conseguía competir con eficiencia con el PP.
La izquierda, de forma paradójica, necesita un PSOE centrado para conseguir cambiar las políticas públicas hacia la izquierda, porque cuando Pedro Sánchez compite en el terreno de la izquierda consigue vaciar a los partidos poscomunistas sin ser eficiente en su electorado de centro. Esa dinámica consigue que el PSOE mantenga su suelo electoral firme con una izquierda derruida y sin posibilidades de parar un gobierno reaccionario. En la situación actual no hay una izquierda fiable y con capacidad y credibilidad para competir con Pedro Sánchez desde la izquierda, ha movido tanto a la izquierda en lo simbólico al PSOE que va a morir de éxito. Solo les queda la vivienda. Solo podrán hacerlo con un programa de mínimos convincente e ilusionante. No sé si hay tiempo. No lo parece.
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