Listas de espera y falta de médicos
La Sanidad, campo de batalla silencioso en la campaña de las elecciones de Aragón
Sin protagonizar grandes discursos ni programas, la Sanidad en Aragón aparece como asunto transversal y uno de los principales campos de disputa política de cara a las elecciones del 8 de febrero.
La Sanidad se consolida como uno de los principales campos de disputa política en Aragón a mitad de la campaña de las elecciones autonómicas del 8 de febrero, con las listas de espera como indicador visible y la falta de profesionales como problema estructural que condiciona la gestión diaria y la experiencia de los usuarios. A medida que avanza la campaña, la Sanidad aparece como un asunto transversal que atraviesa discursos y programas sin necesidad de grandes anuncios. El debate se articula en torno a dos planos que se alimentan entre sí: los resultados que pueden medirse y compararse, especialmente las listas de espera quirúrgica, y las dificultades de fondo para sostener el sistema, con especial incidencia en la Atención Primaria y en los centros alejados de Zaragoza.
Los datos oficiales del cierre de 2025 reflejan una mejora anual de las listas de espera más prolongadas, un argumento que el Gobierno de Aragón ha puesto sobre la mesa como balance de gestión. Sin embargo, esa tendencia descendente convive con repuntes puntuales ligados a conflictos laborales o a periodos vacacionales, lo que introduce un elemento recurrente en el debate político.
La comparación con el conjunto del Sistema Nacional de Salud también forma parte del contexto en el que se mueve la discusión. Aragón no parte de una situación excepcionalmente favorable ni tampoco tiene los peores registros, lo que refuerza la idea de que el debate no se centra solo en una fotografía concreta, sino en la capacidad del sistema para mantener una evolución sostenida en el tiempo. Más allá del dato global, la evolución desigual por especialidades introduce matices que suelen aflorar en campaña.
Reducir listas no tiene el mismo significado según el tipo de intervención ni el perfil del paciente, una diferencia que se traslada a la percepción ciudadana y al relato político. En ese terreno, la Sanidad se convierte en un ámbito donde la experiencia individual pesa tanto como la estadística agregada.
El otro gran eje del debate es el de los recursos humanos. En los últimos años han aumentado el presupuesto sanitario y el número total de profesionales del sistema público, una evolución que el Ejecutivo autonómico subraya como señal de refuerzo estructural. Sin embargo, ese crecimiento no ha resuelto los problemas de cobertura en determinadas zonas ni en algunos ámbitos clave de la Atención Primaria.
La aprobación en 2025 de un decreto-ley de medidas extraordinarias para cubrir puestos de difícil cobertura supuso el reconocimiento explícito de estas dificultades. La norma identifica sectores sanitarios y hospitales donde resulta complejo estabilizar médicos, y vincula esta falta de profesionales con demoras, suspensión de consultas y derivaciones forzadas. En campaña, este diagnóstico conecta directamente con uno de los debates más sensibles: la equidad territorial y la capacidad del sistema para atender a una población dispersa y envejecida.
En este contexto se encuadra también la reorganización de las urgencias de Atención Primaria en Zaragoza mediante la puesta en marcha de los Dispositivos de Urgencias de Atención Primaria (DUAP). Estos puntos, orientados a la atención de urgencias no vitales sin cita previa y con horarios ampliados, buscan mejorar la accesibilidad y aliviar la presión sobre los servicios hospitalarios. Su implantación introduce un nuevo elemento en el debate sanitario, centrado menos en cifras y más en la organización del día a día, y su impacto real será uno de los aspectos a seguir durante la legislatura.
Grandes proyectos a falta de presupuestos
El marco presupuestario completa el escenario. El fallido proyecto de cuentas autonómicas para 2026 situaba a la Sanidad como la principal partida de gasto, con un incremento del 9% hasta los 3.002 millones, y planteaba inversiones relevantes en infraestructuras y nuevos centros de salud. Como los 285 del nuevo Hospital Royo Villanova, el tercero más grande de la comunidad y que da servicio a 200.000 aragoneses de Zaragoza y pueblos cercanos. Como ocurre habitualmente en periodo electoral, estas decisiones abren la discusión sobre el equilibrio entre obra nueva y refuerzo del funcionamiento cotidiano del sistema, especialmente en ámbitos como la Atención Primaria, la salud mental o la capacidad diagnóstica.
A todo ello se suma la percepción ciudadana. Las encuestas reflejan una valoración positiva del trato profesional, pero también una sensación persistente de demora para obtener cita o acceder a determinados servicios. Según el último barómetro del CIS, la Sanidad es el principal problema para el 13,8% de los aragoneses, solo por detrás de la vivienda, que lo es para el 22,1%.
Ese contraste entre gestión y experiencia directa es uno de los factores que más influyen en el comportamiento electoral y explica por qué la sanidad ocupa un lugar central en la campaña sin necesidad de grandes titulares. A mitad de camino hacia el 8 de febrero, la Sanidad aragonesa se ordena en torno a varios dilemas claros: mejorar las listas sin tensionar la normalidad asistencial, reforzar Zaragoza sin desatender el territorio y equilibrar inversiones visibles con el refuerzo del día a día. En ese cruce de decisiones, la Sanidad vuelve a situarse como uno de los asuntos que más directamente conectan la política con la vida cotidiana de los ciudadanos.
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