NO TE LA JUEGUES
Los amortiguadores son los elementos más importantes y más olvidados de tu coche. Te explicamos por qué debes prestarles atención.
Los amortiguadores son los grandes olvidados cuando cambias neumáticos, revisas frenos o haces la ITV, y sin embargo, como advierte Iván Cabanas, nadie los cambia a no ser que ya estén reventados, que la ITV lo diga o que un mecánico lo detecte.
Este fallo de mantenimiento es muy peligroso porque afecta directamente a la estabilidad, al agarre y al tiempo de reacción del coche sin generar grandes ruidos ni fuertes síntomas visuales, y eso hace que muchos conductores sigan circulando con riesgo sin saberlo.
Si hace cinco o seis años que no miras los amortiguadores o ya superas los 100.000 km, revísalos mañana mismo, porque especialmente en España, donde muchos vehículos se mantienen más años y nuestro parque móvil ronda los 15 años de edad de media, es muy importante tener claro hacer las cosas bien para que circulemos de forma segura para nosotros y para el vecino.
El sistema de suspensión es como un héroe anónimo porque trabaja en silencio absorbiendo baches, pegando las ruedas al suelo y ayudando en la frenada. Cuando empieza a fallar, lo hace poco a poco y aparecen rebotes, irregularidades en los baches, y una mayor distancia de frenado.
Cabanas señala que muchos coches llegan a su taller tras la última inspección de la ITV sin que se cambiasen los amortiguadores porque no molestaban. Claro, apenas hacían ruido, sin fallo claro, así que el conductor seguía sin preocuparse.
La realidad es que una suspensión en mal estado no es solo un gasto: además es un riesgo. Menos control del coche equivale a más posibilidades de accidente, especialmente en carreteras, en frenadas de emergencia o con lluvia.
Según Cabanas, una buena regla es cambiar los amortiguadores aproximadamente cada 5 años o cada 100.000 km, aunque depende del uso, del tipo de carretera y del modelo de coche. Para que nos entendamos: Si emulas a Ken Block por las pistas de tu pueblo tendrás que cambiarlos bastante más a menudo.
Si al frenar el coche se hunde mucho al delante, si en las curvas sientes que “flota”, si los neumáticos se desgastan irregularmente o el coche rebota más de lo normal tras un bache, deberías ponerte alerta e ir buscando el recambio.
Recuerda que en la ITV, aunque no haya fallo directo, una suspensión muy deteriorada puede derivar en “defecto grave” o “muy grave” si afecta al comportamiento dinámico. No lo dejes para mañana.
Cambiar los amortiguadores no es barato (un eje completo puede costar varios cientos de euros), pero sigue siendo mucho más barato que un accidente, una sanción por ITV o un problema mayor en la suspensión, dirección o neumáticos. Además, mejora la sensación de conducción y te da más firmeza, mejor agarre, y menos ruido en el interior. Además de menos mareos.
Hazlo antes de que se rompan del todo si quieres ahorrar: porque cuanto más se deja pasar, más sufren otras piezas (silentblocks, rodamientos, neumáticos) y eso multiplica el coste.
Habla con tu mecánico, pide que revise la suspensión completa, solicita un informe del estado y no esperes a que el fallo sea visible para reaccionar. Esa es la diferencia entre mantener el coche y simplemente “aguantarlo”.