CABREO MONUMENTAL
Le ha sucedido a un becario que fue despedido por una empresa que aún le debía varios salarios.
Esta claro que los remordimientos laborales pueden llagar a cualquier nivel con tal de hacer pagar de alguna forma a la empresa que no nos ha tratado como es debido, en este caso, un becario decidió vengarse vendiendo el coche que le había dado la empresa para así recuperar el dinero que no le habían pagado después de despedirle.
El Diario de León informa de que se celebró seis años después de iniciarse toda la causa. El juzgado de lo Penal 1 de Ponferrada, el origen de este caso tiene lugar en el año 2016 cuando un particular vendió un coche a un empresario de vehículos del Bierzo, sin formalizar el cambio de titularidad en el registro de la DGT.
No fue hasta enero del año siguiente que el propietario del negocio despidió al ahora condenado, que había trabajado como vendedor desde junio de 2016. El que trabajaba como becario recurrió el despido ante el Juzgado de lo Social número 2 de Lugo, que en mayo de 2017 lo declaró improcedente. Después en octubre de 2018, otra resolución judicial le reconoció el derecho a percibir cantidades en concepto de salarios pendientes.
Tras la desaparición del empresario sin haber pagado las nóminas pendientes, el acusado decidió poner a la venta por Internet el coche, que todavía figuraba a nombre del propietario inicial. En agosto de 2017 cerró la operación donde entregó el vehículo a cambio de 1.400 euros en efectivo.
La denuncia fue presentada dos años más tarde, en 2019, pero el procedimiento estuvo paralizado durante distintos periodos en fase de instrucción por falta de "impulso procesal no atribuible a la defensa", hasta que en agosto de 2023 se continuó con los trámites del procedimiento. En diciembre de ese mismo año se acordó la apertura de juicio oral y finalmente, el expediente fue remitido al Juzgado de lo Penal en marzo de 2024.
Al final la resolución ha determinado que el acusado actuó en beneficio propio al vender un vehículo que no le pertenecía, si bien aprecia la atenuante de dilaciones indebidas muy cualificadas, lo que ha supuesto una rebaja de la condena a seis meses de prisión.